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La colonia onubense de buitre negro suma tres años seguidos de crecimiento

  • Sierra Pelada registró en 2017 un máximo de 127 parejas nidificantes, aunque sólo un 25% lo hizo en arbolado autóctono

  • Los ecologistas piden a la Junta más protección en Huelva

La colonia onubense de buitre negro suma tres años seguidos de crecimiento La colonia onubense de buitre negro suma tres años seguidos de crecimiento

La colonia onubense de buitre negro suma tres años seguidos de crecimiento

Nuevo paso adelante para la conservación del buitre negro en la provincia de Huelva. Y ya van tres. El año pasado se registró un avance más en la colonia existente en la Sierra Pelada y Rivera del Aserrador, con 127 parejas que pusieron un huevo en sus nidos. La cifra supone un 5% más que la del año anterior y prolonga el crecimiento por tercer año consecutivo, desde que en 2014 se dieran 95 parejas nidificantes. Pero lejos queda la onubense de ser la reserva más importante de España y de Europa del ave de presa de mayor envergadura en el continente. El rey de los cielos andaluces se mantiene en el trono pero necesita de una atención continuada de la Administración.

Las organizaciones ecologistas Fundación Bios y Andalus, responsables del Proyecto Buitre Negro y del seguimiento de la especie en Huelva hace 35 años, advierten en su informe anual de la grave amenaza que sigue constituyendo la degradación del hábitat en Sierra Pelada y el efecto de los venenos especialmente en esta rapaz, en la que se mantiene una elevada tasa de mortandad en la provincia onubense.

Alertan, además, del riesgo de quitar la catalogación del buitre negro como especie protegida en Andalucía y de no mantener con fondos suficientes el Plan Andaluz de Recuperación y Conservación de Aves Necrófagas y, también, la Estrategia Autonómica para la Erradicación del Uso Ilegal de Cebos Envenenados.

En este sentido, y para el caso de Huelva, sobre todo, se pone el foco en el "discreto incremento" en estos últimos años, del 4,5% de media anual, frente al buen comportamiento dado en otras provincias, como Sevilla, donde se estableció la colonia en 1989 y cuenta ya con 107 parejas nidificantes, cerca de acabar con la hegemonia onubense, que décadas atrás llegaba a toda Europa.

Es clave para ello, afirman los ecologistas, que se ejecuten de forma adecuada los proyectos de reforestación en Sierra Pelada con alcornoques y encinas, arbolado autóctono que constituye el principal enclave de nidificación natural del buitre negro. Entre el censo de 2017, sólo una de cada cuatro parejas nidificaron sobre estas quercíneas.

Destaca el hecho, en cualquier caso, de que hayan criado 24 parejas en los nidales artificiales de la zona quemada en el incendio de 2003 en Sierra Pelada. Aunque el contrapunto lo da la constatación de que un 16% de las parejas haya completado las puestas de huevos en nidos nuevos, lo que, aseguran los conservacionistas, se relaciona con la inestabilidad de la colonia, ya que esta especie reutiliza sus nidos durante décadas si no sufre perturbaciones en el entorno. Todavía hay casos de nidos que vienen siendo utilizados hace más de 35 años.

El éxito reproductivo de la colonia onubense se cifró el año pasado en el 65%: hubo 83 pollos que consiguieron volar entre las 127 puestas realizadas. El resto fueron 38 huevos perdidos durante el proceso de gestación y 6 pollos que no sobrevivieron antes de ganar su autonomía.

De estos últimos se ha constatado en el Proyecto Buitre Negro que uno se debió al derrumbe del nido, debido al peso de la estructura y la insuficiente resistencia de las ramas del árbol. Las otras cinco muertes pudieron ser por envenenamiento, ya que se produjeron entre los meses de junio y julio, cuando "su desarrollo está tan avanzado que casi la única causa conocida de muerte en esta especie es la ingestión de veneno".

La existencia de mortandad entre pollos en edad cercana al abandono del nido se relaciona en los últimos años con un repunte de casos de cebos envenenados en el campo, que acarrea también un mayor fracaso reproductivo. Los ecologistas insisten, por ello, en la necesidad de erradicar el uso ilegal de venenos.

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