Huelva

Veintiocho meses de prisión por maltratar a su mujer y a su hija desde 1997

  • La Sección Tercera de la Audiencia ratifica la sentencia del Penal 3, que da por probados los insultos y agresiones que sufrieron durante años

Una de las pancartas contra la violencia machista exhibidas el 25 de noviembre en Huelva. Una de las pancartas contra la violencia machista exhibidas el 25 de noviembre en Huelva.

Una de las pancartas contra la violencia machista exhibidas el 25 de noviembre en Huelva. / Josué Correa (Huelva)

La Sección Tercera de la Audiencia de Huelva ha confirmado la condena de dos años y cuatro meses de prisión para un hombre que maltrataba a su mujer y a su hija, dictada por el Juzgado de lo Penal 3 de Huelva el pasado diciembre. El tribunal entiende que no se ha producido ni una vulneración del derecho a la tutela judicial efectiva que deba conllevar la nulidad de la sentencia, ni se ha vulnerado la presunción de inocencia, ni la pena es excesiva ni procede la suspensión de su ejecución, tal y como alegaba la defensa en el recurso desestimado.

Como consta en la resolución judicial, a la que ha accedido Huelva Información, el Penal 3 dio por probado que el acusado estuvo casado más de 20 años con la víctima y que tuvieron dos hijos. “En el año 1997 el acusado sufrió un accidente laboral que le dejó graves secuelas y graves dolores en las extremidades”, observa la magistrada. Aunque antes del incidente ya “había demostrado un trato dominante y despótico con su mujer, a partir del accidente incrementó el mismo exigiendo que esta le procurara asistencia en todo momento e incluso cuando no le era del todo imprescindible pues podía llevar a cabo tareas, como asearse y bañarse, y sin embargo exigía que se las proporcionaran imponiendo su voluntad en todo momento”. Su trato “egoísta y despótico” hizo que su hija viviera desde niña “un infierno por lo habitual y constante de gritos, insultos y amenazas, así como golpes que primero recibía su madre y luego ella”.

Desde 1997 el condenado “ha venido dedicando a su esposa diversos insultos como “puta, guarra, fea, hija de puta, no vales para nada”, a lo que la juez agrega que “la agredía con las muletas, con los brazos o con cualquier objeto hiriente que tuviera a su alcance”. La perjudicada, aún así, escondía la medicación que su marido cada vez “exigía más y esto provocaba todavía más el enfado del acusado, que tiene una personalidad con el rasgo marcado de no asumir responsabilidad en acto alguno, según ha informado el médico forense en esta causa”.

En ocasiones este individuo, “con ánimo de amedrentar a su esposa y mover así su voluntad, le decía que se iba a matar si no le daba la medicación o no cumplía sus exigencias, al tiempo que se ponía al cuello cuchillos, navajas u otros objetos cortantes”, un maltrato que extendió a su hija cuando la joven empezó a cuidarlo.

El maltratador tendrá que indemnizar con 3.000 euros a su hija y con 3.400 a su mujer

El acusado, “con un claro sesgo misógino, impedía a su hija que saliera de casa, que se relacionara con amigos hasta el punto de que la menor veía su asistencia al colegio como su escape y disfrute”. Todos los episodios de violencia física y psíquica sobre su mujer y su hija se daban aprovechando la intimidad del domicilio “y las víctimas lo ocultaban”.

La mujer “siempre acompañó a su marido a las distintas consultas médicas de especialistas, corroborando todo lo que éste decía cuando lo que quería era más medicación, a la que comenzó a mostrarse adicto”.

En febrero de 2015 el condenado, “que no quería que su hija tuviera la vida normal de su edad (incluso se negaba a que cursara estudios universitarios) trató de impedir que la chica fuera a Huelva en compañía del hermano de su madre para comprar ropa”. Como la joven desoyó sus órdenes y con ánimo de “amedrentar a su mujer”, decidió descolgarse por el balcón de su casa, “agarrándose solo con los brazos y diciendo que se iba a matar”. Estando ya la hija en casa después de que la avisara su madre y en presencia del hijo menor, comenzó a golpear a su mujer “con tal virulencia que el niño se llegó a orinar de miedo”.

Días después, el condenado fue ingresado en el hospital. Durante los primeros días de estancia, “el acusado no dejó de insultar y amenazar a su mujer, quien, finalmente, el 24 de febrero fue asistida de las lesiones que aún presentaba de los golpes del día del balcón”.

El 4 de noviembre de 2015 la perjudicada fue valorada por la Unidad de Valoración Integral de Violencia de Género (Uvivg) del Instituto de Medicina Legal de Huelva (IML) y determinaron que presentaba sintomatología ansioso depresiva, ansiedad, sentimiento de culpa y vergüenza y baja autoestima por la situación que estaba viviendo. El acusado, según el mismo equipo, presentaba “un ligero deterioro cognitivo y alteraciones de conducta en un contexto de consumo de psicofármacos prescritos para el dolor crónico que padece y actitud de víctima”.

Este hombre fue condenado a 20 meses de prisión por un delito de malos tratos habituales sobre su mujer y su hija (se le contemplan atenuantes), así como a la privación del derecho a la tenencia y porte de armas durante tres años y la prohibición de aproximarse a menos de 200 metros a ambas o de comunicarse con ellas. Además, tiene que indemnizar con 3.000 euros a cada una por los daños morales sufridos.

Al mismo tiempo, tiene que cumplir ocho meses más de condena por un delito de lesiones sobre la mujer, no llevar armas durante un año y nueve meses y evitar acercarse a menos de 200 metros de su esposa durante dos años. Tendrá que indemnizarla con otros 400 euros y pagar las costas judiciales.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios