El "petaqueo", una "bomba social" que se paga a 250 euros la garrafa de 25 litros de gasolina
El abastecimiento clandestino de combustible a las narcolanchas se consolida en la costa de Huelva desde 2018, tras la entrada en vigor del decreto que prohibió estas embarcaciones, y ha llevado a que en 2025 se hayan intervenido en España más de un millón de litros de combustible, casi el triple que el año anterior, en un negocio que atrae a jóvenes que evitan cualquier contacto con la droga
El auge del "petaqueo", el suministro ilegal de gasolina a las "narcolanchas", se ha hecho cada vez más visible en el último año en la provincia de Huelva. Basta con retroceder a la pasada semana para comprobarlo: el 18 de diciembre, la Guardia Civil intervino unos 5.000 litros de este combustible, repartidos en 221 garrafas de aproximadamente 25 litros cada una, en una operación desarrollada en varios puntos del litoral onubense. Una intervención más que refleja la constancia con la que esta actividad ilícita se ha asentado en la provincia.
Ese incremento sostenido quedó de manifiesto en una de las mesas redondas celebradas recientemente en la Universidad de Huelva, donde mandos de la Guardia Civil y del Servicio de Vigilancia Aduanera analizaron la evolución de la denominada "narcologística", el entramado que da soporte material al narcotráfico marítimo, del que el petaqueo se ha convertido en una pieza clave, y del que también forman parte el tráfico ilícito de embarcaciones rápidas y de los potentes motores que las impulsan.
Los datos que manejan las fuerzas de seguridad reflejan con claridad la dimensión del fenómeno. En 2024, se intervinieron en España 400.000 litros de gasolina destinada al abastecimiento de narcolanchas. En 2025, esa cifra ha ascendido a 1.100.000 litros, lo que supone 700.000 litros más en solo un año, es decir, un incremento del 175%. Dentro de ese contexto, Huelva, Cádiz y Almería, por este orden, son las provincias donde más combustible se ha incautado, situándose la onubense a la cabeza.
Pequeños grupos familiares organizados que "nunca tocan la droga"
El capitán de la Guardia Civil Álvaro Bergillos Cabrera, jefe de la Unidad Orgánica de Policía Judicial en Huelva, explicó que se trata de un fenómeno nuevo en cuanto a volumen y estructura, y que "la mayor parte de los jóvenes que se dedican al petaqueo no tocan la droga, saben perfectamente que es un riesgo que no quieren asumir". Añadió que estas redes suelen organizarse en "estructuras familiares", funcionando como "auténticas empresas" dedicadas exclusivamente al suministro de combustible.
Según Bergillos, el atractivo económico es evidente, ya que "con el precio que se paga por cada garrafa, unos 250 euros, el petaqueo se ha convertido en una auténtica bomba social directamente ligada a la cultura del mínimo esfuerzo", o lo que es lo mismo, ganar lo máximo haciendo lo mínimo y con un riesgo muy bajo. También destacó la dificultad logística que supone la gestión de tanto combustible incautado, ya que “las administraciones públicas no disponemos de medios para recoger, transportar, almacenar y destruir estas cantidades; por seguridad recurrimos a empresas especializadas que realizan estas tareas con la pertinente autorización judicial".
Bergillos insistió además en que "la respuesta a este nuevo problema no puede ser solo policial, tiene que venir también de parte de los juzgados, de la Fiscalía, desde lo social, y con cambios legislativos", subrayando la necesidad de un abordaje integral.
Un fenómeno que crece notablemente tras la aprobación en 2018 del Decreto anti "narcolanchas"
Por su parte, Carlos Rodríguez Muñoz, jefe de la Unidad Combinada del Servicio de Vigilancia Aduanera en Huelva, vinculó directamente el aumento del petaqueo con el actual marco legal en España, y señaló que "desde la entrada en vigor del Real Decreto-ley 16/2018, que prohibió el uso privado de embarcaciones neumáticas y semirrígidas de alta velocidad, estas embarcaciones no pueden permanecer amarradas ni fondeadas cerca de la costa o en los puertos, y tienen que estar siempre navegando en alta mar, lo que dispara el consumo de combustible".
Rodríguez Muñoz explicó que el Real Decreto-ley 16/2018, aprobado por urgencia en octubre de 2018, tiene como objetivo combatir el narcotráfico y la inmigración ilegal en el Estrecho de Gibraltar y otras zonas. La norma prohíbe el uso privado de embarcaciones de alta velocidad, establece sanciones y permite su incautación incluso si no transportan droga. También creó un registro especial en la Agencia Tributaria para controlar estas embarcaciones, estableciendo excepciones solo para organismos públicos, actividades empresariales como turismo o investigación, salvamento y uso recreativo privado que cumpla los requisitos legales.
Embarcaciones que consumen hasta 150 litros de gasolina por hora y motor
Una sola "narcolancha" puede llegar a consumir hasta 150 litros de gasolina por hora y por motor, y muchas veces la estrategia de los agentes consiste en seguirlas hasta que se quedan sin gasolina, ya que "la constancia ha resultado más eficaz que la persecución directa". Rodríguez Muñoz también detalló que los encargados del "petaqueo" suelen ser "grupos distintos y subcontratados por los narcotraficantes expresamente para ello", y que se trata de un mercado muy suculento, porque los narcos "suelen pagar a los petaqueros una media de 250 euros por cada garrafa de 25 litros de gasolina (a unos diez euros el litro)".
Los mandos coincidieron en que el perfil de los "petaqueros" es algo distinto al del resto de personas que intervienen en el narcotráfico: gente joven, organizada en familia o pequeños grupos, con un riesgo percibido bajo, y sin tocar nunca la droga. "Prácticamente todos lo hacen sin tocar nunca la droga, no quieren tocarla y, de hecho, por nuestra experiencia directa, sabemos que no la tocan", subrayó Bergillos.
Además, estos jóvenes han generado una subcultura propia, que se refleja en la estética, la vestimenta y los gustos musicales, aunque siempre con la "invisibilidad" como máxima, lo que explica que su actividad, aunque creciente, no genere una percepción elevada de inseguridad en la zona.
Finalmente, los datos de las operaciones recientes muestran la magnitud del fenómeno: más de un millón de litros incautados en 2025, frente a 400.000 en 2024, y una expansión del negocio del suministro de combustible, remunerado a 250 euros por garrafa de 25 litros, consolidando el "petaqueo" como una auténtica "bomba social" en muchos puntos del litoral onubense.
Al cierre de la mesa redonda y del acto, todos los ponentes destacaron la importancia de iniciativas como este I Foro sobre Narcotráfico organizado por la Comandancia de la Guardia Civil en Huelva en la UHU, que permite trasladar la experiencia operativa a la comunidad académica y social, fomentando la coordinación entre fuerzas de seguridad, autoridades judiciales, investigadores y estudiantes.
Tal como señaló la vicerrectora de Investigación y Planificación Estratégica de la Onubense, Joaquina Castilla, "la implicación de las nuevas generaciones es clave para elaborar propuestas concretas que contribuyan a combatir el narcotráfico desde diferentes frentes", un recordatorio de que la lucha contra este fenómeno requiere colaboración, conocimiento y prevención.
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