En este pueblo de Huelva los caballos saltan el fuego para proteger y purificar a los animales

Un ritual ancestral de origen pagano y heredado de repobladores castellanos y gallegos que cada enero llena las calles de hogueras, caballos y devoción popular

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La tradición ganadera que cada enero prende fuego a las calles de este pueblo onubense
La tradición ganadera que cada enero prende fuego a las calles de este pueblo onubense / Alberto Domínguez

Cada 16 de enero, cuando el reloj marca las ocho de la tarde y el invierno aprieta en la Cuenca Minera onubense, Alosno se transforma. Coincidiendo con la víspera de la festividad de San Antonio Abad, el municipio revive una de sus tradiciones más antiguas y singulares: Las Luminarias de San Antón, un ritual ancestral donde el fuego, los animales y la devoción popular se dan la mano.

El fuego, protagonista indiscutible de la noche, ha sido desde tiempos remotos un símbolo de protección y purificación, mucho antes incluso de la llegada del cristianismo. Sus raíces se hunden en antiguas creencias paganas y prácticas religiosas de la Antigua Roma, donde las hogueras marcaban ciclos, protegían al ganado y ahuyentaban los malos augurios.

Las Luminarias de San Antón
Las Luminarias de San Antón / M.G.

Aunque este tipo de celebraciones desaparecieron hace décadas en gran parte de Europa, las candelas, lumbres o luminarias de San Antón lograron sobrevivir en contados lugares. Su función era clara: Proteger a los animales, pieza clave en la economía rural y sustento de generaciones de campesinos. No es casualidad que San Antonio Abad, conocido popularmente como San Antón, sea venerado como el santo protector de los animales.

Hoy, esta tradición se conserva con especial fuerza en algunos pueblos de Castilla, como San Bartolomé de Pinares (Ávila), y en Alosno, donde ha perdurado gracias a la herencia cultural de los repobladores castellanos y gallegos que llegaron a estas tierras siglos atrás y dejaron una huella imborrable en sus costumbres.

Las Luminarias de San Antón
Las Luminarias de San Antón / Alberto Domínguez

Así se celebran Las Luminarias de San Antón

La preparación de las luminarias comienza días antes. Los vecinos salen al campo para cortar tojos y jaras, que después se amontonan a las puertas de las casas. Al caer la noche, en torno a las 20:00 horas, las hogueras se encienden y las llamas iluminan distintas calles del municipio, creando una estampa tan sobrecogedora como auténtica.

En ese ambiente festivo y a la vez tranquilo, grupos de caballistas recorren las calles una y otra vez, saltando las hogueras con sus monturas. El crepitar del fuego, el repique de las campanas de la iglesia y el paso solemne de los caballos componen escenas de una belleza difícil de olvidar, que cada año atraen a más curiosos y amantes de las tradiciones populares.

Esta fiesta hunde sus raíces en una Alosno agrícola y ganadera, donde el ganado formaba parte esencial de la economía familiar y perder un animal podía suponer un duro golpe. Por eso, atravesar el fuego a lomos de las caballerías no era un simple gesto simbólico, sino un acto cargado de fe, respeto y esperanza para prevenir enfermedades y proteger a los animales durante todo el año.

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