Análisis de Dispatch: amor entre capas y antifaces

El Loot de Txeron

Es una aventura narrativa que homenajea al cómic clásico y redefine la toma de decisiones en Nintendo Switch

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Dispatch es un título único.
Dispatch es un título único.
Miguel Martín

16 de febrero 2026 - 13:08

Me he vuelto a enamorar, casi tan profundamente como la primera vez que vi la cara de Mary Jane Watson soltándole al bueno de Peter eso de: “Admítelo, tigre, te ha tocado el gordo”. Ha sido con Dispatch, una aventura narrativa que estimula tus centros de placer como si fuese el pícaro Starfox en una de sus aventuras románticas dignas de la mofeta Pepé Le Pew.

Creo no equivocarme si digo que es la primera vez que me adentro en este género videojueguil. A lo mejor la memoria me falla y ya lo he catado en algún otro momento, pero yo no estoy entre los que evitaron a los caminantes en The Walking Dead, ni entre los que se metieron de lleno en las fábulas encarnadas de The Wolf Among Us. Y, a pesar de ello, no he podido evitar caer rendido a los pies de Dispatch, aun habiéndolo catado en una plataforma que es ideal y que, a la vez, ofrece una versión absurdamente recortada: la Nintendo Switch.

Entre Spiderman e Invencible

Si se ha leído el Invencible de Robert Kirkman o aquella gloriosa etapa del trepamuros a cargo de Stan Lee y John Romita Sr., uno no puede dejar de respirar ese ambiente y esas sensaciones en Dispatch. Hay poderes, sí. ¡Vive Dios que los hay! Pero aquí lo importante son los personajes, desde los principales hasta los terciarios. Es casi imposible no cogerle cariño a la inmensa mayoría de ellos y sufrir con las decisiones que tomamos a lo largo de una historia bien hilvanada que podría formar parte de la colección de cualquier comiquero de pro.

Desde nuestro protagonista, ese Robert Robertson III cuyo nombre sirve como gancho a alguna que otra chanza y como homenaje a esa misma inicial en nombre y apellido que utilizaba el tito Stan frente a una memoria pésima; pasando por Invisiva, Centella, Sonar… hasta Chapoteín, qué demonios. Sin olvidar a Chase y al pedorro de Chuletón.

La comparativa con la creación de Kirkman que realizaba unas líneas atrás tampoco es gratuita. Incluso la forma en la que aparece el logotipo al inicio de cada episodio de esta aventura recuerda a la elegida por Amazon en la traslación audiovisual de las hazañas de Mark Grayson, el medio viltrumita más adorable y cándido de todos.

Como ocurre con Mark y, mucho antes, con Peter Parker, lo importante para el lector/jugador es lo que le ocurre a Robert, no su identidad paralela de Mecha Man, aunque este traje cibernético no deje de ser el MacGuffin sobre el que pivota gran parte de la trama. Pero es simplemente eso: una excusa que da pie a un universo de interrelaciones en el que aquel que está a los mandos siente que tiene un libre albedrío casi inédito. Y sí, sé que casi todo está guionizado y a veces esa libertad es un poquito tramposa… Pero, de verdad, las decisiones cuentan y tienen peso. Estoy muy orgulloso de que las mías me llevasen a que, tras finalizarlo, el juego me recompensase con una frase similar a “tu Robert es un verdadero héroe”. Todo porque las opciones seleccionadas por este servidor habían sido casi siempre las más éticas y morales, buscando el mayor beneficio para todos.

Entre la gestión de crisis y los amoríos

Dispatch se desarrolla de forma muy diferenciada en los momentos de gestión de crisis y los momentos más puramente narrativos. No voy a destripar la historia, aunque creo que a estas alturas ya forma parte del imaginario colectivo, pero sí aclararé que Robert acaba trabajando como gestor de un equipo de villanos reformados tras perder su mecha. Porque sí, Robert es un súper, pero uno hecho a sí mismo gracias a un legado familiar que poco tiene que ver con una genética superior o poderes fruto de la ciencia, la magia o el ADN.

Gracias a este trabajo en una empresa dedicada a atender todo tipo de emergencias con sus metahumanos, tenemos en cada capítulo un par de secciones de gestión pura y dura. En nuestra pantalla aparecen todo tipo de avisos y somos nosotros los que tenemos que decidir si mandamos a uno o más de nuestros efectivos, cuáles son los mejores para desarrollar esa tarea y ayudarlos si en mitad de la misión surgen imprevistos.

