La visita del Papa a España reaviva el recuerdo de San Juan Pablo II en El Rocío

La visita de 1993 dejó una huella que aún permanece en El Rocío y que hoy invita a preguntarse si la aldea volverá a acoger a un Pontífice

¿Visitará el Papa León XIV El Rocío? El pontífice deja la puerta abierta a la posibilidad destacando su cercanía con un viejo amigo de Huelva: "Denle recuerdos a Don Emilio"

San Juan Pablo II desde el balcón del Santuario del Rocío.
San Juan Pablo II desde el balcón del Santuario del Rocío. / HARETÓN

El Papa León XIV visitará España en 2026, un viaje que comienza a perfilarse y que devolverá al país la presencia de un Pontífice quince años después de la última visita papal. Fue en 2011 cuando Benedicto XVI presidió en Madrid la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Una actualidad que invita también a mirar atrás y a recordar la impronta que dejó San Juan Pablo II, cuya huella sigue muy presente en la aldea de El Rocío desde su histórica visita de 1993.

Madrid, Barcelona y Canarias figuran entre las sedes propuestas para el itinerario que se está trazando esta ocasión, en un trabajo coordinado entre la Santa Sede, el Gobierno de España y la Iglesia española. Será la primera vez que un Papa visite Canarias, un destino que ya había manifestado su intención de conocer el Papa Francisco para visibilizar la crisis migratoria en la frontera sur de Europa.

Por ahora, Andalucía no aparece entre las escalas previstas del Santo Padre en esta visita. Sin embargo, la historia rociera reciente recuerda que la aldea almonteña ya acogió a un Pontífice. Ocurrió en 1993, cuando San Juan Pablo II llegó hasta este enclave mariano en una jornada que quedó grabada en la memoria colectiva de Huelva y el mundo rociero.

El Rocío, en la memoria de una visita histórica

Fue el 14 de junio de 1993 cuando el Papa pisó las arenas de la aldea como un peregrino más, arropado por los aplausos y los vivas de los rocieros que allí se congregaron. Aquella presencia supuso, sin duda, el respaldo definitivo de la Iglesia a la devoción rociera, una realidad nacida en lo local, en Almonte, y que hoy se vive con una dimensión universal.

San Juan Pablo II se dirigió a los rocieros desde un balcón abierto expresamente para la ocasión en el Santuario de Nuestra Señora del Rocío, un elemento que permanece como testimonio físico de aquella visita. Su mensaje, más de tres décadas después, continúa plenamente vigente.

La jornada dejó huella no solo en la historia rociera, sino también en el propio Pontífice, que, fuera del discurso escrito y movido por la emoción del momento, improvisó una frase que ha perdurado en el tiempo y en la memoria colectiva: “Que todo el mundo sea rociero”. La presencia de San Juan Pablo II sigue siendo visible en la aldea y en las hermandades.

Desde entonces, han sido la Hermandad Matriz de Almonte y sus hermandades filiales las que han peregrinado hasta Roma y el Vaticano, en distintas ocasiones, incluso portando sus simpecados algunas de ellas. La institución almonteña ha mantenido viva, además, la invitación a los distintos Pontífices para que visiten la aldea siempre que ha tenido ocasión.

Ahora que conocemos la visita del Papa León XIV a España, más de treinta años después de que un sucesor de Pedro llegara hasta las plantas de la Virgen del Rocío, vuelve a activarse en el movimiento rociero esa pregunta que a recordar aquella jornada las nuevas generaciones se hacen con la misma serenidad que entonces: ¿volveremos a ver algún día a un Papa en El Rocío?

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