El pueblo de Huelva donde llueven panes, chorizos y jamones en honor a un Santo
Una fiesta única en Andalucía que no verás en ningún otro lugar donde el Santo recorre las casas en una procesión de casi 40 horas mientras sus vecinos lanzan comida desde los balcones
El pueblo de Huelva que pasea cerdos por sus calles en una tradición ancestral al son de la flauta y el tamboril
Trigueros, joya de la Tierra Llana de Huelva y aún gran desconocida para muchos viajeros, es uno de esos pueblos que sorprenden a quien se adentra en él.
Con un patrimonio histórico de primer nivel y unas tradiciones profundamente arraigadas, el municipio encuentra en el mes de enero su momento más especial. Un tiempo en el que la historia, la fe y la hospitalidad convierten la visita en una experiencia única.
Reconocida internacionalmente por albergar uno de los mayores exponentes del megalitismo del sur de Europa, el Dolmen de Soto, Trigueros suma a su valor patrimonial una celebración que la hace brillar con luz propia: las Fiestas Patronales en Honor a San Antonio Abad. Una cita que cada año atrae a miles de personas y despierta el interés turístico de toda la provincia y de visitantes llegados desde otros puntos de Andalucía.
Desde los primeros días de enero, el pueblo comienza a transformarse. Las calles se engalanan, las fachadas se encalan y los hogares se preparan para recibir al Patrón, en una fiesta que se vive de puertas adentro y también en cada rincón del municipio. El Ayuntamiento de Trigueros realiza una cuidada puesta a punto consciente del carácter simbólico de una celebración en la que San Antonio Abad recorre el pueblo casa por casa, reforzando ese vínculo tan especial entre el Santo y sus vecinos.
Los días previos están marcados por el ambiente de convivencia. Las candelas, encendidas como ofrenda al Patrón, llenan de luz las noches de invierno y se convierten en punto de encuentro. Paralelamente, la Solemne Novena reúne cada noche a fieles en la Iglesia Parroquial, marcando el camino espiritual hacia los días grandes.
Trigueros también se descubre a través de los sentidos. El aroma de la cocina tradicional impregna las calles: panes, guisos y productos de toda la vida elaborados como gesto de bienvenida al paso del Santo. Una hospitalidad sincera, heredada y compartida, que define al pueblo y se intensifica durante estas fiestas. El comercio local vive igualmente días de gran actividad, con vecinos ultimando preparativos para el esperado sábado del Santo.
Será entonces, el sábado 24 de enero, cuando tenga lugar uno de los momentos más emotivos: el traslado de San Antonio Abad desde la Capilla hasta la Iglesia Parroquial, precedido por el simbólico acto de entrega de la llave por parte del alcalde a la persona que ha aguardado durante días a las puertas de la Capilla. Un gesto cargado de emoción que forma parte esencial de la identidad de estas fiestas.
El domingo 25, la devoción se hace visible en uno de los actos más entrañables: la bendición de animales, una tradición muy querida en la que vecinos y visitantes acuden con sus mascotas al encuentro del Patrón. Tras la Función Principal, el alcalde entrega la imagen de San Antonio Abad al pueblo, dando comienzo a la Solemne Procesión.
Es durante este recorrido cuando tienen lugar las célebres y esperadas tiradas, el acto más singular y reconocible de estas fiestas. Desde balcones y ventanas, los vecinos lanzan generosamente panes, embutidos, bocadillos, bacalao, chorizos o jamones, que son recogidos por quienes acompañan al Santo. Una muestra de generosidad colectiva que convierte la procesión en un espectáculo único y profundamente simbólico. El recorrido puede prolongarse durante más de 36 horas, extendiéndose hasta el lunes 26, cuando tiene lugar uno de los momentos más sobrecogedores: la visita del Santo al Cementerio al amanecer, un acto cargado de emoción y recuerdo.
Las Fiestas de San Antonio Abad en Trigueros son también punto de encuentro para vecinos que residen fuera y regresan cada enero a reencontrarse con sus raíces, así como para numerosos visitantes, incluso rostros conocidos, que se suman a la celebración como un triguereño más. Trigueros se prepara así para vivir unos días en los que patrimonio, fe, tradición y convivencia se entrelazan.
Unas fiestas que se sienten en la calle y en los hogares, que unen generaciones y convierten enero en el mejor momento para descubrir un pueblo que abre sus puertas al visitante con orgullo, identidad y devoción a San Antonio Abad.
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