Es un no parar, aunque tampoco llega a ser una situación agobiante. Sí, en alguna ocasión he dejado misiones sin hacer y otras han fallado porque tenía que mandar al héroe que me quedaba disponible, ya que entre operación y operación los súper tienen que volver a la base, descansar y lamerse las heridas. Pero la satisfacción de ver cómo en cada capítulo mejoraba mis estadísticas de resolución de casos y cómo esto me permitía mejorar las habilidades de los «trastos» del equipo Z ha sido inmensa.

Pero no nos equivoquemos. Aunque esta parte es muy divertida y la más interactiva, la narrativa es simplemente sublime. Ojo, que durante las misiones nuestros héroes no dejan de cascar y soltar pullas e indirectas, o de mostrar su depresión y malhumor por giros del guion que hemos visto antes de ponernos en faena. Pero es que esos giros, esa maldita libertad para elegir cómo sigue adelante la historia, es magistral.

Y no poco peso tiene en esta parte narrativa el triángulo amoroso entre Centella, Invisiva y Robert. Una rubia perfecta frente a una villana reformada a la que le va la marcha. ¿Alguien ve algún paralelismo entre la mojigata y santísima Gwen Stacy y la juerguista Mary Jane Watson? ¡Demonios! ¿Cómo iba a elegir yo a Centella antes que a Invisiva si soy el mayor fan y defensor de la pelirroja?

Aquí admito que también llegué a Dispatch un poquito influido por vídeos y comentarios previos a mi partida. Sin embargo, considero que apostar por Invisiva ha sido uno de mis mayores aciertos, cerrando mucho mejor así la relación con ella y con Centella. Como también creo que, a efectos de guion, tuve el tino de elegir al personaje adecuado cuando tocó echar a alguien del equipo. Sí, en cierto momento tienes que tomar esta dura decisión… y tiene consecuencias. Consecuencias que encajan perfectamente en el desarrollo de personajes que nos regala este juego único.

La consola perfecta y la más censurada

Dispatch se ha convertido, además, en el primer juego adquirido expresamente para mi flamante Nintendo Switch 2. Comparto la opinión que ya he visto reflejada por ahí: es la plataforma perfecta para jugarlo, gracias en gran medida a su formato episódico. Como si de la temporada de una serie de Netflix o de Disney+ se tratase, tenemos ocho capítulos que comienzan con su propia entradilla y finalizan con títulos de crédito.

Por su duración y formato, son ideales para jugarlos en modo portátil, aprovechando los huecos entre trabajo y trabajo o los viajes en autobús. Eso sí, buscad momentos de cierta calma, porque no le recomiendo a nadie dejar de mirar la pantalla. Otro motivo más para disfrutarlo en la mano.

Lo que nunca entenderé —y eso que tanto Nintendo como AdHoc Studio, desarrolladora del título, ya se han pronunciado al respecto— es la censura tan burda que se ha ejecutado con él en Switch, cuando en otras plataformas no existe. Ya sea en un momento picante, en una imagen de desnudez o hasta en una peineta, aparece una tira negra digna de una película porno japonesa. Esto, a estas alturas de la vida, es un sinsentido y te saca un poquito de la aventura. Aunque si ya vas advertido el impacto es menor, no quita que ni siquiera debería haberse planteado una medida de este tipo.

Dispatch, pese a todo lo dicho, es un juego adulto. ¿Lo puede jugar un adolescente? En mi opinión, sí. No creo que un chaval de 15 años no haya visto cosas mucho más fuertes a esas alturas. Pero la verdad es que las decisiones morales, la forma de afrontar las relaciones personales y su planteamiento se disfrutan mucho más si ya tienes algo de bagaje vital y unos cuantos cómics acumulados en la estantería.

En cualquier caso, solo puedo finalizar recomendando a cualquier jugón que se haga con Dispatch si todavía no lo ha hecho. Si uno ama el noveno arte, lo disfrutará como un enano. Está tan bien hecho y con tanto cariño a sus personajes, que cualquiera se enamorará perdidamente de este nuevo universo superheroico.

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