El restaurante de Huelva que sirve una de las carnes más exclusivas de España: Procede de una vaca casi extinguida

Este asador de un pueblo de Huelva forma parte de un selecto grupo de 6 restaurantes españoles que trabajan con la antigua vaca sayaguesa, considerada una de las más antiguas de Europa

El bar de un pueblo de Huelva que está en medio de una cuesta y que todos recomiendan por sus migas y carnes a la brasa

El restaurante de un pueblo de Huelva famoso por sus carnes a la brasa que ha conquistado hasta a Manuel Carrasco

Solo media docena de restaurantes del país ofrecen esta singular carne / razasayaguesa.org

En el mapa gastronómico de España comienzan a surgir proyectos donde la cocina no solo busca sorprender al paladar, sino también proteger el patrimonio natural y ganadero. Uno de los ejemplos más llamativos tiene presencia en la provincia de Huelva, concretamente en Lepe, donde un restaurante participa en una iniciativa nacional que está ayudando a rescatar del olvido a una de las razas bovinas más antiguas de la Península.

Se trata de la Vaca Sayaguesa, originaria de la comarca zamorana de Sayago y considerada por muchos expertos una de las líneas genéticas más antiguas del ganado europeo. Durante décadas estuvo a punto de desaparecer, pero hoy comienza a encontrar una segunda vida gracias a la alta gastronomía.

Uno de los establecimientos que forma parte de este reducido circuito culinario es el Asador Atalaya, ubicado dentro del recinto romero de la Ermita de la Bella, donde esta carne se ha convertido en una de las propuestas más singulares de su carta.

Carnes a la brasa de Asador Atalaya / Google

Una carne exclusiva que llega a muy pocas mesas

El proyecto gastronómico es tan limitado como especial. En toda España apenas media docena de restaurantes trabajan con esta carne, y cada uno recibe únicamente una docena de animales al año.

Esta escasez no responde a una estrategia de marketing, sino a la propia naturaleza del proyecto: La recuperación de una raza ganadera que estuvo durante décadas al borde de la desaparición.

Cada ejemplar, que ronda los 600 kilos en canal, se aprovecha íntegramente en cocina, dando lugar a diferentes elaboraciones que van desde curaciones y embutidos hasta elaboraciones más elaboradas antes de culminar con la pieza estrella: La chuleta.

De animal de trabajo a joya gastronómica

Durante siglos, la sayaguesa fue un animal imprescindible en el campo. Su fortaleza y resistencia la convertían en un aliado fundamental para las labores agrícolas. Sin embargo, la llegada de la maquinaria moderna dejó a esta raza sin función en las explotaciones tradicionales.

Ese cambio provocó un fuerte descenso en su censo ganadero y durante años su supervivencia estuvo seriamente comprometida.

Paradójicamente, las mismas cualidades que la hicieron valiosa en el pasado (su rusticidad, su adaptación al medio y su crianza en libertad) son hoy las que han despertado el interés de cocineros y aficionados a la buena carne.

Los animales se crían en dehesas y pastos naturales, lo que favorece un desarrollo lento y una infiltración grasa muy particular. El resultado es una carne de sabor profundo, textura tierna y gran intensidad aromática, que muchos gastrónomos comparan con algunas de las variedades más prestigiosas del mundo, como la Carne de Kobe japonesa o el célebre Angus.

Vacas de raza sayaguesa / razasayaguesa.org

Las chuletas, de gran tamaño, pueden alcanzar hasta kilo y medio, y requieren una cocción precisa para encontrar el equilibrio perfecto entre el interior jugoso y la capa exterior.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último