Gastronomía

Xanty Elías abre hoy Finca Alfoliz, su nuevo restaurante

  • Una propuesta culinaria para toda la familia basada en el producto de la tierra y la brasa.

Reinventarse, innovar, adaptarse a las nuevas circunstancias y brillar, llevando siempre la gastronomía de Huelva por bandera. Esto es lo que define al chef onubense Xanty Elías y lo que lo ha llevado a convertirse, hoy en día, en uno de los grandes referentes de la cocina en nuestro país.

El onubense que trajo la primera estrella Michelin a Huelva comienza este martes una nueva aventura culinaria en la que la naturaleza, la brasa y los productos de la tierra serán los protagonistas.

Finca Alfoliz, cuyo nombre hace referencia al lugar donde antiguamente se guardaban las cosechas con las que se pagaba el diezmo, fue comprada por sus padres “en pesetas en 1978”, la residencia de este cocinero onubense hasta 2015 y desde ya su nuevo proyecto gastronómico: “10.000 metros cuadrados de naturaleza, con cultivos y un modelo sostenible a la vista de todos”.

Xanty Elías en el huerto de Finca Alfoliz, su nuevo restaurante Xanty Elías en el huerto de Finca Alfoliz, su nuevo restaurante

Xanty Elías en el huerto de Finca Alfoliz, su nuevo restaurante / Rafa del Barrio (Aljaraque)

Los comensales que quieran descubrir esta nueva propuesta gastronómica en Huelva podrán ir abriendo boca de la mano de platos como el 'humus de garbanza de Escacena y berenjena a la brasa', para picar con verduras frescas. Un entrante que el chef cocina en exclusiva para Huelva Información y con el que invita a descubrir su nueva aventura, un lugar con alma y esencia onubense.

Humus de garbanza de Escacena y berenjena a la brasa Humus de garbanza de Escacena y berenjena a la brasa

Humus de garbanza de Escacena y berenjena a la brasa / Alba Gómez (Finca Alfoliz)

La idea es que sus comensales, incluidos los más pequeños –en conexión con su lucha en favor de la educación alimentaria infantil a través de la Fundación Prenauta conozcan el origen de muchos de los productos que van a consumir, que coman “cien por cien onubense” y que después puedan disfrutar de una siesta bajo parras o de una charla con copas al aire libre.

El hilo conductor de la cocina es la candela a base de brasas de encina, de olivo y naranjo, recordando esa antigua forma de cocinar sobre las ascuas de chimeneas que además servían para calentar las casas. “Una cocina sabrosa, libre y con los pies en la tierra, en la que la verdura de temporada de nuestros huertos y la carne madurada protagonizan una carta viva que fluye con la naturaleza”, explica.

Ni barbacoa ni parrilla, especifica quien ha diseñado una carta con propuestas como aguacates a la brasa con sopa fría de tomate rosa y pan avinagrao, cebolla frita con cinco salsas, gambas blancas de Huelva a la brasa, presa de paleta de bellota con ajos asados y un arroz con leche de su madre con el que “desafía” a maestros asturianos como Marcos Morán, con una estrella Michelin en Casa Gerardo (Prendes). “Me encantaría que lo probase, es una locura”, asegura.

Los productos de la huerta, protagonistas de Finca Alfoliz Los productos de la huerta, protagonistas de Finca Alfoliz

Los productos de la huerta, protagonistas de Finca Alfoliz / Rafa del Barrio (Aljaraque)

Sus platos, que pueden degustarse tanto al aire libre como en un comedor interior y en reservados, son "aptos para todos los bolsillos” (entre 30 y 35 euros de media), pero sobre todo destaca su conexión con el terruño, ya que los vegetales que no provienen de Finca Alfoliz llegan de un puñado de hortelanos del entorno, así como la posibilidad de conocer su origen sobre el terreno: “Si alguien viene con tacones, se hundirá en la tierra”, bromea.

Las cartas digitales le permiten dar un paso más en este “modelo de gestión sostenible”: “El comensal puede recibir la carta de ese día en su correo, darse un paseo por la huerta y ver que si no hay tomates frescos, no se le ofrecerán. Es una cocina de metro 0”, dice en alusión a la ya muy extendida de “kilómetro 0” que aboga por el producto de cercanía y temporada.

Cultivos propios que se enriquecen con su propio abono gracias a un regimiento de lombrices, la posibilidad de que los clientes lleven allí aceite o botellas de cristal para reciclar e incluso comprar los productos vegetales de Finca Alfoliz y aledañas con algunas de las apuestas de un restaurante que quiere volver a conectar al comensal con la naturaleza y hacerle partícipe de su conservación.

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