Desaparición en el torrejón Treinta y dos días de búsqueda

El grito "que vuelva Mari Luz" recorre de nuevo Huelva al mes de desaparecer

  • Cientos de personas secundan una nueva marcha desde la Plaza de las Monjas al 'punto cero' de la desaparición en la Plaza Rosa · Los compañeros de colegio de la niña protagonizan una sentada

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No consiguió aguantar. La madre de la pequeña Mari Luz Cortés, Irene Suárez, arropada una vez más por cientos de personas recorrió las calles de Huelva para exigir la libertad de su hija al cumplirse un mes de su desaparición, pero no pudo soportar más a la llegada al domicilio familiar, en la Plaza Rosa de El Torrejón.

En silencio y absolutamente destrozada, Irene se retiró a su casa tragando lágrimas mientras los onubenses le prometían a voz en grito: "No nos cansaremos hasta que la encontremos". La promesa, como se ha comprobado en estas angustiosas semanas, es en firme y sale del corazón aunque el paso del tiempo (sin el resultado esperado hasta el momento) siga haciendo mella en las convocatorias ciudadanas: los apoyos son menores pero no han perdido solidez.

"Hoy me he levantado hecha polvo, hace un mes que no puedo abrazar a mi hija ni darle un beso". Ayer, Irene reflejaba (aún más) el desconsuelo de los 31 días que la habitación de Mari Luz lleva vacía, pero la angustia y la incertidumbre sobre el paradero de la pequeña no han matado la esperanza de un reencuentro más pronto que tarde. "Si no fuera por la esperanza de que está viva sigue en pie, sería muy difícil continuar luchando", afirmaba. Sólo fue capaz de dejar escapar un gesto de serenidad cuando sus vecinos le repetían "¡Juan José, Irene, la niña vuelve!", el regreso con el que sueña desde el pasado 13 de enero.

Los gritos de apoyo, los aplausos y la lectura de un manifiesto elaborado por las organizaciones que forman parte del Distrito V, en el que exigían la libertad de la niña y pedían a las Fuerzas de Seguridad que "no desfallezcan" en la búsqueda, ponían punto y final en la Plaza Rosa a una marcha que había comenzado una hora y media antes en el mismo centro de la ciudad, la Plaza de las Monjas, y con un silencio respetuoso.

Ante la ausencia del padre, Juan José Cortés, un tío paterno de la niña, Diego Cortés, agradecía las muestras de apoyo. "Si no hubierais estado con nosotros -manifestaba- esto se hubiera hecho aún más grande".

A petición expresa de la familia, el alcalde, Pedro Rodríguez, pidió a los onubenses que no dejen solos a Juan José Cortés e Irene Suárez "que están pasando por la situación más dura a la que se puede enfrentar una persona". "Mari Luz no está sola -agregó- es la fuerza que nos ayuda a seguir".

Horas antes de la manifestación, en el Colegio Diocesano, al que acude la pequeña, sus compañeros dibujaban su nombre con una sentada en el patio del colegio para recordar a la menor y exigir su vuelta. Hoy, se cumplirán 32 días de búsqueda desesperada de Mari Luz Cortés.

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