Huelva

Muelle de Levante: Un kilómetro de frente de la Ría que gana la ciudad

  • El estudio de detalle diseña un gran paseo y un atraque para cruceros

  • Se habilita un espacio de 15.000 metros cuadrados para eventos múltiples de la ciudad

  • Contará con 430 plazas de aparcamientos

Muelle de Levante con uno de los Tinglados. Muelle de Levante con uno de los Tinglados.

Muelle de Levante con uno de los Tinglados. / Josué Correa

El estudio de detalle del Muelle de Levante presentado por la Autoridad Portuaria de Huelva será objeto de debate en el próximo pleno del Ayuntamiento. Se trata de una parcela de 80.800 metros cuadrados con una longitud de 1.08 metros al cantil de atraque y un fondo de unos 80 perpendicular al mismo. Va desde la nueva lonja de pescado hasta el entorno al inicio del Paseo Marítimo junto al antiguo cargadero de mineral de la compañía de Riotinto. Un trabajo realizado por LAR Arquitectura.

El declive de las actividades portuarias en esta zona y el programa de acercamiento Puerto ciudad lleva a aprovechar esta zona, por su cercanía al casco antiguo con toda la belleza y posibilidades que ofrece la Ría.En este sentido lo que promueve esta propuesta es el encuentro entre la ciudad y el Puerto, transformando el frente portuario del Muelle de Levante, según recoge el estudio de detalle, donde poder trabajar, pasear y hacer deportes. Un lugar con espacios culturales, restaurantes, marina deportiva, centro de actividades náuticas y terminal de cruceros.

Se plantea una conexión con la trama urbana potenciando el acceso a través de la red calles y avenidas transversales a la línea del muelle.

La ordenación propuesta potencia el espacio libre sobre el edificado y los recorridos peatonales sobre los de tráfico rodado en el muelle, “prevaleciendo las configuraciones abiertas (espacios para eventos, plazas, paseos y recorridos libres) sobre el concepto de calle tradicional con edificaciones alineadas en ambos lados, calzada y acerados”.

Al mismo tiempo, se incluye grandes áreas diáfanas en la ordenación propuesta que persigue “preservar una característica histórica del Muelle de Levante muy asentada en el imaginario popular de los onubenses, como son los espacios abiertos destinados a albergar temporalmente las mercancías para la carga y descarga de los buques atracados en el cantil del muelle”.

Se potencia el valor paisajístico que ofrece la Ría del Odiel, como frente marítimo de la ciudad.Se pretende conservar el carácter portuario de la zona, así la ordenación “respeta en la medida de lo posible” todos aquellos elementos originales propios del uso portuario original. En particular antiguas grúas de carga y descarga de buques, noráis, defensas, barandillas y farolas originales, pavimentos de adoquines de granito.

Los elementos contemporáneos que se incorporan “desarrollan con libertad y creatividad una estética propia”, en consonancia con el carácter portuario perseguido.

En cuanto a la puesta en valor del patrimonio portuario e industria de los edificios existentes, el Muelle de Riotinto se preserva de edificación orientando una plaza dotada de la instalación llamada espejo de agua a modo de gran espacio libre para potenciar la visibilización.

En la Glorieta de las Canoas, los dos pabellones racionalistas se incorporan a la ordenación destinados a usos complementarios.

En cuanto al futuro de los dos Tinglados y de los saladeros no quedan muy definidos en el estudio de detalle, ya que indica que “tratarán de integrarse arquitectónicamente en el conjunto de la ordenación”, e incluso se llega a plantear que “podrán ser alterados o incluso sustituidos si fuera necesario para una mejor ordenación del ámbito”.

No obstante, el propio estudio de detalle destaca que los dos tinglados son “piezas relevantes del patrimonio industrial portuario; como consecuencia de las labores de mantenimiento realizadas, actualmente el Tinglado Sur se encuentra en aparente buen estado de conservación”. Se destaca que su estructura interior diáfana permite “una importante flexibilidad de usos que lo hace especialmente adecuado para la realización de eventos cubiertos de todo tipo”. Aunque al final queda un tanto en el aire su futuro, al señalar el estudio de detalle que “se procurará integrar” en la propuesta la preservación de los tinglados, “si bien, será la propia evolución de los usos y edificaciones que se vayan sucediendo en el propio muelle las que determinen su función, configuración e incluso su permanencia en el futuro”.

En cuanto al Tinglado Norte señala que se conserva con carácter estructural, “igualmente se encuentra en aparente buen estado de conservación, si bien será necesario una actuación de rehabilitación específica para adaptarlo a nuevos usos compatibles”.

De los saladeros, el estudio de detalle destaca que constituyen piezas del patrimonio industrial portuaria “de cierto interés como preexistencias susceptibles de preservar el pasado de puerto pesquero de la zona. Se destaca que su estructura interior diáfana permite su transformación a nuevos usos de manera flexible, agrupando entre sí módulos tanto longitudinal como transversalmente, o bien manteniéndolos segregados. Su futuro queda igualmente condicionado como el de los Tinglados, así “su permanencia dependerá de las posibilidades de integración de alguno de ellos en la propuesta edificatoria y de ordenación conjunta”.

En cuanto a la valla portuaria que separa el Muelle de Levante con la avenida de Hispanoamérica se desmonta en las áreas de acceso al recinto, para hacer posible la continuidad del nuevo desarrollo con la trama urbana existente. El resto del perímetro vallado, de gran calidad constructiva y estética y en buen estado de conservación, se propone que sea mantenido en las zonas que delimitan y en buen estado de conservación, se propone que sea mantenido en as zonas que delimitan áreas de aparcamiento, con función de ocultamiento de vehículos.

Como recoge el estudio de detalle, el documento “no pretende ser una foto fija del desarrollo final del Muelle de Levante en la próxima década sino -más bien- el establecimiento de unas reglas de juego, incluyendo los límites necesarios para garantizar la calidad del espacio urbano final y la continuidad de su vocación portuaria, haciéndolo compatible con otros usos, comercial, deportivo y terciario”.

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