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Abonado al sufrimiento (4-2)

  • El Recre, pletórico en el primer tiempo, redondeó ante Las Palmas su triunfo más convincente. Los errores le condenaron a estar en el alambre hasta el último suspiro.

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Árbitro: Martínez Munuera H (colegio valenciano). Discreto. No entendió como penalti unas manos de un defensor canario en la barrera, tras una falta botada por Pablo Sánchez.

Tarjetas: Amarillas Sergi Enrich (63'), por el Recreativo; y Laguardia (27'), por la UD Las Palmas.

Goles 1-0 (5') Javi Álamo. Internada de Fidel por la izquierda, centra al área, Corrales falla en la cesión a Barbosa, remata el canario del Recre, rechaza el meta y de nuevo Álamo remacha de cabeza. 2-0 (11') Javi Álamo. Gran jugada del Recre iniciada por Ale Zambrano, el balón llega a Pablo Sánchez quien centra, y el canario, en plancha, remata a la red. 2-1 (17') Sergio Suárez. Error gravísimo de Manu que no calcula el bote del balón, se lo come, y el jugador canario marca a placer. 3-1 (28') Borda. Sensacional cabezazo entrando desde atrás, tras un córner botado por Fidel. 3-2 (62') Quiroga. Gran contra del equipo canario, en la que el Recre peca de blando a la hora de parar esa acción; el balón llega a Portillo, cuyo centro lo remata de cabeza el delantero canario. 4-2 (90') Aitor. Excelente jugada del Recre, el balón llega a Juan Villar por la derecha, centra, quedando el esférico muerto en el área por donde aparece el vitoriano para marcar a placer.

Incidencias: Partido de la decimotercera jornada de la Liga Adelante disputado en el estadio Nuevo Colombino. 7.454 en las gradas. Tarde fresca. Terreno de juego irregular.

Sólo para sus ojos. Para los que decidieron ir al campo a ver el partido 200 del Recre en Liga en el Nuevo Colombino. Triunfo solvente, merecido y convincente, pero no exento de sufrimiento, al que parece condenado el Decano en todos sus encuentros por mor de sus propios errores. Uno en el primer tiempo, que provocó el 2-1, y otro en el segundo, al no saber parar una contra canaria, que acabó con el 3-2 y un mundo por delante.

Se vieron dos Recres ayer. Uno, el del primer tiempo, pletórico, que fue un regalo para esa afición albiazul abocada al infarto; y otro, en el segundo, con más problemas, metido atrás y confiándolo todo a sus labores defensivas. Corrió riesgos innecesarios.

El Recre del primer periodo fue el mejor, Bien asentado atrás, no dando concesiones -excepción hecha del error humano, siempre imprevisible e inevitable, en este caso de Manu-, bien colocado en el campo, con ganas, con intención, utilizando las dos bandas, aunque preferentemente la izquierda por donde sobresalió Fidel, y encontrando el acierto, ¡ay, ay, el acierto! que había faltado en otros choques anteriores.

Que a los once minutos el Recre ya ganara por 2-0, ambos de Javi Álamo, ya era algo inusual e inesperado. Pero se lo mereció. Porque desde el pitido inicial de Martínez Munuera, suya fue la pelota -Cervera dijo en la previa que Las Palmas se encuentra incómodo sin el balón y acertó-, los mejores acercamientos y, para su bien, esos dos goles.

El primero, tras una jugada de Fidel, un error de Corrales y doble remate del canario -qué trabajito le costó estrenarse como goleador-; el segundo, después de una excelente combinación nacida en las botas del reaparecido Ale Zambrano, continuada por Pablo Sánchez y rematada a la red por la cabeza de un jugador nacido en Gáldar.

Antes del tercero, el borrón del escribano. Ese error de cálculo de Manu en un intrascendente balón, cuyo bote despistó. Sergio Suárez aprovechó el regalo.

En otras circunstancias el gol hubiera sido un misil en la línea de flotación del Recre, pero ayer no. Primero apretó los dientes para seguir sin dar concesiones, luego dio de nuevo ese pasito adelante, y más tarde remató la faena con otro gol de cabeza, éste de Borda, tras un córner lanzado por Fidel. Y eso que antes de este tanto el Recre reclamó penalti por unas manos de un jugador de la barrera de Las Palmas, tras una falta botada por Pablo Sánchez. La televisión cerró un debate que nunca existió: fue penalti.

Con el marcador tan a su favor, el Recre siguió gustándose, jugando, dfisfrutando él y haciendo que su afición, su sufrida afición, también lo pudiera hacer.

Todo con un Borda sobresaliente; con un Ale Zambrano que amplió su repertorio, no contentándose con ser un baluarte defensivo, sino que aportó grandes cosas en el inicio de las jugadas -el segundo gol nació en sus botas-; y sobre todo con un Fidel inconmensurable, que le dio la tarde a Laguardia, incapaz de frenar a este jugador de La Dehesa y que si juega como lo hizo en ese primer tiempo, es titularísimo en el Recre y en donde se lo proponga.

Quedaba el segundo tiempo por delante, un mundo si se quiere, pero con este Recre de ayer henchido de confianza por su juego y sus goles.

Claro que el Recre está hecho de otra pasta. Porque el equipo albiazul que se vio en el segundo tiempo fue diferente, muy diferente. Juan Manuel Rodríguez, técnico de los canarios, quemó sus naves en el intervalo, haciendo los tres cambios. Las Palmas ya tuvo la pelota, y como advitió Cervera en la antesala, eso era muy peligroso. Cierto es que el Recre, bien pertrechado atrás, nunca dio concesiones, pero bastó una acción a la contra de Las Palmas, que no supo parar a su debido tiempo el Decano, para que la zozobra llegara al Nuevo Colombino. Quiroga, de cabeza, metió el miedo en el cuerpo a los locales.

Desde ahí -minuto 62- no quedó otra cosa que sufrir. La salida al campo de Álex Quillo, Aitor y Juan Villar dejaban a las claras las intenciones albiazules que, con algún que otro susto, llegó incólume al tiempo de añadido en el que Aitor certificó un triunfo sufrido, pero merecido.

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