El pueblo de Huelva donde se pone el último sol del país y que todos llaman la “Puerta de España”

El lugar de Huelva donde España termina y comienza uno de los atardeceres más bonitos del país
El lugar de Huelva donde España termina y comienza uno de los atardeceres más bonitos del país / M.G.

Por la manera en la que la luz cae sobre sus fachadas blancas y por ese instante exacto en el que el sol se funde con el horizonte, este pueblo onubense es uno de los más bellos de Huelva. Además, este municipio fronterizo es donde España termina… Y empieza la magia.

Hablamos de Ayamonte, considerada desde hace años como uno de los pueblos más bellos de la provincia. No es solo una percepción local: medios especializados como la revista Viajar o el prestigioso portal internacional Condé Nast Traveler han destacado su singularidad y atractivo. Y en 2024 fue elegida por los lectores de Viajestic como la ciudad con la Semana Santa más bonita de España.

Ayamonte desde el aire
Ayamonte desde el aire / M.G.

La ciudad de la luz y del último atardecer

Ayamonte no es solo un destino, es una frontera viva. Asomada a la desembocadura del Guadiana, ejerce de puente natural entre España y Portugal. Durante siglos ha sido puerta de entrada y salida, y de ahí su apodo histórico: La “Puerta de España”.

El paso constante por el Puente Internacional del Guadiana convierte a esta ciudad en vigía de viajeros, comerciantes y turistas que cruzan de un país a otro en cuestión de minutos. Pero más allá de su posición estratégica, Ayamonte deslumbra por su luz.

No es casual que muchos la llamen la ciudad de la luz. Sus atardeceres tiñen de naranja las calles empedradas, las iglesias y las fachadas señoriales. Cada tarde ofrece un espectáculo diferente, como si el sol eligiera este punto del mapa para despedirse con más intensidad que en ningún otro lugar de la península.

De hecho, según un estudio científico del proyecto Atlantic Sunset, Ayamonte es el lugar donde se produce el último atardecer de la España peninsular entre los meses de octubre y febrero.

Donde los atardeceres son infinitamente bellos
Donde los atardeceres son infinitamente bellos / M.G.

Dos playas que enamoran a primera vista

Si algo refuerza la fama de Ayamonte como destino turístico son sus dos grandes joyas costeras: Isla Canela y Punta del Moral.

Isla Canela es una de las playas más singulares del litoral onubense. Su fenómeno de mareas sorprende incluso a quienes la visitan con frecuencia: en bajamar, la orilla puede ensancharse desde unos 40 metros hasta superar los 150. El paisaje se transforma por completo, creando pequeños islotes y lagunas de agua poco profunda, perfectas para pasear descalzo o disfrutar con niños pequeños.

Además, es uno de los enclaves más reconocidos de España para la práctica del kitesurf, gracias a sus vientos constantes y su amplitud. Y cuando cae la tarde, la playa se convierte en un escenario de cine donde el sol se refleja sobre la arena húmeda y el Atlántico parece incendiarse.

Por su parte, Punta del Moral destaca por su serenidad. Con más de 55 metros de anchura en muchos de sus tramos, es ideal para largas caminatas junto al mar. Incluso en temporada alta mantiene esa sensación de espacio y calma que tanto valoran los visitantes. Situada en un entorno natural privilegiado, integrado en zona protegida, es un refugio para quienes buscan naturaleza, deportes náuticos y desconexión.

Un arenal único bañado por el Atlántico
Un arenal único bañado por el Atlántico

Un paraíso para los amantes de la gastronomía

Pero Ayamonte no solo se disfruta con la vista. También conquista por el paladar. Como buen municipio marinero, su cocina gira en torno al pescado y al marisco fresco. Chocos, gambas, coquinas y arroces marineros forman parte de su identidad culinaria.

El atún es el auténtico protagonista de sus mesas. En sus distintas versiones (a la plancha, en guiso o en salazón) representa una tradición que ha pasado de generación en generación. La mojama, las huevas secas y otros derivados del atún elaborados en empresas locales con décadas de trayectoria son reconocidos por su calidad y su punto perfecto de curación.

Aquí la gastronomía no es un complemento, es una razón más para venir.

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