El Cerro de Andévalo Ya son 425 años de romería

  • La localidad se encuentra de aniversario mientras que un año más honra a San Benito

Camino de la comitiva hacia la ermita. Camino de la comitiva hacia la ermita.

Camino de la comitiva hacia la ermita. / Landero (El Cerro)

“Una responsabilidad muy grande. Un orgullo. Me quedo sin palabras”. Así describieron ayer sábado José María Velardo y Benita Carbajo Romero, mayordomos de San Benito Abad 2019, qué supone tener en casa durante todo un año las bandas del patrón de El Cerro de Andévalo, que estos días celebra los días grandes de su romería, la más antigua de la provincia, con 425 años de historia a sus espaldas.

Con lágrimas en los ojos por la emoción, en su casa de la calle Puerto, Velardo aseguró por otra parte que ser mayordomo es para toda su familia una “gran satisfacción” y “un sueño” que llevaban ya cinco años persiguiendo”.Hilo, alfileres, dedales, tradición, muchas emociones y viejas historias familiares inundaron durante toda la mañana cada uno de los rincones de la vivienda familiar de los mayordomos, situada en el número 39 de la calle Puerto.

Una jamuguera es recogida de su hogar. Una jamuguera es recogida de su hogar.

Una jamuguera es recogida de su hogar. / Landero (El Cerro)

Y es que pasado el mediodía el prioste, el presidente, los lanzaores y el resto de la comitiva que portaba el estandarte de San Benito, pasarían por allí a recogerlos para iniciar el camino de 17 kilómetros que separa El Cerro de Andévalo del recinto romero donde se enclava la ermita de San Benito.Para entonces tenían que estar vestidas con el típico traje de mayordoma, y de jamuguera sus dos hijas. Una labor que les llevó varias horas dada la complejidad de las vestimentas, pero sobre todo por los complementos: siete rosarios, siete agnus, igual número de cadenas, un manojo, una cruz del chorro, un galápago, pendientes y cuatro anillos en cada mano portan cada una de ellas, a lo que se suma un escapulario en el manojo y un Santiago en el sombrero en el caso de la mayordoma, que también se distingue por ser la única con banda roja en el llamativo gorro, calcetines del mismo color y un bobillo de encaje que le cubre el escote.

Ella es la auténtica protagonista. El resto de la mayordomía está formada este año por dos silletines o niñas pequeñas y seis jamugueras, entre ellas sus dos hijas y otros familiares.Visitar estos días el santuario de los Montes de San Benito, y presenciar todo lo que acontece en sus alrededores, es lo más parecido a viajar a épocas pasadas y ya casi perdidas, siendo una de las que mejor ha sabido conservar sus primigenias raíces.

Pese a que la fiesta se inició el jueves con el día de Falta o Lucimiento de la mayordoma y las jamugueras por las calles de la localidad, y con el pregón a cargo de Bartolomé García Márquez, el día grande se celebra hoy, cuando el paraje donde ésta se desarrolla vuelve a ser testigo de algunos de los elementos que mejor la caracterizan: sus danzas, bailes, trajes y músicas.

La jornada arranca a las 8:30 con el recibimiento de la mayordomía y con el ofrecimiento a todos los romeros del tradicional dulce de membrillo, cidra y vino de pasas. Sobre las diez tendrá lugar una misa, tras la que los mayordomos repartirán caldo cerreño de carne con hierbabuena en el patio de caballos.A las 11:45 llegará uno de los momentos más esperados: la procesión de San Benito Abad alrededor de la ermita acompañado por el tamboril y los lanzaores, que trenzando su típica danza de Las Lanzas pasarán repetidamente bajo el paso sin dar nunca la espalda a la Imagen.

Tras la procesión tendrá lugar otra misa, para dar finalmente paso a uno de los momentos más esperados: el tradicional baile del poleo junto a la ermita. Ya por la noche –23:00– tendrá lugar el Santo Rosario y el canto del Santo Dios.

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