Huelva Paranormal

La Huelva templaria

  • Aunque ya hemos hablado de ello cuando visitamos La Rábida es conveniente que conozcamos más en profundidad los enclaves templarios de nuestra provincia

La Huelva templaria

La Huelva templaria

Hemos visitado diferentes poblaciones y misterios en la sierra de Huelva y nos hemos reservado un episodio histórico de importancia como fue la llegada de la Orden del Temple a la provincia onubense. Aunque ya hemos hablado de ello cuando visitamos La Rábida es conveniente que conozcamos más en profundidad los enclaves templarios de nuestra provincia.

Antes de iniciarnos por los caminos de la Orden en nuestra provincia habría que decir que la Orden del Temple o de los Caballeros Templarios se llamaba realmente “Orden de los Pobres Caballeros de Cristo” (del latín: Pauperes commilitones Christi Templique Solomonici), fundada en 1118 por Hugo de Payens para defender a los peregrinos que iban a tierra santa. Era, sin dudas, la orden de mayor prestigio de la época y la que más poder acumulo a lo largo de su corta existencia.

Su atuendo era un manto blanco sobre el que destacaba una cruz roja, impusieron un sistema económico y crearon una “industria financiera” que ofreció muchos préstamos a monarquías de la época. Combatieron a los musulmanes por ocupar las plazas de tierra santa y en Europa al servicio de diversos reyes como Sancho I de Portugal o Fernando III en España.

Fue Felipe IV de Francia, rey nefasto, quién adquirió con la Orden una serie de deudas a las que no podía hacer frente y urdió una estrategia para no pagar y quedarse con las posesiones templarias, presionó al Papa Clemente V quién en 1312 siendo presionado por el mal llamado “El Hermoso” (Felipe IV) decretó su disolución vía decreto apostólico “Vox Clamantis” el 22 de Marzo de 1312. Por el contrario no decretó ni su condenación ni su disolución por sentencia penal por lo que años después se rectificó aquel “juicio” quedando expuesto en el “Pergamino de Chinon”, uno de los documentos del volumen “Processus contra Templarios” presentado por el Vaticano, y en el que se  corrige las mentiras sobre la Orden y opinión personal del Papa Clemente V sobre aquella injusticia. Su último gran maestre fue Jacques de Molay  quién dirigió a la orden entre 1292 y 1314 falleciendo en la hoguera frente a la Catedral de Nôtre Dame en París víctima del juicio contra los templarios.

Comenzaremos diciendo que los caballeros templarios llegaron a Huelva por dos vías, una de ellas fue con las huestes del rey español Fernando III (1255) y por otra como parte de las tropas del rey portugués Sancho II. La zona siempre se mantendría en un litigio sobre su soberanía pasando de manos portuguesas a españolas en diferentes ocasiones. Sancho IV de Castilla mandar construir una serie de castillos y fortificaciones que formarán la llamada “Banda Gallega” para proteger la sierra y a Sevilla de las incursiones portuguesas. Debido al pago por sus servicios los caballeros templarios recibieron diversas plazas en la Sierra de Aracena, se tiene documentados diferentes escritos en los que los reyes Sancho I de Portugal y Fernando III de España prometen a los caballeros diferentes plazas en pago a sus servicios, uno de ellos sería la encomienda “Villa Palmaz”. Es Sancho IV quién decide repoblar la villa de Aracena en 1293 y sería parte de aquellas plazas entregadas a os templarios junto a La Rábida, Saltés, Villalba del Alcor y Lepe.

En la sierra destaca el castillo de Aracena, erigido sobre los restos de una mezquita o fortaleza almohade por orden de Sancho II de Portugal o bien Sancho IV de Castilla, como se puede comprobar estos dos reyes tenían una particular pugna...

En el castillo se instalaron los templarios que posteriormente construyeron la iglesia de Nuestra Señora del Mayor Dolor a finales del siglo XIII. Bajo su suelo encontramos la Gruta de las Maravillas y es que diferentes fuentes aseguran que esta cavidad natral y el castillo se comunicaban constituyendo una vía de escape, en caso de necesidad, para los caballeros templarios. Incluso en el escudo de Aracena encontramos el simbolismos de la cruz griega entre patada y trebolada que podríamos identificar como un vestigio imborrable del paso de la noble orden por esta bella localidad onubense.

Alájar también tiene sus reminiscencias templarias, en el año 1240 la plaza fue conquistada por el rey portugués y defendida por los caballeros templarios.

La Aldea de Tejada es otro de esos puntos donde debemos detenernos, pertenece a la localidad de Escacena del Campo y se tiene constancia de asentamientos fenicios dedicados al comercio de minerales en la zona entre los siglos VII y V a.C. El lugar fue reconstruido por los musulmanes y los cristianos la reconquistarían en 1253 siendo los templarios favorecidos con su propiedad y teniendo como referencia en el mismo la Alquería de Refañana.

La Iglesia de San Bartolomé, ubicada sobre un antiguo templo romano en honor a Juno, en Villalba del Alcor es otra de las construcciones atribuidas a la Orden del Temple. Enmarcada dentro del Reino de Niebla y reconquistada por Fernando III es Sancho IV quién la entrega para su repoblación a los templarios. La ermita de Santa Águeda con su planta octogonal también nos recuerda la arquitectura templaria. El nombre de Villalba del Alcor podría estar puesto en recuerdo de la encomienda castellana de Villalba de los Alcores en Valladolid.

A la localidad Trigueros volvemos tenemos la utilización de la iglesia de San Antonio Abad por parte de los templarios y su posterior reforma y reestructuración a modo de fortificación, el sevillano Rodrigo Caro en el siglo XVII dice de ella: “La Iglesia que sirve de Parroquia en la villa de Trigueros es un castillo y plaza-fuerte con todos los pertrechos necesarios dentro y fuera para hacerse fuertes y defenderse de los enemigos, porque sus muros son muy gruesos y tienen por la parte de afuera almenas y por dentro sus troneras y andenes para desde ellos ofender y defender. Dicen que fue casa de los Caballeros Templarios y que por eso se edificó así”. Ello antes del gran terremoto de Lisboa de 1755 que afectó a la provincia de Huelva.

(Continuará la próxima semana)

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