Fotografía

Un libro recoge ejemplos gráficos de cuando Doñana era una finca

  • El Parque Nacional de Doñana ha sido uno de los espacios rurales seleccionados para la colección de fotografías inéditas Recuerdos del Campo español Fotografía Inédita. 1885-1945.

Dunas de Doñana. Dunas de Doñana.

Dunas de Doñana. / Domínguez (Huelva)

Publicado por la editorial Turner, el segundo volumen de esta colección de fotografías inéditas reúne imágenes de 34 fincas españolas, de las que 13 pertenecen a Andalucía (Huelva, Sevilla, Cádiz y Córdoba), y acompaña las imágenes de cada una de ellas de un texto referente a su historia, escrito por un descendiente de las familias propietarias o que fueron propietarias de estas fincas. En el caso de Doñana, entre la docena de fotografías seleccionadas hay una del rey Alfonso XIII llegando a la finca en su tercera visita, en 1909, acompañado por José y Guillermo Garvey Capdepón, miembros de la familia propietaria en esa época.

De la misma época se ha seleccionado un curioso retrato a caballo del cazador y naturalista inglés Abel Chapman, coautor del libro La España inexplorada, dedicado en su mayor parte a Doñana. Para otra de las imágenes posan con sus uniformes y sus monturas cinco guardas del conde de Niebla, último de los propietarios de Doñana de la casa de Medina Sidonia, acompañados por una pareja de guardias civiles, mientras que el resto muestran usos y costumbres de la finca como monterías e incluso un lanceo de jabalí a caballo.

La fotografía más destacada es la del yate Stephanotis –el acceso a Doñana desde Sevilla solía hacerse descendiendo el curso del Guadalquivir–, desde cuya borda posan el duque de Tarifa –entonces dueño de Doñana–, el conde de Peña Ramiro, el marqués del mérito y el marqués de Santurce, entre otros. La reseña histórica de la finca de Doñana la firma Carlos Morenés, marqués del Borghetto, quien describe la actuación sobre estas tierras que en 1900 se consideraban “páramos insalubres” y cuyos sucesivos propietarios convirtieron en un “paraíso” y una “joya”.

Los sucesivos propietarios repoblaron con pinos, que mantuvieron limpios en suelo y vuelo, frenaron el avance de las dunas, evitaron la salinización del coto con espigones en el Guadalquivir y, en los años treinta del siglo pasado, “en sus 27.000 hectáreas celebraban una sola montería con sólo 14 escopetas y no todos los años”, según Morenés. Carlos Morenés concluye su reseña histórica con una crítica a la gestión pública de esta reserva: “En 1969 se declara Parque Nacional. En 1985 el Estado compra Las Marismillas a los hermanos Morenés, después de una campaña de presiones y amenazas. A partir de ahí comienza la rápida decadencia de Doñana, que se convierte en el más señalado ejemplo de la ineficacia de la Administración pública como gestora del medio natural”.

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