El pueblo de Huelva que enamora al viajero desde el primer suspiro y que tienes que conocer para decir que has recorrido Andalucía
Entre cuevas subterráneas, castillos centenarios y jamón de Jabugo, este pueblo onubense ofrece experiencias que despiertan todos los sentidos de aquellos que la visitan
El pueblo de Huelva que cada febrero se viste de época y viaja a 1900 durante tres días en honor a su Premio Nobel
El pequeño pueblo de Huelva de 1.500 habitantes que se llama igual que uno de Galicia: Dos paraísos costeros bañados por el Atlántico y la ría de Vigo
Apenas se asoma el sol por las lomas onduladas de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, una luz dorada acaricia los tejados blancos de un pueblo que parece haber guardado los susurros de siglos.
Este pueblo onubense, elegido por la revista Viajar como uno de los “10 pueblos que debes conocer para decir que has recorrido Andalucía”, reúne todo lo que un viajero busca: Historia, naturaleza, gastronomía y autenticidad. Un lugar donde cada rincón es una promesa de descubrir algo inolvidable.
Caminar por las calles empedradas de Aracena es dejarse envolver por el aroma del campo y por la historia que palpita en cada esquina. El casco urbano, declarado Bien de Interés Cultural, revela un conjunto arquitectónico donde la herencia andalusí se mezcla con la tradición cristiana y el paso del tiempo. El blanco de las fachadas contrasta con el verde intenso de los encinares que abrazan el municipio, creando una postal viva en cada paseo.
Uno de los grandes tesoros de Aracena se esconde bajo sus pies: la Gruta de las Maravillas. Esta cavidad subterránea fue la primera cueva visitable de España cuando abrió sus puertas al público en 1914, y hoy sigue fascinando a miles de visitantes cada año. Con decenas de salones repletos de estalactitas y estalagmitas que parecen esculturas naturales y lagos subterráneos de aguas cristalinas, la gruta es un espectáculo que despierta admiración y asombro.
Aracena es también sinónimo de gastronomía serrana. En esta comarca late la tradición del cerdo ibérico y del jamón de Jabugo, producto icónico de la zona cuya fama traspasa fronteras. El Museo del Jamón, ubicado en el corazón del pueblo, invita a descubrir la historia del cerdo ibérico, su crianza en dehesas y el arte de curar el jamón, convirtiendo cada visita en un festín cultural para los sentidos.
Recorrer la Plaza del Marqués de Aracena (imagen de portada), con su fuente centenaria y terrazas donde se saborea un café o una tapa al caer la tarde, es una de esas experiencias que retienen el tiempo. Cada banco, cada piedra, parece susurrar cuentos de generaciones que han vivido y amado este lugar.
El antiguo castillo que se alza sobre la villa y la Iglesia Prioral de Nuestra Señora del Mayor Dolor, a sus pies, son dos de los símbolos que mejor cuentan la historia de Aracena. Desde lo alto, el paisaje se despliega en un mar de colinas verdes salpicado por aldeas tradicionales y senderos que invitan al descubrimiento. También es recomendable su recientemente abierto Museo Geológico, otra maravilla mineral.
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