La Virgen de un pueblo de Huelva que fue encontrada entre las ramas de un pino por un cazador y que congrega a miles de personas en su romería

La Virgen del Pino
La Virgen del Pino / FB Ilustre y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Pino y Santos Mártires Walabonso y Maria, patrones y protectores de la ciudad de Niebla

Cuando el sol de mayo enciende los trigales del Condado, Niebla despierta con un murmullo de historia, fe y celebración que une pasado y presente en un mismo latido. Fue aquí, en un pino frondoso hace casi seis siglos, donde nació una de las tradiciones más arraigadas de esta tierra onubense: La devoción por la Virgen del Pino, cuyo hallazgo en un árbol cambió para siempre la vida espiritual y comunitaria de esta ciudad milenaria.

Cuenta la leyenda, respaldada por documentos de Fray Felipe de Santiago que se remontan al siglo XVIII, que en julio de 1480, un cazador llamado Pedro Sánchez, curiosamente como el actual presidente del Gobierno de España, se internó en el paraje natural de Lavapiés buscando presas entre los pinos y encinas.

Cuando subió a un alto pino para alcanzar una paloma que le había llamado la atención, descubrió entre las ramas la imagen de la Virgen con el Niño en brazos, tal vez oculta por siglos entre la savia y la corteza. Aquella escena fue interpretada entonces como un milagro y dio origen a una devoción que trascendería generaciones.

Desde entonces, la Virgen del Pino, patrona, protectora y alcaldesa perpetua de Niebla, ha sido el corazón espiritual de este rincón de Huelva, también conocida entre sus habitantes como la “Reina de las Murallas” por la mirada llena de serenidad que aporta desde su ermita, enclavada en ese paraje que bulle de vida cada final de mayo.

Esta imagen fue destruida en la Guerra Civil Española en 1936. La actual imagen de Nuestra Señora del Pino, representa a la Virgen con el Niño. La Virgen porta su corona y el cetro y el niño unas potencias y un Orbe en su mano izquierda una talla de madera policromada realizada en 1942 por el imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci.

Una fiesta que es camino y encuentro

Cada año, del 29 al 31 de mayo, las calles de Niebla se transforman en el punto de partida de una romería que es, al mismo tiempo, peregrinación, fiesta y hermandad. Familias, peñas, caballistas y carros ricamente engalanados inician su camino desde la Iglesia de Santa María de la Granada hacia Lavapiés, a unos cinco o seis kilómetros del casco urbano, recorriendo senderos que parecen retener ecos de siglos de avatares y devoción.

La comitiva va encabezada por la carreta del Simpecado, símbolo venerado que representa la fe de los romeros, y es recibida con salves y cantos al llegar a la ermita, donde la imagen de la Virgen espera bajo el cielo abierto y las sombras de los pinos.

Romería de la Virgen del Pino
Romería de la Virgen del Pino / Fotografía Narci y Javi | romeriasdehuelva.com
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