Provincia

La producción de uvas desciende hasta un 15% en toda la comarca

  • La falta de precipitaciones en primavera y la poca humedad provoca una mayor calidad del género

  • La vendimia en los campos onubenses terminará antes de que llegue octubre

Un trabajador vuelca las uvas en un vehículo para transportarlas. Un trabajador vuelca las uvas en un vehículo para transportarlas.

Un trabajador vuelca las uvas en un vehículo para transportarlas. / Alberto Domínguez

El final del verano es sinónimo en los campos y los pueblos condales de uva y de intensas madrugadas en las que el sol irrumpe en la mañana con la jornada casi conclusa. Es la vendimia. La uva verdosa y de frutos grandes, la zalema, que habita en estas tierras está lista para ser recolectada y llevada al lagar donde será molturada para empezar el mágico proceso de convertir su jugo en vino.

Así, desde finales de agosto hasta finales de septiembre las distintas cooperativas vitivinícolas de los municipios de la comarca se encuentran a pleno rendimiento recibiendo a los tractores y carros con el preciado producto para dedicarse a esta tradición ancestral que lucha por reinventarse día a día. En esta ocasión, la vendimia se ha adelantado con respecto a la del año anterior, si bien lo habitual es que comience como este año, a finales de agosto o primeros de septiembre. La falta de lluvias durante esta pasada primavera ha provocado menos producción a la par que menos humedad, lo que ha supuesto que aparezcan menos enfermedades que dañen la fruta y todo ello se ha traducido en una mayor calidad, tal y como explica a este periódico el enólogo de la cooperativa de Rociana del Condado, Diego Bort. De esta forma, la producción con respecto al año pasado se ha reducido entre un 10 y un 15% en toda la comarca, con unas cifras que se moverán en torno a los cuatro millones y medio de kilos en la cooperativa Nuestra Señora del Socorro de la localidad.

Un trabajador corta los racimos de la vid. Un trabajador corta los racimos de la vid.

Un trabajador corta los racimos de la vid. / Alberto Domínguez

Unos 400 socios conforman la cooperativa rocianera que se dedicó a recolectar las variedades tintas, tempranillo y syrac, entre el 8 y el 18 de agosto, para llegar a los 150.000 kilos de estos frutos no autóctonos pero que dan buenos resultados en las tierras del Condado. Por otra parte, en la cooperativa de Almonte –que cuenta con 200 socios dedicados a la vid y al olivo– también están recibiendo grandes cantidades de uva con cifras que se estiman que estén entre 1.500.000 y 1.800.000 kilos de zalema. Las variedades tempranas, en este caso la tinta tempranillo y la blanca colombard, se recolectaron a finales de agosto. Además, como en el resto de cooperativas se espera una graduación alcohólica superior a la vendimia pasada, en torno a los 11 grados. Igualmente, las cooperativas de Chucena y Manzanilla son otras instalaciones que viven su momento de mayor actividad. Así, en Chucena se prevén 2.700.000 kilos de zalema y en Manzanilla entre 1.600.000 y 1.800.000 kilos.

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