Muere la estrella de la serie 'Dallas' que reinó en las pasarelas y fue productora de cine
Participó en la memorable serie de los magnates Ewing
Larry Hagman, J.R., y la serie andaluza en la que participó poco antes de morir
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El mundo del espectáculo y las pasarelas internacionales se tiñen de luto tras confirmarse el fallecimiento de Annabel Schofield días atrás n Los Ángeles. A los 62 años, la carismática intérprete galesa sucumbió a un cáncer cerebral contra el que bregó durante más de dos años, según informaron fuentes cercanas y su propia campaña de GoFundMe.
Nacida el 4 de septiembre de 1963 en Llanelli (Gales, Reino Unido), Schofield creció en un entorno del mundo cinematográfico. Aparece en los créditos de películas de los años 90 como Mejor... imposible o Jerry Maguire. Sin embargo, su primer gran triunfo no llegó en el cine, sino ante el objetivo de los fotógrafos más prestigiosos. Annabel se convirtió rápidamente en un icono de la vanguardia londinense de los años 80, destacando por una belleza que sus agentes describían como "arrolladora" y, al mismo tiempo, profundamente natural.
Fue una de las musas predilectas del legendario fotógrafo David Bailey. Bajo su lente, Schofield protagonizó innumerables reportajes para Vogue Italia, consolidándose como una de las modelos más cotizadas de una era donde la moda buscaba rostros auténticos y con personalidad propia.
Su agencia, Take Two, la consideró siempre su pilar fundamental. Melissa Richardson, expropietaria de la firma, la recordaba recientemente con emoción: "Sin ella jamás habríamos llegado a ser lo que fuimos". Para quienes la conocieron, Annabel nunca dejó de ser aquella dulce joven de 17 años que llegó desde Gales con los pies en la tierra.
Su éxito en la moda fue el trampolín perfecto para dar el salto a la publicidad internacional. Fue el rostro de campañas icónicas para gigantes de la cosmética y el lujo como Yves Saint Laurent, Rimmel, Revlon y Boots No. 7, poblando cientos de portadas que hoy forman parte de la historia de la moda de finales del siglo XX.
Con la ambición de expandir sus horizontes, Schofield se mudó a Los Ángeles en el punto álgido de su carrera como modelo. Su transición a la interpretación fue meteórica y exitosa, logrando un papel en una de las ficciones más influyentes de la historia de la televisión mundial: la serie Dallas.
En la mítica producción de la CBS que protagonizaba el magnate J.R. (Larry Hagme), Annabel llegó ya afianazada la historia. Dallas narraba las intrigas de la familia Ewing, Annabel dio vida a Laurel Ellis durante 12 episodios. Su presencia en la serie le otorgó una visibilidad global, permitiéndole demostrar que su talento iba mucho más allá de su imponente apariencia física.
El cine no tardó en llamar a su puerta con proyectos de diversa índole. En 1988 protagonizó Dragonard junto al siempre intenso Oliver Reed, y apenas dos años después compartió set con una leyenda como Charlton Heston en la cinta de ciencia ficción Solar Crisis.
Su filmografía continuó creciendo a principios de los 90 con títulos como Eye of the Widow, pero Annabel empezó a sentir la llamada de lo que ocurría detrás de la acción. Influenciada quizás por el legado de su padre, comenzó a interesarse por los engranajes de la producción cinematográfica.
Esta nueva faceta la llevó a asumir responsabilidades técnicas en grandes producciones de Hollywood a mediados de la década de los 2000. Formó parte del equipo de producción de películas visualmente potentes como El secreto de los hermanos Grimm, de Terry Gilliam, y la adaptación del videojuego Doom.
También participó en la logística de City of Ember: En busca de la luz en 2008, demostrando una versatilidad poco común en la industria: la capacidad de brillar tanto bajo los focos de una pasarela como gestionando los complejos presupuestos y calendarios de un rodaje de gran escala.
En 2010, decidió dar un paso definitivo hacia la independencia creativa fundando su propia productora: Bella Bene Productions. Desde esta plataforma, impulsó diversos proyectos que unían sus grandes pasiones: la moda, la música y la publicidad, siempre con un sello de calidad y elegancia.
A pesar de su éxito en la meca del cine, sus allegados insisten en que mantuvo siempre su esencia galesa. Era descrita como una mujer "divertida, auténtica y leal", alguien que sabía separar el brillo efímero de las alfombras rojas de la calidez de los afectos reales y duraderos.
Su diagnóstico de cáncer cerebral hace dos años supuso un duro golpe, pero también reveló la red de cariño que había tejido a su alrededor. A través de actualizaciones en plataformas de apoyo, sus seguidores pudieron conocer su lucha diaria, marcada por la misma dignidad que mostró durante toda su trayectoria pública.
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