José Yélamo, una costilla rota y un pie quemado en 'El Desafío' y un millón de recuerdos del Carnaval de Cádiz
En esta entrevista el periodista gaditano, conductor de 'La Sexta Xplica', relata su experiencia en el concurso de los viernes en Antena 3, 'El Desafío'
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José Yélamo: “Aprender al lado de Mamen Mendizábal ha sido un honor”
De la redacción de Diario de Cádiz y del equipo de reporteros de España Directo pasó a la redacción de La Sexta y tras copresentar Más vale tarde con Mamen Mendizábal es el rostro de la noche de los sábados en el maratón de temas de portada La Sexta Xplica. Desde el pasado viernes es también uno de los participantes de la nueva temporada, la sexta, de El Desafío, de Siete y Acción, junto a Patricia Conde, Mª José Campanario o Willy Bárcenas. Su afán por abarcar la actualidad lo traslada a las exigentes pruebas semanas del programa conducido por su buen amigo Roberto Leal en los viernes de Antena 3.
–Ni en las peores previsiones podríamos concebir hace unos años un panorama internacional tan turbio como el que tenemos hoy...
–Por naturaleza soy optimista, pero a mí me impactó una reciente entrevista con Iñaki Gabilondo que dijo que no había motivos para ser optimista. Sus palabras son de libro pero creo que hay motivos para la esperanza. Las mayoría somos buenas personas. Confío en que dejaremos un mundo mejor.
–¿Y cómo afronta contar una actualidad capaz de cambiar de un minuto a otro?
–Ni el mejor guionista de Netflix habría escrito cómo hemos comenzado este año. Es un reto estar preparado y lo mejor es contar con gente capaz de analizar de la forma más certera, como hacemos en La Sexta Xplica. Yo intento contarlo todo de la manera más honesta, teniendo un compromiso para que el público se forme una opinión. Intentamos dar respuesta a lo que pasa. Es un equipo fenomenal con una gran directora.
–Esa actitud se lleva por vocación familiar.
–Mi vocación es sabiendo lo bueno y lo malo que tiene esta profesión. Cuando se lo dije a mi padre (Antonio Yélamo, director de la SER en Andalucía) me recordó que si le había visto: que llevaba toda la vida levantándose las 4 de la mañana para hacer los matinales. Tenía claro que quería ser periodista. Como mi tío Manuel o como ahora es mi hermana. Teníamos la radio puesta todo el día. Mi padre traía una montaña de periódicos, yo jugaba a las chapas con Xavier Sardá y el señor Casamajó; y me dormía con El larguero de De la Morena.
–Ya que lo dice, La ventana de Sardá es, tal vez, el mejor programa que hubo en los 90.
–El ambiente que creaba Sardá era mágico.
–¿Y de aquellos concursos del Falla por la radio, cuáles eran sus agrupaciones?
–En mi infancia me marcaron Terror terrorifico... y Los comboi da pejeta. Ya un poco más mayor, el Ballet Zum y el coro Titirimundi.
-El pelotazo de Los Borrachos eclipsó el talentazo que había en el repertorio del Ballet Zum.
–Tengo gastado aquel cassette de ponerlo tantas veces. Me sé el repertorio completo.
–¿Cómo le fue en aquella experiencia con la chirigota Los Miarma?
–El Bizcocho me brindó la oportunidad. Fue también un desafío. Para mí y mi familia. Pude hacerlo por el apoyo de mi mujer (la también periodista Paula del Fraile) porque los ensayos eran en Sevilla. En Cádiz hubiera sido imposible. Me costó tres bonos, 30 viajes, en el AVE. Cumplí un sueño de esos que hay que cumplir en la vida de un gaditano:cantar en el Falla. Pero no solo eso, canté en una final. Al salir de la peña El Mentidero, rodeados de gente, miraba alrededor para ser consciente de lo que estaba viviendo. Era increíble.
–¿Qué le decían en Madrid?
–Quien me conoce sabe que todo aquello era muy importante. A mi hija, que era muy pequeñita, le hicimos muchas fotos para que tuviera el recuerdo. Esas plazas que no veías donde terminaba la multitud.
–Este año al menos estará en Cádiz en febrero.
–El año pasado no bajé precisamente por El Desafío. Cayó en la última semana de febrero la grabación de la primera gala.
–¿Y cuál es su sensación cuando ve El Desafío?
–Se me vienen las sensaciones. No me gusta la palabra competitivo, yo soy muy ‘sentío’, muy intenso. Me lo tomé en serio. Me doy cuenta de que soy muy autoexigente y el público lo verá.
–De lo que nos pueda decir ¿cómo es esta edición?
–Vamos a dejar huella. Hasta el último día no habrá un ganador claro. En todas las pruebas, no solo las deportivas, sino las de mentalización, artísticas, rayo a buen nivel Hay pruebas que no son para lucirse y que todos tenemos que pasar...
–El Desafío es un espectáculo calculado para que todos tengan sus momentos.
–La profesionalidad y sobre todo la generosidad del equipo, de tantos monitores tan cualificados, me asombra. En el entretenimiento se deja poco al azar para que haya un buen show y en El Desafío hay un trabajo brutal. Todo lo que se ve en sensaciones y emociones es absolutamente cierto y real. El programa se graba en tiempo real, en falso directo. Es lo que más me ha enganchado.
–Entonces cuando les vemos llorar...
–Lloramos de verdad porque hay muchas cosas detrás. Hay un componente de esfuerzo, de superarte a ti mismo, de compañerismo, de tantas horas de entrenamiento compartidas con los que te rodean.
–Adelante algún momento.
–Hay un desafío de acrobacia que requiere físico, disposición. Te pone al límite. Yo podía permitirme dedicar cuatro o cinco días a la semana a prepararme. Entrené duro y en junio salí hecho un toro... pero también me rompí una costilla y me quemé un pie. Disimulaba como podía en los directos del sábado.
–También tiene una gran amistad con Roberto Leal.
–Se le ve sufrir de verdad, la cara es para verla en algunas pruebas. Roberto es mi hermano. Tenemos vidas paralelas, compartimos valores y trayectoria. La vida nos ha puesto en lugares de privilegio.
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