Manuel Carrasco es "Dios" en su tierra natal, Isla Cristina: "Lleva a Andalucía por todo el mundo, como a su Higuerita"

Vecinos de todas las edades del pueblo que vio nacer al famoso artista avalan sin fisuras su nombramiento como Hijo Predilecto de Andalucía, anunciado en pleno carnaval y que se hará efectivo el 28F en el Teatro de la Maestranza

Manuel Carrasco, emocionado por ser nombrado Hijo Predilecto de Andalucía: "Es difícil explicar todo lo que siento. Gracias de todo corazón. Es todo un honor"

Dos vecinas de Isla Cristina junto al mural del artista. / Jordi Landero

En Isla Cristina no hay debate posible.Si Manuel Carrasco es un ídolo en Huelva, en Andalucía y en buena parte del mundo, en su tierra es directamente Dios. Aquí se le venera y se habla de él con orgullo, con cercanía y con esa mezcla de admiración y pertenencia que solo se reserva a los propios. Su nombramiento como Hijo Predilecto de Andalucía no ha generado discusión alguna: ha sido celebrado como algo lógico, natural, casi inevitable.

El reconocimiento se hará efectivo este 28F, Día de Andalucía, en el Teatro de la Maestranza de Sevilla. Pero la noticia se conoció el pasado domingo de Piñatas, cuando el carnaval aún latía en cada esquina de su pueblo. Fue en ese último día de coplas y serpentinas cuando se hizo público el anuncio y, en cuestión de minutos, recorrió el municipio. No podía haber un contexto más simbólico: fue precisamente en el carnaval donde empezó a cantar siendo un niño, haciendo corrillos en excursiones escolares y soñando en voz alta.

En la Punta del Caimán, la barriada marinera y humilde donde nació y creció, junto al mar, Inma, 52 años, y Eloísa Millano, 89, responden mientras contemplan el enorme mural con el rostro del ilustre isleño que da la bienvenida al barrio.

Inma es rotunda, como casi todos aquí: "Me parece perfecto, lleva a Andalucía por todo el mundo, así como también a su Isla Cristina y a Huelva. Y se lo merece. Muy merecido". No necesita más argumentos. Para ella, el reconocimiento no premia solo una carrera musical, sino una forma de representar a su tierra.

Eloísa, que a sus 89 años ha visto pasar generaciones, coincide: "A mí me encanta. Es muy natural, un chico encantador por su humildad. Siempre su pueblo, siempre Andalucía. Y que no cambie su acento". Esa última frase se repite como consigna no escrita: que no cambie. Que siga siendo el mismo.

La humildad aparece también como eje central en casi todas las conversaciones. Carmen García, con solo 11 años, representa a quienes han crecido con sus canciones como banda sonora cotidiana. "Canta muy bien y es muy buena persona. Claro que se lo merece", afirma con convicción, además de recordar ese bonito detalle que en el pueblo se valora especialmente: "Hizo una canción muy bonita de Isla Cristina". Y es que a todos les basta con la idea de que el artista convirtió su origen en letra y emoción.

Dos vecinas de Isla Cristina, fans de Manuel Carrasco. / Jordi Landero

Quienes lo conocieron de pequeño aportan otra dimensión: la del esfuerzo. Nuria González, 44 años, fue compañera de colegio. "Ya cantaba en las excursiones, le encantaba el carnaval. La maestra le hacía un corrillo y se ponía a cantar. Ha luchado por un sueño y lo ha conseguido. Viene de un sitio muy chiquitito y él es muy grande". En su relato no hay épica impostada, sino constancia cotidiana.

Angustias Marrufo, 58 años, insiste en la misma línea: "Es una persona muy sencilla y ha trabajado mucho durante toda su vida. Se lo ha currando". Y subraya algo que en Isla Cristina pesa mucho: su cercanía real. "Si tú vas a saludarlo, él te saluda. Eso no lo hacen todos los artistas".

Un vecino en Isla Cristina. / Jordi Landero

Ana María Fernández, 57 años, recuerda un encuentro en una gasolinera del municipio. "Le pedimos una foto y enseguida dijo que sí". Inés Fernández, 60, resume el sentir general: "Como artista no tiene nombre ni precio, pero como persona es aún mejor". La dualidad talento–valores se repite como argumento definitivo.

Plácido Moreno, 35 años, lo expresa con contundencia: "No es un tópico. Es la pura verdad. Se lo ha ganado a pulso". Lo conoce desde pequeño y, de hecho, pasea de la mano con un sobrino pequeño del propio Manuel Carrasco –hijo de su hermana-, mientras contesta nuestras preguntas recordando que "cantaba desde chiquitito". Para él, el reconocimiento tiene una dimensión colectiva: "Para Isla Cristina supone un orgullo enorme. Solo hay que saber de donde ha salido y a lo que ha llegado".

En cada testimonio aparece la misma idea: mejor embajador no puede tener Isla Cristina. Vaya donde vaya, dicen todos con orgullo, siempre nombra a su pueblo. Siempre reivindica sus raíces. Siempre mantiene su acento. Y en una localidad acostumbrada a luchar contra estereotipos externos, esa fidelidad tiene un valor incalculable.

El nombramiento como Hijo Predilecto no solo distingue a un artista de éxito; reafirma una identidad compartida. Isla Cristina se reconoce en su historia: la del niño que cantaba en carnavales, la del joven que soñó en grande, la del adulto que llenó estadios sin dejar de mirar atrás.

Aquí nadie duda. Desde la niña de 11 años hasta la vecina de 89, el veredicto es unánime. Manuel Carrasco no es solo un cantante premiado. Es ejemplo de superación, trabajo y perseverancia. Es orgullo local convertido en voz. Y por eso, cuando el 28F recoja su distinción en Sevilla, en Isla Cristina sentirán cómo todo el pueblo sube con él al escenario.

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