Huelva

El cabezo de La Joya define el mestizaje del mundo indígena tartesio y la llegada de los fenicios

  • Se le llamó ‘las ollas’ por las vasijas funerarias, luego ‘la hollas’ y de ahí a ‘la joya’

El cabezo de La Joya define mestizaje del mundo indígena tartesio y la llegada de los fenicios El cabezo de La Joya define mestizaje del mundo indígena tartesio y la llegada de los fenicios

El cabezo de La Joya define mestizaje del mundo indígena tartesio y la llegada de los fenicios / M. G. (Huelva)

El yacimiento tartésico de La Joya es el hito arqueológico más relevante de la etapa tartésica onubense llamada Orientalizante. Es el mejor ejemplo del proceso de mestizaje que se produjo en el mundo indígena tartesio, bien representado igualmente en Huelva, y la posterior aportación de los fenicios que se asentaron desde el siglo IX a.C. en el solar donde hoy se levanta la ciudad y cuyos restos arqueológicos se han transformado en el mejor testimonio de la temprana presencia de los pueblos mediterráneos en el suroeste peninsular.

La profusión de elementos arqueológicos del yacimiento, con cientos de piezas de bronce, oro, plata, marfil o alabastro, hacen de La Joya uno de los enclaves más importantes para el estudio del mundo tartésico.

Los objetos que conforman la necrópolis de La Joya, excavados por el equipo de Juan Pedro Garrido Roiz aparecieron en el corazón mismo de la ciudad de manera fortuita. Se produjo en una de las casas que rodean al cabezo, concretamente en la número 18 de la calle Fray Juan Pérez. Casualmente en torno a 1945, al rebajarse las tierras del cabezo que servía de pared del patio situado en la parte trasera, se desplomó un talud de tierra, dejando al descubierto algunos objetos de cerámica y un vaso de bronce. Los autores del hallazgo, entonces estudiantes de bachillerato, con la natural curiosidad, recogieron estos objetos, que guardaron. En la primavera de 1960 Felipe Martínez de Acuña, uno de los autores del descubrimiento, fue el que puso todo en manos de Juan Pedro Garrido. Posteriormente en una casa contigua a la referida, de la familia García Quintana, se volvieron a encontrar otros fragmentos cerámicos.A partir de este momento se inicia por parte del equipo de Garrido Roiz un importante estudio de toda la necrópolis.

Una investigación que se prolongó hasta 1971, tiempo en el que se ha podido documentar que la necrópolis orientalizante tiene un significado e importancia que le ha llevado a exponer sus piezas en los museos más importantes, siendo objeto de publicaciones y conferencias.

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