Crimen de Halloween

‘El Mejicano’ mató a Cándido el viernes y pasó la noche tomando cervezas con su cabeza

  • Confiesa que asesinó a "su amigo” solo porque le hizo un comentario ofensivo

La llegada del asesino confeso de Cándido Romero al Palacio de Justicia onubense, el martes. La llegada del asesino confeso de Cándido Romero al Palacio de Justicia onubense, el martes.

La llegada del asesino confeso de Cándido Romero al Palacio de Justicia onubense, el martes. / Josué Correa (Huelva)

Ni móvil económico ni de otro tipo que sea relevante. M.J.N.B. El Mejicano asesinó a Cándido Romero, sencillamente, porque este le hizo un comentario que le pareció ofensivo. Sin más.

El decapitador de Halloween ha confesado ser el autor de los hechos, primero en sede policial, cuando fue interrogado por los investigadores; y el pasado martes ante el magistrado Javier Pérez Minaya, titular del Juzgado de Instrucción 4 de Huelva. Así lo confirman las fuentes de Huelva Información, que exponen un relato espeluznante de los hechos.

El asesinato tuvo lugar el viernes. La víctima y el verdugo estaban compartiendo unas cervezas y "fumando hierba", cuando el primero dijo algo que M.J.N.B. consideró insultante, "le dio el arrebato y lo mató".

Según su propia confesión, se hizo con una especie de tubo o de bastón de hierro y sorprendió al finado por la espalda. Un único pero contundente golpe en la cabeza le bastó para que Cándido cayera fulminado, de bruces, sobre el suelo de la cocina. Falleció en el acto.

"No paraba de decir que es que el asesinado se había pasado, que le había faltado al respeto a un familiar suyo"

Lo que hizo a continuación fue coger un cuchillo, uno pequeño, de esos que cualquiera tiene en el cajón de su cocina y, en cuestión de minutos, seccionó el cuello de la víctima hasta decapitarla. "Cualquiera podría tardar horas, él lo hizo en un momento", apuntan las fuentes de este periódico.

Según su propio testimonio, lo que hizo a continuación fue "tomarse unas cervezas con la cabeza y hablar con ella". Así se pasó prácticamente toda la madrugada del viernes al sábado. Se marchaba del domicilio de la calle Teniente de Navío José Estrada Cepeda para regresar después y seguir compartiendo la velada "con su amigo", como él lo consideraba, al parecer.

Una vez finalizó la noche de juerga macabra, fue cuando se decidió a "sacar a pasear la cabeza, como se hace en México entre los cárteles, para exhibir su trofeo" al respetable. Durante bastante tiempo, al mediodía del sábado, recorrió las calles de la barriada del Obispo y su entorno con los restos de Romero en una bolsa de plástico. No iba buscando a gente a la que enseñárselos, subrayan las fuentes, pero "si se cruzaba con alguien, lo paraba" para mostrarle el botín. "¡Mira lo que tengo!", les indicaba.

Varias personas se asomaron a aquel abismo de plástico y vieron la cabeza, pero al tratarse de la jornada de Halloween, pensaron que era una broma. Fueron dos testigos los que se percataron de que aquello era una cabeza humana auténtica. Dieron la voz de alarma. Al verse perseguido, el decapitador decidió deshacerse de su trofeo lanzándolo a un contenedor de basura de la avenida de Pío XII.

El decapitador sorprendió a la víctima por la espalda y la mató de un único golpe con un tubo o bastón de hierro

En los días que pasó en el calabozo de la comisaría de la Policía Nacional de Huelva, siempre se mostró colaborador y parlanchín. No alardeaba del crimen, pero sí de su presunto currículo delictivo.

Contó a los investigadores, como ha podido averiguar este diario, que se fue a vivir a México hace 25 años en busca de un futuro más prometedor. Aquí le constaban algunos antecedentes policiales, pero todos de poca monta.

El Mejicano, que mantiene un relato ordenado aunque se percibe que "pueda tener algún trastorno", explicó que se había dedicado a atracar bancos y negocios, que había pertenecido al cartel de Sinaloa y que "había cortado muchas cabezas en su vida". Esto último, desde luego, ha quedado patente en el crimen de Huelva.

En el Centro Penitenciario de La Ribera ha sido valorado por si hubiera algún riesgo de suicidio, como se hace habitualmente en este tipo de casos. Cumple la pertinente cuarentena anticovid (fijada en diez días) en una celda de la Enfermería carcelaria, donde está "sujeto a una vigilancia especial".

Este diario ha podido saber que, además, a El Mejicano se le ha "restringido la pertenencia de cualquier objeto que sea susceptible de provocar incidentes" en el penal, como por ejemplo, tener un mechero. Es agresivo y peligroso, según los que han tenido un estrecho contacto con él, por lo que toda precaución es poca.

Al ser preguntado sobre cuál es su profesión, 'El Mejicano' responde sin titubear: "Soy culturista"

En la prisión, trata de establecer relación con todo el que se le acerca. Allí se ha mostrado "colaborador" y "tranquilo", especialmente en la tarde del martes, cuando estaba recién ingresado en la penitenciaría.

Además, el decapitador de Halloween intenta justificarse y expone su móvil. "No paraba de decir que es que el asesinado (Cándido) se había pasado, que le había faltado al respeto a un familiar suyo", apuntan fuentes penitenciarias de este rotativo.

Más de una vez hubo que pararle los pies, porque no solo explicaba por qué había cometido el crimen, sino que se empeñaba en detallar a los trabajadores de la prisión cómo lo había ejecutado.

Otro de los detalles que ha narrado en prisión es que llevaba viviendo muchos años en México y que regresó a España hace unos ocho meses. Dos de sus hermanos también están cumpliendo condena en el penal onubense.

Y un detalle sorprendente. Al ser preguntado sobre cuál es su profesión, El Mejicano respondió sin titubear: "Soy culturista".

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