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Carolina: "En el Europeo voy a ir a ganar, pero sobre todo a disfrutar"

  • La volantista onubense parte como máxima favorita para revalidar el título en la competición que se celebrará en Huelva del 23 al 29 de abril

Carolina Marín, Alejandro Blanco y Lydia Valentín, ayer en Madrid. Carolina Marín, Alejandro Blanco y Lydia Valentín, ayer en Madrid.

Carolina Marín, Alejandro Blanco y Lydia Valentín, ayer en Madrid. / europa press

Carolina Marín, actual campeona de Europa de bádminton, ha confesado que en la próxima competición europea, que se celebrará en el Palacio de los Deportes de Huelva que lleva su nombre del 23 al 29 de abril, lo más importante es "disfrutar de cada minuto en casa".

"Voy a ir a ganar, pero lo más importante es disfrutar de cada minuto que pase en casa en frente de toda mi gente, y que toda España pueda ver bádminton en directo por primera vez", comentó ayer la onubense en un desayuno de prensa celebrado en Madrid junto a Lydia Valentín, tetracampeona de Europa en halterofilia.

Marín también habló de sus inicios en el bádminton y mencionó que cuando llegó a Madrid, con tan sólo catorce años, le dijo a su entrenador que quería ser "la mejor en todo".

La que fuera oro olímpico en los Juegos de Río 2016 manifestó que "conseguir una medalla cuesta mucho sacrificio, esfuerzo y dedicación" y que, "afortunadamente", en España ha sido reconocida por sus logros, de lo cual se siente "orgullosa". "Todo esfuerzo merece la pena porque tiene su recompensa", añadió en el acto convocado por Europa Press.

Marín explicó que su disciplina exige una alta condición física y cree que para la próxima competición olímpica "estará a tope". "Mi deporte requiere tanto físico y veremos en qué condiciones estaré. Tengo 24 años y mis músculos empiezan a desgastarse (risas). Mi meta estaría en 2024", indicó la actual campeona de Europa.

Asimismo, aseguró que aunque no tiene claro el panorama sobre lo que hará cuando termine su carrera como deportista, está segura de que desea continuar ayudando a las generaciones próximas para que también puedan conseguir lo que ella, con años de trabajo y dedicación, logró alcanzar.

"Con ser campeona de España no era suficiente. Ser la mejor es ser campeona de Europa y del mundo. Poco a poco, pasando los años, el pabellón de entrenamiento se convirtió en mi primera casa, sólo me falta un colchón para dormir cada noche. Es un camino no de rosas, porque siempre hay obstáculos y malos momentos; es un camino complicado, pero bonito", sostuvo visiblemente emocionada.

La onubense resaltó que desde niña se ha caracterizado por ser muy competitiva y confía en que esta actitud la ha llevado a donde está hoy. "Era tan competitiva que cuando perdía un partido me iba a una esquina sola a llorar, rompía raquetas. Pero afortunadamente una va creciendo, va madurando y eso cambió. Cuando me vine a Madrid ya no rompía raquetas (risas). 'Sé que puedo porque pienso que puedo'. Cuando tenía mis entrenamientos duros, y me dolía todo el cuerpo, esa frase yo la tenía en la red y cada vez que la veía había algo en mi interior que me impulsaba".

Se mostró contenta con la evolución del deporte femenino español durante los últimos años. "La mujer dio ese boom en Londres 2012, fue un momento muy importante. A partir de ahí la mujer se ha visto mucho más en los medios; y para Río 2016 muchas veces se ha dicho que sin la mujer no hubiera sido lo mismo, porque hemos conseguido más medallas que los hombres".

"Afortunadamente, puedo decir que en mi país cada vez que salgo a la calle me reconocen. 'Mira ahí va la chica del bádminton'. A mí no me importan que no conozcan mi nombre, sino que conozcan mi deporte", concluyó.

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