Tiflonuba se suma a la fiesta del teatro con un pase doble de 'La eterna herencia'

  • La compañía onubense participa en el programa especial del Gran Teatro para fomentar los espectáculos escénicos esta semana

  • Los títeres de 'Óscar, el niño dormido' cierran mañana

La fiesta de la escena en que ha convertido esta semana el Ayuntamiento de Huelva la programación del Gran Teatro llega a su fin con la participación, hoy, de la compañía onubense Tiflonuba, y, mañana, con El Espejo Negro.

El ciclo diseñado por la Concejalía de Cultura, Turismo y Promoción Exterior gira en torno a la celebración del Día Mundial del Teatro, el pasado lunes, y trata de fomentar las artes escénicas entre los escolares, a quienes ha ido dirigida la mayoría de los espectáculos programados.

La compañía participante hoy jueves, Tiflonuba Teatro, dará, de hecho, dos pases de su obra, La eterna herencia: al mediodía, para alumnos de centros de enseñanza, y a las 21:00, para el público general.

En esta obra escrita y dirigida por Teo Domínguez, participan en el elenco María Rodríguez, David Cobano, Fran Gómez, Sam Nogaledo, Marcos López, Cristina López, Pablo García y María Fernández. La historia se sitúa, según anticipa la propia compañía, en la época de la Restauración, en pleno movimiento social del 98. Su generación, en sus mismas raíces, como crónica cotidiana, como novedad ambiental protagonizada por una gente, explica el autor, cuyos horizontes espirituales se ensombrecen por el difícil equilibrio apariencia-realidad.

El ciclo La semana del teatro finalizará mañana viernes con una función general a hora atípica, a las 18:00, pero para hacerla accesible a todo tipo de públicos, ya que se trata de un espectáculo de títeres que propone la compañía El Espejo Negro.

Óscar, el niño dormido está escrita y dirigida por Ángel Calvente, con un elenco corto, compuesto por La Pili, Noé Lifona y José Vera, que se encargan de dar vida a los personajes de esta historia íntima, centrada en la habitación de un niño que sueña. Óscar quedó sumergido en un largo y profundo sueño, en un dormir comatoso que le llevó a estar ensoñando nueve meses sin poder moverse. Un coma de buenas noches, dice la sinopsis, en los que sus padres dedicaron todo su tiempo a recordarle los cuentos que le habían leído a los pies de su cama desde muy pequeño, antes de apagar la luz y recibir el beso del sueño. Tras nueve meses de sueño, una mañana fría de invierno, el niño abrió un ojo, luego otro, bostezó y despertó... Pero no recordaba cómo hablar ni escribir. Tampoco andar.

La obra está nominada a cuatro premios Max de teatro y ya fue galardonada el año pasado con el premio Fetem.

Esta semana, el Gran Teatro ha acogido otras dos obras en su apuesta: El Buscón, de Quevedo, adaptada por Juanma Cifuentes y protagonizada por Antonio Campos, el martes pasado; y El sueño de una noche de verano, de Shakespeare, adaptada por Teatro Decaulión en un tono muy humorístico para enganchar al público escolar.

El lunes, la lectura de un manifiesto y una performance de ESAD-Huelva Actores abrió esta celebración tan especial.

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