Andalucía

Las balsas de fosfoyesos de Huelva se recubrirán de suelos y residuos

  • El Ministerio de Medio Ambiente presenta su proyecto piloto de recuperación

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La recuperación de las balsas de fosfoyesos de Huelva consistirá en su cobertura con diferentes materiales, suelos y residuos de las áreas circundantes, y la ejecución de una barrera perimetral entre las balsas y la marisma, para después convertirlas en pulmón verde. Ése es al menos el proyecto piloto que en cuatro semanas empezará a ejecutarse en una zona seleccionada de las balsas a iniciativa del Ministerio de Medio Ambiente, que con esta prueba prevé culminar el estudio sobre la mejor fórmula para restaurar la zona aún descubierta de las balsas. El objetivo es recuperar para la ciudad las 720 hectáreas ocupadas por las balsas de fosfoyesos durante 40 años, para transformarlas inicialmente en un pulmón verde que también podrá albergar otros usos. Y este proceso culminará en menos de 10 años.

El Ministerio encargó a la empresa Tragsatec la realización de un estudio sobre la restauración de las balsas en el que han participado las universidades de Huelva, Sevilla y Murcia. Ayer presentaba los primeros resultados de ese estudio, aún incompleto, que precisa todavía de la ejecución de este proyecto piloto de restauración que comenzará en breve. Para ello se han seleccionado dos parcelas de unos 900 metros cuadrados en las balsas: una en la que no se realizará tratamiento alguno y otra en la que se aplicará el sistema que se quiere emplear en la zona a restaurar. Éste pasa por cubrir las zonas más llanas de las balsas con capas múltiples con el objetivo de evitar la transferencia de contaminantes al suelo o a la Ría, mientras que en la zona de contacto de la balsa con la marisma se ejecutará una barrera permeable activa, monitorizada, para comprobar que la contaminación no sale al exterior.

Para cubrir las balsas se emplearán suelos y residuos de los alrededores, como desechos de construcción y demolición o de cantera. Un sistema ya empleado en la cobertura de la zona 4 de las balsas (Marismas de Mendaña), pero que "va más allá", asegura la directora del proyecto, la profesora del grupo de investigación de Contaminación de Suelos de la Universidad de Murcia María José Martínez. El objetivo final del es dar con la técnica para que "no haya transferencia de contaminación desde los fosfoyesos que suponga un peligro para la salud de las personas o los ecosistemas".

Una vez acabado el proyecto piloto y extraídas las conclusiones pertinentes, en torno al verano, el Ministerio prevé entregar los resultados a Fertiberia, que a finales de este año tiene que cesar los vertidos de fosfoyeso e iniciar el proceso de restauración.

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