El parqué
Sesión con subidas
Elon Musk ha vuelto a sacudir el panorama tecnológico mundial con un movimiento de dimensiones históricas. SpaceX ha adquirido xAI, su compañía de inteligencia artificial, para formar, en palabras del propio magnate, "el motor de innovación verticalmente integrado más ambicioso sobre (y fuera de) la Tierra".
Aunque el comunicado no revela el precio de la transacción, se espera que la compañía fusionada alcance una valoración de aproximadamente 1,25 billones de dólares cuando salga a bolsa, según estimaciones de Bloomberg. El anuncio llega unos días después de que Tesla invirtiese 2.000 millones de dólares en xAI y a pocos meses de la esperada oferta pública inicial de SpaceX, que podría llegar a mediados de junio y convertirse en la mayor de la historia.
En un extenso comunicado publicado este lunes, Musk ha presentado una visión tan grandiosa como polémica: la creación de una constelación de un millón de satélites que funcionarán como centros de datos orbitales, aprovechando la energía solar constante del espacio para alimentar la inteligencia artificial del futuro.
"Los avances actuales en IA dependen de grandes centros de datos terrestres, que requieren inmensas cantidades de energía y refrigeración. La demanda mundial de electricidad para IA simplemente no puede satisfacerse con soluciones terrestres, ni siquiera a corto plazo, sin imponer dificultades a las comunidades y al medio ambiente", justifica el empresario en su mensaje.
La propuesta de Musk es ambiciosa incluso para sus propios estándares: transportar la infraestructura informática más intensiva en recursos al espacio, donde existe "vasto poder y espacio". "El espacio se llama 'espacio' por una razón", bromea en el comunicado, antes de argumentar que, "al aprovechar directamente la energía solar casi constante con pocos costes operativos o de mantenimiento, estos satélites transformarán nuestra capacidad de escalar el procesamiento. ¡Siempre hay sol en el espacio!".
Según los cálculos presentados por el fundador de SpaceX, lanzar un millón de toneladas anuales de satélites que generen 100 kilovatios de potencia computacional por tonelada añadiría 100 gigavatios de capacidad de computación de IA cada año, "sin necesidades operativas o de mantenimiento continuas".
Musk asegura que, "en 2 o 3 años, la forma más económica de generar computación de IA será en el espacio", lo que permitiría a las empresas innovadoras "avanzar en el entrenamiento de sus modelos de IA y procesar datos a velocidades y escalas sin precedentes".
El magnate va más allá y plantea el establecimiento de fábricas en la Luna que aprovechen recursos lunares para fabricar satélites y desplegarlos más profundamente en el espacio.
"Mediante el uso de un lanzador de masa electromagnético y manufactura lunar, es posible poner de 500 a 1.000 teravatios al año de satélites de IA en el espacio profundo, ascender significativamente en la escala Kardashev y aprovechar un porcentaje no trivial de la energía del Sol", plantea en el comunicado, en referencia a la escala hipotética que mide el nivel tecnológico de las civilizaciones según su capacidad de utilizar energía.
Aunque Musk no ha revelado los términos financieros de la adquisición en su comunicado, según informaciones de Bloomberg, se espera que la compañía fusionada empiece a cotizar en bolsa a través de una oferta pública inicial con una valoración de aproximadamente 1,25 billones de dólares. Esa cifra supone un incremento sustancial respecto a las valoraciones individuales previas de ambas compañías.
SpaceX, que en su última ronda de financiación de diciembre estaba valorada en alrededor de 800.000 millones de dólares, daría el salto al club del billón de dólares en la operación de salida a bolsa.
Por su parte, xAI, que alcanzó una valoración de 230.000 millones en su última ronda de financiación, también vería incrementada su cotización hasta aproximadamente 250.000 millones en la nueva entidad.
La fusión es el último capítulo en la creciente integración del ecosistema empresarial de Musk. La semana pasada, Tesla anunció una inversión de 2.000 millones de dólares en xAI, apenas dos meses después de que los accionistas del fabricante de vehículos eléctricos rechazasen inicialmente un acuerdo similar en noviembre de 2024.
Aquella propuesta inicial contemplaba que Tesla invirtiese hasta 5.000 millones de dólares en xAI, pero fue bloqueada por los inversores minoritarios que expresaron preocupaciones sobre conflictos de interés y el uso de recursos de Tesla para beneficiar otras empresas del magnate.
