El palacio de Huelva que parece sacado de Los Bridgerton y que casi nadie conoce pese a su espectacular belleza
En pleno Parque Nacional de Doñana y a unos minutos de El Rocío, este enigmático palacio onubense recuerda a algunas de las mansiones de la famosa serie de Netflix "Los Bridgerton"
El edificio que viajó desde la Feria de Sevilla hasta un pueblo de Huelva y se convirtió en una bodega histórica
La casa histórica del centro de Huelva que conserva una de las fachadas más bellas de la ciudad
En Huelva también hay lugares que pueden no parecer de aquí. Espacios que no te esperas, que rompen el paisaje y obligan a detener el coche.
En pleno corazón del Parque Nacional de Doñana, junto al arroyo de La Rocina y a pocos minutos de la aldea de El Rocío, se alza una construcción que nadie espera encontrar: El Palacio del Acebrón.
Blanco, solemne, geométricamente perfecto. Con ese aire aristocrático que nos transporta lejos, muy lejos. Lo suficiente como para que, al verlo, uno piense inevitablemente en las mansiones británicas que aparecen en la serie Los Bridgerton. Y no es una exageración.
Un palacio en Doñana que parece sacado de la alta sociedad inglesa
Quienes han visto la conocida serie de Netflix, recordarán residencias como la casa de campo o la casa de verano de Los Bridgerton: Fachadas simétricas, inspiración clásica, elegancia sobria y una presencia casi teatral.
El Palacio del Acebrón comparte esa estética señorial. Fue construido entre 1959 y 1961 por Luis Espinosa Fondevila como residencia privada, siguiendo un estilo neopaladiano de influencia irlandesa. Líneas puras, equilibrio arquitectónico y una rotundidad que impone desde la distancia.
En mitad de pinares, marismas y senderos naturales, el edificio emerge como si fuera una gran casa de campo aristocrática británica trasladada, sin previo aviso, al sur de España. Esa es quizá su mayor fuerza: El contraste.
Mientras en Los Bridgerton los jardines perfectamente cuidados enmarcan los bailes de temporada, aquí la naturaleza salvaje de Doñana envuelve el edificio con silencio, aves migratorias y la bruma matinal del arroyo.
Misterio, simbología y un propietario singular
Pero si algo hace que el Palacio del Acebrón tenga una personalidad propia, más allá de su belleza, es la historia que lo rodea. Su creador fue un personaje excéntrico y reservado. La finca contaba con jardines ornamentales, fuentes con peces exóticos y espacios pensados para el té al aire libre. Incluso existía un libro de visitas de lujo encuadernado en piel de Loewe.
La casa, sin embargo, siempre estuvo envuelta en un halo de misterio. El edificio está plagado de simbología masónica: orientación estudiada, referencias numéricas reiteradas, iniciales grabadas en el frontispicio y elementos decorativos cargados de significado.
La gran chimenea coronada por un águila bicéfala sin corona es uno de los detalles más llamativos. También lo es la presencia de una pequeña capilla integrada en el conjunto arquitectónico, cuya ubicación no parece casual.
Se cree incluso que por sus salones pasó el propio Francisco Franco, lo que añade una capa más de intriga histórica. Si en Los Bridgerton los secretos se susurran entre abanicos y cartas lacradas, en el Acebrón el misterio está grabado en piedra.
De residencia privada a centro de visitantes en Doñana
En 1981 el Estado asumió la titularidad del inmueble y lo transformó en centro de visitantes del Espacio Natural de Doñana. Hoy alberga exposiciones etnográficas y es punto de partida de rutas senderistas que recorren uno de los entornos naturales más importantes de Europa.
A pesar de su singularidad, muchos viajeros que visitan El Rocío desconocen que a escasos kilómetros se encuentra esta joya arquitectónica. Y es ahí donde reside su encanto, ya que ni está masificado, ni forma parte de los circuitos rápidos.
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