Cierra Almacenes Casero, una tienda de toda la vida en Huelva, tras más de 40 años: Se despide con prendas desde 1 euro
Este histórico comercio familiar cierra sus tres tiendas por jubilación, tras más de cuatro décadas vistiendo a generaciones de onubenses. Se despide estos últimos días de enero con prendas desde 1 euro
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Hay comercios que llevamos viendo abiertos toda la vida, negocios familiares que han resistido todo porque no solo venden ropa: También venden recuerdos, confianza y trato humano. Almacenes Casero, en el corazón de Huelva capital, es uno de ellos.
Tras más de cuatro décadas vistiendo a generaciones de onubenses, esta histórica cadena familiar de Huelva cerrará definitivamente las puertas de sus tres locales a finales de enero por jubilación de sus fundadores. Sus hijos no continuarán el negocio, y con ello se pone punto final a una de las historias comerciales más queridas de la ciudad.
Mientras llega el adiós, las tiendas de Almacenes Casero (una en la Avenida Alcalde Federico Molina Orta, 39, y otra en la calle Méndez Núñez, 2), además de Center Fusión (en calle Las Bocas, 11), se despiden estos últimos días con una oferta muy especial: Las últimas prendas se están ofreciendo a precios de remate, desde solo 1 euro, con pantalones de señora, caballero y niño a 8 euros, camisetas, camisas, trajes y primeras marcas como Levi’s a precios muy por debajo de lo habitual.
Una oportunidad que está atrayendo a numerosos clientes, muchos de ellos movidos tanto por el precio como por el deseo de despedirse de un comercio que ha sido casi una extensión de su casa.
De un sueño joven a un referente del comercio onubense
La historia de Almacenes Casero comienza en junio de 1982, cuando José Luis Casero García, con apenas 25 años, abre su primera tienda bajo el nombre de Almacenes Catalanes en la avenida Federico Molina. Procedente de una familia abulense ligada al campo, José Luis había recorrido previamente distintos puntos de España vendiendo moda, aprendiendo el oficio desde la calle y forjando una visión muy clara: ofrecer ropa de calidad, a precios justos y pensada para la gente trabajadora.
El primer local, de unos 260 metros cuadrados, supuso un concepto novedoso para la Huelva de la época: Un comercio amplio, popular, cercano y multimarca, donde cualquiera podía encontrar lo que necesitaba sin sentirse fuera de lugar.
Dos años después, en 1984, se incorpora al negocio Juana Cordero Palanco, natural de Corrales y procedente de una familia minera. Lo que comenzó como un trabajo se convirtió pronto en una vocación y en el alma del proyecto. Juana asumió con el tiempo la gestión y la atención al público, y fue clave en la consolidación de una clientela fiel que no acudía solo a comprar, sino a sentirse escuchada. “Vengo por ver a tu madre” o “quiero que me atienda ella” se convirtieron en frases habituales entre los clientes.
Cuatro décadas creciendo junto a Huelva
El negocio fue creciendo al ritmo de la ciudad. En 1986 abrió una segunda tienda en la calle Méndez Núñez, en 1992, Center Fusión en la calle Las Bocas, y en 1994, Centro Jardín, especializada en moda infantil. En 2017, las tiendas adoptaron el nombre de Almacenes Casero, un guiño a la familia y a una forma de entender el comercio basada en lo cercano y lo honesto.
Durante más de 40 años, unas 40 personas han trabajado en la empresa, algunas durante más de tres décadas. Muchas comenzaron siendo adolescentes y crecieron profesionalmente dentro del negocio. También formaron parte familiares, como la querida “tita Juani”, reforzando ese carácter casi doméstico que siempre tuvo la tienda. Mención especial merecen Benita y Librada, costureras de referencia durante años, responsables de que cada arreglo quedara perfecto y a tiempo.
Especialistas en vaqueros, y en personas
Almacenes Casero fue pionero en Huelva en fórmulas hoy comunes, como las ofertas 2x1, que en su día generaban colas y expectación. Apostaron siempre por proveedores españoles, muchos de ellos catalanes, y se especializaron en vaqueros y moda masculina, con marcas como Levi’s, Lee, Pepe Jeans, Bonaventure o Pepe Pardo, sin olvidar la moda urbana, el punto, las tallas especiales y los arreglos personalizados.
Pero si algo marcó la diferencia fue su manera de entender el trato: Atención personal, amabilidad y adaptación real al cliente. Personas muy altas, con tallas difíciles o necesidades concretas encontraban aquí una solución cuando en otros comercios no la había. Por eso muchos clientes volvían una y otra vez, seguros de que alguien se ocuparía de ellos.
Clientes como Pepito y Pepa, históricos del barrio y amigos ya de la familia. Vecinos del edificio como Fali, Toñi, Isabel, Paco o María José. María Engracia, que aún sigue yendo a comprar los Levi’s de su marido, Manoli, de Corrales, gran clienta desde hace años, o Carmen y María, inseparables, siempre venían juntas.
Un comercio de barrio que fue hogar
Las tiendas han vestido a tres generaciones de onubenses y han sido un referente del comercio de barrio, especialmente en Isla Chica. Han colaborado con Cáritas, con la parroquia de Santa María Madre de la Iglesia y con iniciativas solidarias del entorno.
Para la propia familia, la tienda fue también hogar: Sus hijos crecieron jugando entre pasillos, cajas y almacenes.
Las anécdotas son innumerables: Juana abriendo fuera de horario para ayudar a una pareja con una urgencia, un niño emocionado que volvió con flores tras recibir un trato especial, un cliente que sobrevivió a un infarto mientras se probaba ropa, carreras tras ladrones, épocas difíciles superadas con trabajo y constancia.
Y, ahora, despedidas cargadas de emoción. Al comunicar el cierre, un cliente lo resumió con una frase sencilla: “No me digas eso, que me vas a hacer llorar”.
Almacenes Casero se va, pero deja algo difícil de medir, la huella humana de un negocio honesto, familiar y profundamente onubense que, durante más de 40 años, hizo de vender ropa un acto de cercanía.
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