La relación entre Tesla y xAI ya venía estrechándose en los últimos meses. El chatbot de inteligencia artificial Grok, desarrollado por xAI, se integró en los vehículos Tesla, mientras que la compañía de coches eléctricos proporcionó sistemas de baterías Megapack para alimentar los centros de datos de xAI en Memphis, Tennessee.
Esta colaboración empresarial ha generado repetidas críticas sobre la posible transferencia de recursos y tecnología entre las diferentes compañías de Musk, con accionistas que cuestionan si el magnate está esencialmente negociando consigo mismo en operaciones que podrían no beneficiar proporcionalmente a todos los inversores involucrados.
La adquisición de xAI se produce a pocos meses de uno de los eventos financieros más esperados del año: la salida a bolsa de SpaceX. Según informaciones recientes, la compañía aeroespacial planea realizar su oferta pública inicial a mediados de junio de 2026, con el objetivo de recaudar entre 30.000 y 50.000 millones de dólares, lo que la convertiría en la mayor IPO de la historia, superando el récord actual de Saudi Aramco, que recaudó 25.600 millones en 2019.
La fecha tentativa de junio no es casual. Algunos analistas apuntan a que Musk podría estar planeando que la salida a bolsa coincida con la conjunción planetaria prevista para ese mes, un guiño simbólico a la visión espacial de la compañía. También coincidiría con su cumpleaños.
SpaceX, fundada en 2002 por Musk, se ha convertido en el proveedor líder de servicios de lanzamiento orbital de la NASA y es propietaria de Starlink, la constelación de internet por satélite que cuenta con más de 9.000 satélites en órbita, según CNBC.
La valoración estimada de 1,25 billones de dólares que alcanzaría la nueva entidad SpaceX-xAI en su debut bursátil la situaría entre las empresas más valiosas del mundo, en la misma liga que gigantes tecnológicos como Apple, Microsoft o Alphabet.
Pese a la grandilocuencia del anuncio de Musk, la fusión no está exenta de polémicas. xAI, que se fusionó con la red social X (anteriormente Twitter) en 2025, se enfrenta actualmente a una serie de investigaciones en Europa, India y el estado de California por el uso de su inteligencia artificial Grok para generar contenido sexualmente explícito, incluidas imágenes que podrían involucrar menores.
Estos problemas regulatorios han generado preocupación entre inversores y analistas sobre la capacidad de la compañía para operar en mercados internacionales clave y mantener su reputación en un momento crítico previo a la salida a bolsa.
Además, fuentes cercanas a la operación citadas por Bloomberg han expresado dudas sobre la viabilidad financiera de xAI, describiéndola como un "gigante quema efectivo" que ha consumido miles de millones en investigación y desarrollo sin generar aún flujos de ingresos significativos.
La necesidad de construir y mantener enormes centros de datos para entrenar modelos de lenguaje masivos ha resultado extraordinariamente costosa, y ahora Musk propone multiplicar esa inversión llevando esta infraestructura al espacio. Además, la propuesta de lanzar un millón de satélites adicionales también ha generado preocupaciones ambientales y astronómicas.
El comunicado de Musk concluye con una visión aún más ambiciosa: "Las capacidades que desbloqueamos al hacer realidad los centros de datos espaciales financiarán y permitirán bases auto-expansivas en la Luna, una civilización completa en Marte y, en última instancia, expansión al Universo".
Esta declaración sugiere que la fusión SpaceX-xAI podría ser solo el primer paso en una integración más amplia del ecosistema empresarial de Musk.
Durante meses han circulado rumores sobre una posible fusión entre Tesla, SpaceX y las demás compañías del magnate, una operación que algunos analistas han denominado informalmente como el Master Plan Part IV de Musk.
La reciente inversión de Tesla en xAI y ahora la adquisición de xAI por SpaceX parecen confirmar que Musk está construyendo sistemáticamente un conglomerado tecnológico verticalmente integrado que abarque desde vehículos eléctricos y energía renovable hasta inteligencia artificial, comunicaciones satelitales y exploración espacial.
Sin embargo, este nivel de integración también plantea dudas sobre gobernanza corporativa, conflictos de interés y la conveniencia de que Musk controle tantos sectores críticos de la tecnología y la infraestructura.
"Gracias por todo lo que habéis hecho y haréis por el cono de luz de la consciencia. ¡Ad Astra!", concluye Musk su comunicado, utilizando el lema latino que significa "hacia las estrellas". Queda por ver quién está dispuesto a seguirle en este viaje.
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