Huelva

Una vecina de Niebla sufre desde hace 30 años la falta de agua potable

  • Su vivienda se ubica entre el municipio iliplense y Beas, pero ambos ayuntamientos consideran que está fuera de su jurisdicción

  • María se abastece de un manantial cercano

Manantial del que se abastece de agua María Nemesia. Manantial del que se abastece de agua María Nemesia.

Manantial del que se abastece de agua María Nemesia. / Alberto Domínguez (Niebla)

Treinta años después de comenzar esta guerra, María Nemesia García continúa sin agua en casa. Desde 1988, esta vecina de Niebla cuya vivienda se emplaza entre el municipio iliplense y Beas, necesita de un manantial a escasos metros de su domicilio para surtirse de agua potable.

María explica que, por el momento, con el agua del manantial pueden sobrevivir ella y sus mascotas, pero la tendencia negativa de la lluvia del último año le perjudica. “Yo dependo de la lluvia y la última primavera ha sido una estación más seca de lo que acostumbraba a ser”, resume.

Justo arriba del arroyo que abastece de agua a esta vivienda se halla un pantano de regadío que retiene la lluvia que cae. Por tanto, cuando llueve, el arroyo corre, pero la compleja situación de sequía de los últimos meses no da posibilidad alguna a María a estar tranquila.

Otro de los problemas que conlleva la dependencia de un manantial para tener agua es la calidad de la misma. Por este motivo, María Nemesia se ha visto obligada a instalar su propia depuradora con unos filtros que cambia cada seis meses por un coste de 300 euros al año. Sin embargo, esto solo asegura que el agua que proviene del grifo de la cocina salga en buen estado, pues el agua del resto de grifos no está depurada. Igualmente, el agua del arroyo que le llega es la misma que utiliza la gente para fumigar los olivos por lo que “tampoco tengo garantía de que sea buena”, sostiene María.

En este sentido, la petición que esta vecina hace al Ayuntamiento de Beas, el pueblo más cercano a su casa, aunque no resulte ser el municipio al que pertenece, es que le dejen engancharse a una toma de agua que se encuentra a 173 metros de su vivienda. “Yo no pido que me cubran los costes, yo me haría cargo de la instalación, pues sé que por ley solo podrían subvencionarme el 10% del total”, apunta María. Además, añade que “yo me encargaría del 100% de los costes, lo único que quiero es poder acceder a la toma de agua”.

María Nemesia alude al catastro que paga desde hace 30 años en el Ayuntamiento de Niebla, por lo que por ley “me correspondería agua potable”. Sin embargo, es sabedora de que la toma de agua del municipio iliplense se ubica a 6.5 kilómetros de su hogar, por lo que “entiendo que Niebla no me facilite el agua”.

Esta vecina pide poder engancharse a una toma de agua que pertenece a Beas

Desde el Ayuntamiento de Beas recuerdan que su casa se encuentra en el término municipal de Niebla, sobre el que “no tenemos jurisdicción”. De este modo, el alcalde del municipio beasino señala que, tras varios encuentros con María Nemesia, “a lo único que puedo comprometerme es a dialogar con Giahsa, la empresa encargada de este servicio, porque no tengo capacidad resolutoria”.

Esta vecina se agarra a un antecedente ocurrido en una zona de León. La familia en cuestión vivía a un kilómetro de la torre de agua potable, pero el Consistorio leonés les negaba el acceso a la misma. No obstante, tras la celebración de un juicio, estos vecinos ganaron y consiguieron el abastecimiento del agua previo pago del 90% del coste de la instalación. “Aunque haya sucedido en otra comunidad autónoma, me baso en este caso para intentar conseguir lo mismo”, explica María.

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