El Guadiana se estabiliza, pero afronta una madrugada crítica con la próxima pleamar
La UME llega poco antes de las ocho de la tarde a Sanlúcar de Guadiana con un camión, un todoterreno y una embarcación neumática para reforzar la seguridad del pantalán
La situación en el río Guadiana se mantiene momentáneamente estabilizada a última hora de este martes, tras varias jornadas de fuerte crecida, aunque las autoridades advierten que el escenario podría volver a complicarse durante la próxima madrugada, cuando una pleamar con coeficiente elevado vuelva a tensionar el nivel del río y sus infraestructuras portuarias, en lo que será otro de los momentos delicados de este episodio. Para reforzar la seguridad, la Unidad Militar de Emergencias (UME) llegó poco antes de las ocho de la tarde a Sanlúcar de Guadiana con un camión, un todoterreno y una embarcación neumática, que ya trabajan en la zona junto a los técnicos municipales, Capitanía Marítima, técnicos de la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA) y otros efectivos.
El aumento del caudal procedente del sistema portugués de presas Alqueva-Pedrógão, unido al efecto de las mareas, mantiene en alerta a los municipios ribereños de Sanlúcar de Guadiana, El Granado y Ayamonte, donde los pantalanes y zonas portuarias continúan bajo vigilancia constante. En estos momentos, el sistema está aliviando 2.300 metros cúbicos por segundo, un caudal elevado que mantiene el río en niveles críticos.
En Sanlúcar de Guadiana, el alcalde José Pérez explica que el río atraviesa ahora una fase de bajamar, “en un lapso en el que la marea está bajando y el río ha dejado de subir”, aunque advierte de que “no baja lo suficiente” y que, con la próxima pleamar “con un coeficiente bastante alto”, temen que el pantalán “pueda salirse de sus guías”. Según detalla, la marea alta comenzará en torno a las dos y media de la madrugada y alcanzará su máximo sobre las cinco, momento en el que se extremará la vigilancia.
El regidor añade que la situación puede prolongarse, ya que la presa de Alqueva “está muy llena y tiene que desaguar sí o sí”, porque “está entrando tanta agua como la que desembalsa”, por lo que, si continúan las lluvias en el norte, “seguirán soltando agua y esto se mantendrá en el tiempo”.
En El Granado, la situación es aún más grave. Su alcaldesa, Mónica Serrano, confirma que el pantalán del puerto de La Laja “ha salido de lo que son los pivotes de las guías” y que actualmente solo permanece en su sitio “gracias a los cabos atados al noray del cargadero y a otros puntos de apoyo”. Explica que, siguiendo el criterio técnico, se optó por permitir que la pasarela quedara sumergida, ya que “está ejerciendo mucha presión encima del pantalán” y era preferible que “pasase a estar debajo del agua y el pantalán se mantuviese atado con cabos a tierra”.
Aunque en estos momentos la presión ha disminuido, el nivel del río sigue siendo elevado y la estructura continúa bajo estrecha vigilancia por parte de técnicos de la Agencia Pública de Puertos de Andalucía (APPA), Salvamento Marítimo, Guardia Civil y personal municipal.
El presidente de la Diputación de Huelva, David Toscano, ha recorrido esta tarde los puntos más sensibles del Bajo Guadiana junto con los alcaldes, incluyendo Ayamonte, y ha destacado el trabajo de coordinación entre administraciones, señalando que están en contacto permanente con los bomberos, la UME, Capitanía Marítima, la APPA y el delegado del Gobierno, “pendientes de cualquier cosa que pudiera surgir y de poder ayudar en lo que haga falta”.
Toscano reconoce que la noche genera una preocupación especial, ya que “no vemos y la tranquilidad es diferente”, aunque apunta que en La Laja “parece que está asegurado el pantalán”, mientras que en Sanlúcar “no hay excesivo peligro en estos momentos”, si bien se va a reforzar una de las estructuras.
Desde los tres ayuntamientos se insiste en la necesidad de extremar la precaución y evitar acercarse a las zonas portuarias. El principal temor es que una de las estructuras se desprenda y sea arrastrada por la corriente, con riesgo para otras instalaciones aguas abajo, mientras el Guadiana encara una madrugada decisiva.
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