Fallece el carismático artista granadino Miguel Burgos 'El Cele'

  • El cantaor nacido en el Sacromonte un 12 de diciembre de 1932 muere en su ciudad a la edad de 84 años

  • Hoy a las 12:00 se celebrará una misa en su honor en el cementerio de San José

Cantaor, letrista, bailaor, trovero, recopilador de coplas populares, investigador flamenco, maestro, un hombre sencillo, muy apegado a la familia y a su gran pasión: el flamenco. Miguel Burgos Unica El Cele nació en el Sacromonte el día 12 de diciembre de 1932 en el seno de una familia de artistas entre los que destacaba Pata Perro, padre de la bailaora Mariquilla, a quien le dedicó más de una copla -"En el camino del monte / por la verea del medio / canta Juanillo el Gitano / y mi primo Pataperro"-. Burgos también está emparentado con el artista Curro Albayzín.

Desde pequeño ejerció los más variados oficios, especialmente el de pintor, iniciando su actividad artística en las cuevas y en los tablaos granadinos donde aprendió e interiorizó los sones más añejos de los cantes y bailes de la tierra. En esa época se codeaba con la flor y la nata de los artistas granadinos: Juanillo El Gitano, La Gazpacha, Enrique Morente, Los Habichuelas, Cobitos, Manuel Ávila, Vitorino de Pinos, Niño de las Almendras, Manolo Osuna, Ataúlfo Granada y Pepe Albayzín, entre otros. Durante los años 70 fue un habitual de la Peña de La Platería, y se granjeó amistades como la de Curro Andrés y Antonio Cuevas El Piki, a quien le dedicó esta copla con motivo de su muerte: "El sol no quería salir / ni los pájaros cantaron / una mañana en Madrid / sin vida se lo encontraron".

"Se ha ido un personaje muy emblemático de la afición flamenca española", explica Díaz

A principios de los 80, el cantaor inició una intensa carrera docente en distintas escuelas de flamenco por las que pasaron artistas como Javier Montenegro, Miguel Ochando, José Carlos Mochón, Manuel Liñán y un largo etcétera de primeras figuras del flamenco actual. Con los más jóvenes organizó espectáculos con los que giró por toda Andalucía como Raíces y retoños, montaje que tuvo en carteles hasta mediados de los 90. Su labor docente le llevó también a impartir conferencias en institutos, certámenes y simposios relacionados con el arte jondo.

En 1991 grabó para la colección Veteranos del cante granadino de la Diputación de Granada. Acompañado del guitarrista José Carlos Zárate, registró unos tangos del Camino, cantes de trilla y fandangos de la Peza y Quéntar. Era un gran conocedor de los fandangos locales así como de la extensa gama de cantes de la trilla. A finales de los 90, sacó dos maquetas de grabaciones en directo, junto a Miguel Ochando y su hijo José Miguel Burgos, donde demostraba su conocimiento en mas de 30 palos del flamenco.

Artista inquieto, entrañable, protagonista de anécdotas, llevaba más de un lustro retirado de los escenarios a causa de una enfermedad neurodegenerativa. El 7 de septiembre 2013 le rindieron homenaje en el anfiteatro José Bermúdez Castro el Zaidín que contó con los artistas Aroa Palomo, Iván Centenillo, Marián Fernández y José Balao, entre otros.

Las reacciones a su muerte ayer no se hicieron esperar. "Lo conocí cuando yo tenía alrededor de diez años, entonces era más bailaor que cantaor y alternaba su profesión de pintor con esa afición desmesurada que tenía. Nos veíamos mucho en la taberna de Curro El Guardia, y fue uno de los que siempre me dio ánimos, y de él aprendí algunas cosas porque fue un grandísimo aficionado que yo creo que nunca se le hizo la justicia que se les ha hecho a otros con menos categoría que él", recalcó Curro Andrés, veterano maestro del cante y amigo desde su infancia.

Javier Montenegro, uno de los cantaores más premiados de la provincia granadina, reaccionó así a la triste noticia: "Ha sido un mazazo porque se ha ido un amigo y compañero. Ha sido todo para mí. Curro Andrés y él me dictaron los caminos por donde debía empezar. Era una persona afable, altruista. Ojalá hubiese muchos aficionados como él. Era un gran maestro y gran conocedor del flamenco. Muchos aficionados lo querían. Es una pérdida grande".

"No nos lo esperábamos aunque sabíamos ya que no estaba bien de salud. Los gitanos en el Sacromonte le pusieron el célebre, y de ahí vino lo de El Cele. Era un aficionado acérrimo y como cantaor ha bordado sus detalles que quedarán para siempre. Ha intentado educar y defender toda su vida el flamenco a capa y espada. Senos ha ido un personaje muy emblemático de la afición flamenca granadina", explicó el guitarrista y guitarrero Francisco Manuel Díaz.

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