Calvario

Contraste y recogimiento en el ocaso del Lunes Santo

  • La Postconciliar siembra su recorrido de sobriedad y recoge el silencio respetuoso de los muchos fieles que la esperaron

RECOGIMIENTO y seriedad en cada expresión de la última de las cofradías que procesionaron en la tarde del Lunes Santo de la Semana Grande onubense. Sonido de pies descalzos, cadenas y peticiones de silencio en su recorrido que costó más conseguir al paso de Nuestro Padre Jesús del Calvario y María Santísima del Rocío y Esperanza por la carrera oficial, a la que llegó puntual tras variar ligeramente su tradicional recorrido para entrar por Gravina y contar con un discurrir más fluido que cuando la hermandad de silencio se topaba con el palio de la Virgen del Amor.

A las nueve de la noche, con el ocaso ya entrado gracias al cambio de hora del pasado domingo, la imagen de Jesús del Calvario, obra de Antonio León Ortega bendecida en 1973, realizó su salida en un silencio sólo quebrado por la voz rasgada de quien le dedicó la primera saeta de la noche, a pesar de la cantidad de personas que se dieron cita a las puertas de la capilla para ver al Señor recorrer las dos rampas con las que emprende su íntimo procesionar por el centro.

El sosiego del caminar lento del titular de la Postconciliar se vio incrementado durante todo el recorrido por el acompañamiento musical del Trío de Capilla Virgen de Consolación.

Una imagen sobria, sobrecogedora, que impregna desde los nazarenos -de riguroso marrón franciscano en sus túnicas-, hasta las levantás -a pulso y sin aplausos-, que contrastó con la explosión estética que caracteriza a sus hermanas de Lunes Santo: Perdón, Cautivo y sobre todo, Tres Caídas.

Tras la imagen de Jesús, María Santísima del Rocío y Esperanza, talla de Sebastián Santos bendecida en 1974, esperó paciente su turno para emular el camino de su hijo a hombros de sus costaleros, que la portaron una vez más en su característico paso de palio de cajón, adornado de forma discreta con rosas blancas. Lució anoche la Medalla de Huelva y la del Mérito Civil donada por la viuda de Diego Sayago.

La esperada jornada para los hermanos del Calvario comenzó a mediodía con una misa preparatoria tras la que se realizó la primera levantá de los pasos de los titulares, el de Jesús, a cargo de José Manuel Oliva y el de la Virgen, de manos de Francisco Ramón Santos.

El hermano mayor, Estéfano Molín, tuvo palabras de recuerdo para Pepe Vargas y Antonio Rodríguez García a quienes dedicó la estación de penitencia de ayer, que confesó afrontar con "nerviosismo e ilusión", aunque con la tranquilidad de tener de su lado el aspecto climático y sin "improvisaciones" que pudieran variar la señera procesión.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios