Hermandad de Huelva

Huelva contagia su alegría al paso del Simpecado rociero

  • Los peregrinos inundan las calles en un mar de fiesta con palmas al compás

  • En el Ayuntamiento se realiza la tradicional petalada con la que se despide a los romeros

El Simpecado de Huelva en la calle Plus Ultra El Simpecado de Huelva en la calle Plus Ultra

El Simpecado de Huelva en la calle Plus Ultra / Alberto Domínguez (Huelva)

El rezo del Ángelus en la avenida de la Ría, con la brisa marinera del Odiel, era la antesala que vivió la Hermandad de Huelva para adentrarse por los caminos después de un espectacular recorrido por la ciudad. Tres horas para el caminar del Simpecado de la carreta de plata, que recibió todos los piropos de los onubenses y miles de vivas a la Blanca Paloma.

Un jueves de Rocío que comenzó bien temprano en la capilla de la hermandad, en una misa tan especial para todos como para el celebrante, José Antonio Sosa, que quiso al finalizar la misma proceder a la renovación de sus votos como sacerdote. Lo hacía ante el Simpecado de la hermandad que ha venido acompañando durante todos estos años y cogido de la mano de la hermana mayor, Cinta Burgillos, renovaba sus promesas mostrando de nuevo su compromiso hacia la Iglesia y a Huelva.

Luego se procedió a ese momento tradicional, lleno de emoción, de bajar el Simpecado de su altar, función que hace el mayordomo, Rafael Morales, quien lo traslada al presidente, José Antonio Sánchez de Piña, y este a su vez en el dintel de la capilla se lo entregaba a la hermana mayor, Cinta Burguillos, entre aplausos de quienes se emocionaban viéndolo ya en el patio. Sánchez de Piña le recordó en ese momento que llevaba un año esperando y le deseaba que culminara ese anhelo a la vez que le pedía que cuide "de todos los corazones rocieros que nos vamos al Rocío" y le invitó a que disfrutara con su familia de este Rocío 2018.

Entre repiques de campanas la hermana mayor alzaba el Simpecado rodeada por su familia; los vivas se sucedían unos tras otros, palmas por Huelva, Huelva... Los guapas y bonita con aplausos contagiosos de alegría y las primeras ofrendas de ramos de flores.

El Simpecado en la calle, ya en la carreta, abría una senda de emociones. En la plaza Paco Toronjo expectante de peregrinos, los tamborileros regalan los primeros toques y se escuchan los cohetes. A Cinta Burguillos le llegaba ese momento soñado en el que se dirige al carrero para arrancar la comitiva. Agradecía a todos la ayuda para poder hacer realidad ese privilegio de representar a su hermandad. "Que tengamos un buen camino", era su deseo. "Manuel, vámonos...".

Espectacular el exorno floral de la carreta, con el mejor gusto del florista Antonio Rivera.

La hermandad ofreció este jueves a la ciudad un paseo hermoso, que tuvo momentos muy especiales a su llegada a la parroquia de Nuestra Señora del Rocío, donde el obispo de la ciudad, José Vilaplana Blasco, rezó la salve con la que de alguna forma la Iglesia de Huelva les despide. Bendijo a los rocieros y les deseó "buen camino y que la Virgen nos proteja". Lo recibieron también en la parroquia del Sagrado Corazón, latiendo El Polvorín al son de palmas; un barrio siempre muy rociero.

Cohetes en el cielo de la ciudad en una marea humana por la avenida Federico Mayo y la Alameda Sundheim, donde el Simpecado parecía que iba entre la espuma blanca de mar de los dos mil caballistas que, con sus chaquetillas inmaculadas, le antecedían y sobre la ola de los más de 6.000 peregrinos a pie que iban tras de él.

Una parada muy especial es ante el monumento a la Virgen del Rocío, con ofrenda de ramo de flores y rezo de la Salve por parte de la hermana mayor. A lo que se unían las sevillanas de quienes aquí esperaban a la carreta del Simpecado.

La Plaza de la Constitución se convirtió en patio grande de la ciudad. En una jornada festiva, en la que como destacó el alcalde, Gabriel Cruz, se vive uno de los días grandes de Huelva, e invitaba a los rocieros a disfrutar de estas jornadas que les llevan hasta la aldea almonteña. Algo menos de una hora y media había pasado desde la salida cuando llegaba la carreta a las puertas del Ayuntamiento, entre aplausos y los cantes del Coro de Mayores Lazareto. Se recogían aquí los pellizcos de las emociones y junto al Simpecado se iban los deseos de una ciudad peregrina, en una lluvia de pétalos desde el propio Consistorio. El sol ya hacía que se fuera buscando la sombra en una jornada que se aventuraba calurosa.

Una hermosa petalada desde la azotea de la Casa Consistorial caía sobre la carreta de plata, mientras se escuchaban palmas al Simpecado.

El canto de la Salve rociera era el mejor de los momentos que nadie se quería perder con sus móviles, con ese "Dios te Salve María, manantial de dulzura...".

Un recorrido por calles llenas de gente, cuando la ciudad detiene prácticamente su actividad diaria para participar de la salida, sintiéndose un peregrino más.

Recibida luego con un latir en la parroquia de la Inmaculada Concepción, tan especial como el repicar de sus campanas en una mañana que Huelva vive de una manera muy especial.

Una hermandad marinera como es la de Huelva tuvo un gran momento de despedida en la Plaza de la Marina, allí ante la Comandancia los marineros unieron las dos advocaciones de Carmen y Rocío como estrella polar que le marca la singladura.

Se adentraba así hacia los pinares de Mazagón para llegar hasta La Matilla, desde donde este viernes partirán tras la misa de romeros que tendrá lugar las 9:00. La llegada a Gato está prevista para las 14:30 y la llegada a la casa de hermandad en la aldea sobre las 23:00.

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