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Huelva

Condenado a cinco años de prisión por abusar de la hija menor de su pareja en Isla Cristina

  • La Audiencia considera que el acusado, de 60 años, tuvo “comportamientos depredatorios” con la cría, de solo 13 años

El Palacio de Justicia de Huelva, sede de la Audiencia Provincial. El Palacio de Justicia de Huelva, sede de la Audiencia Provincial.

El Palacio de Justicia de Huelva, sede de la Audiencia Provincial. / Alberto Domínguez (Huelva)

La Audiencia Provincial de Huelva ha condenado a cinco años y un día de prisión a un hombre de 60 años por abusar sexualmente de la hija de su pareja sentimental, que solo tenía 13 años en el momento de los hechos.

En la sentencia, a la que ha tenido acceso en primicia Huelva Información, el tribunal de la Sección Primera da por probado que este individuo tenía una relación con la madre de la pequeña desde hacía tres años. Convivían en Isla Cristina cuando, a finales de 2015, el acusado aprovechó que la menor "se encontraba acostada junto con él y su madre en la cama del dormitorio de ambos y le hizo actos de tocamiento por debajo de la ropa interior".

También por aquellas fechas y a principios de 2016, el ahora condenado como autor de un delito continuado de abuso sexual "realizó varios tocamientos en la zona genital de la menor, al tiempo que la determinaba para realizarle actos de tocamiento sobre su pene y masturbación".

Estas acciones se producían "siempre en el domicilio de ambos, bien por el día cuando estaba a solas con la niña, aprovechando que la madre trabajaba, o en otras ocasiones incluso cuando estaban todos sentados en el sofá del salón y la madre de la menor estaba dormida".

Posteriormente, entre el mes de julio y principios de agosto de 2016, "con ocasión de que se encontraron solos el acusado y la menor en el domicilio cuando esta salió del baño con una toalla envuelta, le quitó la toalla, la tumbó sobre el sofá y le hizo un cunnilingus" a la chiquilla.

Destaca la Sala en la resolución judicial que la situación continuó así "hasta la formulación de denuncia el día 14 de agosto de 2016". La interpuso la madre de la niña después de que esta "le contara en una carta manuscrita los hechos y tomara aquella conocimiento de la situación".

Sobre la prueba practicada en el juicio, los magistrados evidencian que el procesado "admitió con reservas parte del relato" de la acusación. Reconoció tocamientos múltiples, pero "los calificó de mutuos y también haber tenido sexo oral en una ocasión pero no admitió haber penetrado vaginalmente a la misma".

Asimismo, destacan que este ataque sexual fue descrito por el autor como "juegos, achacando a la menor la iniciativa, manifestando que se sentaba encima de él, que le metía la lengua la boca, lo besaba y que, al principio, él la rechazó pero luego participó en dichos juegos".

La Audiencia resalta que, "curiosamente, atribuye la responsabilidad a la niña de 13 años y de él mismo dice que se defendía, insistiendo en que el juego era mutuo y sin hacer la más mínima crítica o análisis de la situación que, desde luego, no tenía nada de juego".

Es más, añade que responsabilizó a la cría "como si fuera ella quien tuviera capacidad de determinación frente a quien, por la madurez y responsabilidad del adulto –representando una figura cuasi parental respecto de la niña– debía de ejercer el control".

Tendrá que indemnizarla con 60.000 euros y no podrá acercarse a la víctima durante 7 años

Echando balones fuera, este también achacó a su pareja que "no le echaba cuenta a su hija porque siempre estaba con el móvil y que él le decía que le echara cuenta, insinuando que la madre –no sabe con qué intención– la obligaba para que fuera con él y durmiera con él". El tribunal agrega que "también dijo que no se atrevía a comentarlo con la madre porque tenía carácter violento y llegó a decir incluso que la madre se dormía demasiado rápido".

Pese a esos "comportamientos depredatorios", el acusado expresó "que había sentido arrepentimiento y sentimientos de vergüenza y de culpabilidad por la conducta".

La madre de la pequeña testificó en el plenario que por razones de trabajo "él a menudo se encontraba solo con la niña, que ella no supo nunca nada hasta la carta que le entregó la menor y que su hija nunca le había comentado estos episodios". La mujer apuntó que sí le habían llamado la atención "conductas anteriores extrañas de la niña, tales como que se encerrara en su cuarto o no quisiera comer lo que preparaba el acusado".

La chiquilla sufrió estrés postraumático con síntomas disociativos, tuvo ánimo depresivo, bajo rendimiento escolar (antes había sido alto) e incluso intentos de autolesión.

La Audiencia no contempla la atenuante de reparación del daño para el acusado pese a que ya había abonado 25.000 euros de la indemnización, y le impone un total de 60.000 euros de responsabilidad civil. Además de los cinco años de prisión, no podrá comunicarse ni acercarse a menos de 300 metros de la cría durante siete años y estará bajo libertad vigilada durante otro lustro una vez que cumpla la condena. También asumirá las costas procesales.

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