La histórica aldea de Huelva que creció entre minas donde viven 139 personas y cuyo nombre viene de un instrumento musical
Pequeña en tamaño, pero grande en historia: Esta bonita aldea de Almonaster la Real conserva su pasado minero, su arquitectura tradicional y una historia popular que forma parte de su identidad
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A 22 kilómetros del casco histórico del pueblo de Huelva "Más Bonito de España", Almonaster la Real, en plena Sierra de Aracena y Picos de Aroche, se encuentra El Patrás, una aldea con identidad propia y encanto arropado por un paisaje serrano de encinas, colinas y cielos amplios que seducen a todo viajero curioso.
El origen del nombre de El Patrás es, en sí mismo, una historia que invita a la sonrisa. Aunque los registros más antiguos mencionan que esta aldea existía ya a finales del siglo XVI, y tal vez heredara el nombre Majadillas de aquella época, entre los habitantes más viejos circula una anécdota popular que ha viajado de voz en voz.
Cuenta la leyenda que un arpista que visitó el lugar, al marcharse, tropezó y dejó caer su arpa… ¡hacia atrás! Desde aquel divertido incidente, la gente empezó a referirse al lugar como “el arpa atrás”, que con los años terminó transformándose en El Patrás.
Una aldea nacida entre minas
Aunque hoy su población apenas ronda el centenar y medio de vecinos, El Patrás fue en siglos pasados un núcleo vibrante ligado a la actividad minera. Las explotaciones de Soloviejo y San Miguel, especialmente a finales del XIX y comienzos del XX, atrajeron a familias y trabajadores que llenaron sus casas y sus calles de vida cotidiana. Cuando las minas cerraron, muchos se marcharon, pero dejaron un legado de historia y raíces profundas entre los cerros de Huelva.
Las viviendas de la aldea se reparten entre las suaves pendientes de la Sierra de la Picota y las Cumbres del Patrás, adaptándose al terreno como si hubieran crecido con él. La calle que conserva las casas más antiguas sigue el trazado del antiguo camino a las minas, símbolo de cómo la vida y el trabajo se entrelazaron aquí durante décadas.
Historia, devoción y naturaleza
Entre los rincones que no debes perderte está la Ermita de la Virgen del Rosario, que domina el pequeño núcleo urbano. Aunque modesta en tamaño, su estructura, con un arco rebajado en la portada y una espadaña de tres huecos, es testigo silencioso de generaciones que han pasado por El Patrás.
La devoción por Santa Eulalia se vive con particular intensidad en esta aldea. Cada primavera, la romería en su honor reúne a vecinos y visitantes en un camino de fe y fiesta que une tradición y paisaje serrano.
El entorno natural que abraza a El Patrás es perfecto para el turismo lento: Senderos que conectan con otras aldeas, rutas entre encinas y un aire limpio que invita a respirar profundo y desconectar. En las inmediaciones, los aficionados al excursionismo pueden descubrir paisajes que combinan la rusticidad serrana con la memoria minera de antaño.
Para quienes buscan una experiencia gastronómica auténtica, la aldea cuenta con locales como la Venta El Patrás, donde se pueden degustar platos tradicionales que reflejan la cocina serrana: Guisos, productos ibéricos y sabores de la matanza que han alimentado a generaciones enteras.
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