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Nazareno

El Señor despierta a Huelva

  • El Nazareno volvió a dar luz a la mañana de Huelva en su procesión

La ciudad tiene su cita en la Madrugá con el Nazareno, es una fidelidad que está forjada por la historia. El Señor en la calle cubierto por el negro de la noche, de fondo las cornetas y tambores de su banda y con zancada decida va caminando, abriéndose espacio e iluminado por tantas luces de plegarias, de hermanos de túnicas moradas. El Señor va así en esta larga Madrugá en la que anuncia a la ciudad un camino, quiere despertar a Huelva a tantas cosas; El sigue agarrado a su cruz. En Doce de Octubre la mañana clara da una nuevo aire a esta imagen, la más marinera, la que se fundó en la calle Puerto, que conducía a los embarques de la marisma y que ahora se asoma al Muelle y se pasea por donde estuvo el desaparecido arco de la Estrella para subir por la antigua Calzada, por donde los marineros llegaban hasta La Placeta. Por esta calle Marina que el Señor recorre con tranquilidad, pausadamente, con el poderío de su cuadrilla, con una forma distinta de ver y ser cofrade ante tal majestad que va sobre un paso tallado y dorado.

La mañana ha vencido a la Madrugá, y todo va camino ya de la hora nona. Al Señor se le cantan saetas, se le pide y se le reza, la gente se emociona. Una devoción que no es sólo de edad madura, sino que ahí están en estas filas muchos pequeños junto a la cruz de Jerusalén, jóvenes en las filas y hermanos de edad más cerca del Señor. Saetas para el Nazareno en esta chicotá que le devuelve de nuevo a su casa de la Purísima Concepción. Espacios de siempre y lugares íntimos que se recuperan para que la ciudad mantenga viva su memoria. Saeteros con fervor en muchos balcones, Juan Fernando, Pepe El Marismeño, Jesús Corbacho, Rafael Jurado, o María Rodríguez.

Un camino que abren los penitentes morados y que van dejando una estela que deja mirar a María Santísima de la Amargura, la única dolorosa a la que acompaña la imagen de San Juan, en una estampa tradicional enmarcada en un paso de palio que es todo belleza y clasicismo cofrade. Arropada va hacia su casa de la Concepción, donde sigue el Señor de Huelva, Jesús Nazareno, todo los días del año.

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