Diario de un despistao

Yo quiero ser japonés

El público aplaude en pie en una de las actuaciones del miércoles noche. El público aplaude en pie en una de las actuaciones del miércoles noche.

El público aplaude en pie en una de las actuaciones del miércoles noche. / Canterla

Miércoles. Se acerca el fin de semana y algunos estarán deseando que llegue el viernes para ver cómo se dirime el primer corte. La verdad es que yo también lo estoy deseando.

El día se presenta esta vez tranquilito, aunque se espera a la agrupación triunfadora del año anterior. El patio de butacas, media sala, y teniendo en cuenta que hay cuatro grupos de fuera, creo que está bastante bien.

En los corrillos de la carpa se está planteando el debate de voz en off o presentadores de carne y hueso. A mí particularmente me gusta este formato, pues se le da más celeridad a las actuaciones, que todavía recuerdo los monólogos del Club de la Comedia que hacían algunos presentadores en pasadas ediciones, que duraban más que las agrupaciones cantando. Con deciros que con cinco grupos en la noche salíamos muchas veces a la una y media.

Creo que es un acierto, pero yo también abogué por quitar los floreros del escenario y ahora lo veo todo muuuu vacío sin esos floreros. En fin, el debate está abierto; el que pase, que cierre la puerta.

Pasando directamente al tema de las actuaciones de la noche, os diré que la comparsa más esperada, la que el año pasado fue la triunfadora, no dejó indiferente a nadie, y viene con más fuerza, si cabe, para reeditar su premio. Grandes voces acompañadas de una música excelente. Alicientes para poner en valor todo lo que trae.

Una sorpresa agradable

Y si el primer tramo del día estuvo bien –pues a la comparsa A base de palos tenemos que unir la murga de las estatuas de Franco, que también supo quedarse con el público– después del descanso llegó la sorpresa de este año en la modalidad de murgas: desde Villanueva de los Castillejos nos llegó Japón serrano. Olé por esta murga, murga y murga. Debo reconocer que cuando dijeron Villanueva de los Castillejos se me vino a la memoria los cupidos (ojú, los más veteranos saben de lo que hablo). Pues bien, hicieron que fueran los veinte (aproximadamente) minutos más rápidos de este concurso. Risas, cachondeo, humor fino sin histrionismos. Olé por hacerme pasar ese rato tan divertido. Y, ojo, de cante también.

También me quedo con la murga Estamos a 100, que montaron un espectáculo fuera y dentro del teatro. Parodias sobre el personal que se quedó para verles y toda su actuación fue en esa clave. Me gustaron. Amigo Fede, con el sobre que me has dado, sólo da para esto; en semifinales (si hay suerte), seguimos hablando. No estaría de más estirarse un poco más jajajaja jajajaja.

Lo que se presagiaba como una noche normalita se tornó en una gran noche de teatro.

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