Juan José Padilla Pons: Cofrade y onubense de pro

Gente de aquí y de allá

Ya entonces Juan José era un gran aficionado a la Semana Santa y, además de ver y vivir todas las Procesiones de Huelva, también veía las de Sevilla y otros lugares como Ayamonte o Moguer

Juan José Padilla Pons.
Juan José Padilla Pons. / M.G.

Miembro de la Academia Iberoamericana de La Rábida

Huelva, 02 de marzo 2026 - 05:00

Juan José nace en la calle Concepción de Huelva y, tal vez por esa influencia de nacer y vivir frente a la iglesia del mismo nombre que la calle, toda su vida ha sido y se siente concepcionista. Su padre, que era comerciante, tenía una tienda de Tejidos muy célebre en esta calle peatonal de toda la vida, y arriba vivía su familia. Allí vivió él durante 29 años, hasta que se casó con su novia María José Espinosa, y desde entonces vive en la calle San José.

Yo soy amigo de él desde pequeño porque fuimos juntos al Colegio Francés. Por eso, cuando nos sentamos el otro día a tomarnos un zumo de piña, recordamos muchas cosas de nuestra infancia, con especial cariño a la señorita Pili, a doña Carmen Solís y, como no, a nuestra directora, la francesa Madame Ivone Cazenave.

Ya entonces Juan José era un gran aficionado a la Semana Santa y, además de ver y vivir todas las Procesiones de Huelva, también veía las de Sevilla y otros lugares como Ayamonte o Moguer. De ahí que eligieran como modelo la Hermandad del Silencio de Sevilla para fundar una en Huelva a imagen de la que más le agradaba. Generalmente iba a la capital hispalense con su amigo Rafael Román Pantrigo y los dos tuvieron la idea de fundar en nuestra ciudad la Hermandad de Culto y Apostolado y Cofradía de Penitencia del Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Concepción, conocida como la Hermandad de la Misericordia, que nació, además, de una tertulia cofrade que se llamó “El cirio apagao”, donde tenían todas las semanas reuniones con charlas y conferencias, de la que también formaba parte mi buen amigo Rafael López Pavón, entre otros.

El templo de la hermandad es actualmente la Parroquia de Estrella del Mar, conocida popularmente como La Milagrosa de la calle Rábida, aunque realiza su salida desde la capilla que está al lado. Además, en sus inicios se encontraron con el inconveniente de que la iglesia, cuyo proyecto fue realizado por el arquitecto Pérez Carasa y que ahora pronto va a hacer 100 años, se encontraba en muy malas condiciones y tenía que ser reparada. Por eso la hermandad salió al principio de la Iglesia de Santa María de Gracia, conocida popularmente como la de las Madres Agustinas, mientras se le hacían obras a la Estrella del Mar. Primero fue una reparación muy somera por parte del arquitecto diocesano don Ricardo Anadón Frutos que, dicho sea de paso, también era ingeniero geógrafo y yo tuve mucho trato con él y guardo muy buen recuerdo. Posteriormente se hizo otra obra de más envergadura y que corrió a cargo del arquitecto municipal don Francisco Vallejo Osorno. Todo esto fue posible gracias al interés que pusieron Juan José Padilla y Rafael Román, que estaban todos los días haciendo visitas tanto al obispo como al alcalde y al director de la empresa Atlantic Copper, que participó con bastante dinero. Es decir, que la joya que constituye hoy esta iglesia y que pueda dedicarse al culto diario se debe a ellos y también a los hermanos de la cofradía, ya que todos pusieron su granito de arena.

Yo recuerdo que, de pequeñito, iba mucho a casa de mis abuelitos, que vivían en la calle Rábida, y ellos iban a misa todas las tardes en esa iglesia y yo los acompañaba muchas veces. Recuerdo que estuvo mucho tiempo con maderas protegiéndola de sus desperfectos. De hecho, yo me casé allí en el año 1975 y la fachada estaba con tablas y maderas.

Esa iglesia la regentaban los padres Paúles hasta que se marcharon de Huelva y desde entonces es el Obispado quien se encarga de nombrar a su párroco. En el año 1998 se celebra la primera salida procesional desde La Milagrosa.

Pero aparte de su vida religiosa, Juan José estudió Ingeniería Técnica Industrial en lo que entonces era el Instituto Politécnico de La Rábida, que creara don Vicente Rodríguez Casado, que era una persona a la que conocimos tanto él como yo y a la que no se le ha hecho en Huelva la justicia que se merece. Y es que nuestra ciudad tiene universidad gracias a don Vicente y muy poco se habla de él, cuando se le debe tanto.

Juan José ha sido siempre un gran aficionado al baloncesto y ha sido jugador, entrenador, árbitro y hasta fundador, ya que por allí por donde pasaba hacía un equipo. Como profesional de la Ingeniería trabajó en muchas empresas en el polo químico y en cada una de ellas formaba un equipo, muchos de ellos con grandes triunfos.

Tiene dos hijos, Juan Eduardo, de 45 años; y Lucía, de 33. Él fue el menor de tres hermanos. El mayor, José Antonio, era ingeniero aeronáutico y murió muy joven; y Alfonso, que fue quien se hizo cargo de la tienda de su padre y ya falleció también.

Huelva hoy tiene una magnífica Semana Santa y todo gracias a personas que, como él, se llevan todo el año trabajando en silencio para ello. Gracias, amigo Juan José, por todo lo que has hecho y sigues haciendo por engrandecer nuestra Semana Santa, lo que sin duda hace más bonita nuestra ciudad. Quiero, con estas letras, dar a conocer a todos los onubenses estas personas anónimas que están detrás de las hermandades y que afortunadamente son muchas.

stats