Ganaderos de Almonte alertan de la falta de alternativas para el ganado evacuado tras las inundaciones en Doñana
El alcalde solicitará la convocatoria de la Comisión de Sostenibilidad del Entorno del Parque
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La Asociación Nacional de Criadores de Ganado Marismeño ha alertado de la situación crítica que afecta a yeguas y vacas tras las últimas inundaciones en Doñana, que obligaron a evacuar de urgencia a cientos de animales de fincas anegadas. Los ganaderos denuncian la falta de fincas alternativas adecuadas donde mantener temporalmente el ganado y advierten de que han recibido una notificación del Espacio Natural instándoles a retirar los animales de determinadas zonas, bajo apercibimiento de denuncia, "sin que hasta el momento se haya habilitado una solución viable que garantice su bienestar".
La comparecencia tuvo lugar en el Ayuntamiento de Almonte, a petición de la propia asociación, y contó con la presencia del alcalde, Francisco Bella; la concejal de Hípica, Antonia Maraver, y la primera teniente de alcalde, Antonia Pérez, que trasladaron el respaldo institucional a los ganaderos. El alcalde señaló que solicitará la convocatoria de la Comisión de Sostenibilidad del Entorno de Doñana, integrada en el Consejo de Participación del Parque Nacional, para que este asunto pueda abordarse con todos los agentes implicados y desde el diálogo institucional.
El presidente de la Asociación, Diego Díaz, explicó que las intensas inundaciones registradas en la marisma, con zonas donde el agua ha superado los dos metros de altura, obligaron a evacuar alrededor de un millar de cabezas de ganado para evitar su muerte. Los animales fueron trasladados a fincas alternativas que, según detalló, no están acondicionadas para soportar esa carga ganadera ni garantizan las condiciones necesarias para mantenerlos durante un periodo prolongado.
En este contexto, señaló que han recibido una notificación del Espacio Natural instándoles a retirar el ganado de determinadas zonas, lo que, según trasladó, “agrava la situación” al no contar actualmente con una alternativa adecuada e inmediata. “Lo único que pedimos es una solución provisional durante unos días, hasta que baje el agua y podamos regresar a las fincas habituales”, afirmó.
Díaz subrayó además que los ganaderos están realizando un esfuerzo diario para garantizar la supervivencia de los animales, vigilándolos de forma constante y suministrándoles alimentación en las zonas donde han podido concentrarlos temporalmente. No obstante, advirtió de que se trata de una medida de emergencia difícil de sostener en el tiempo, especialmente en un momento delicado como la época de partos, en la que ya se han producido pérdidas de animales.
El presidente recordó igualmente que llevan meses solicitando autorización para realizar mejoras en determinadas fincas y planteando alternativas temporales, "sin que hasta ahora se haya producido una respuesta definitiva, lo que ha incrementado la complejidad de la situación actual".
El alcalde de Almonte trasladó el respaldo del Ayuntamiento y defendió la necesidad de abordar esta problemática desde la coordinación y el diálogo. Bella puso en valor el esfuerzo realizado por los ganaderos para rescatar a los animales en circunstancias extremas y reiteró la voluntad municipal de actuar como interlocutor para que esta situación pueda analizarse con profundidad en el seno de los órganos de participación del Parque Nacional.
En la comparecencia intervino también Francisco Chavero, miembro de la asociación, quien puso el acento en el valor histórico, cultural y medioambiental de la vaca y la yegua marismeña, ambas razas en peligro de extinción y estrechamente vinculadas a la identidad de Almonte y a la marisma. Recordó que se trata de animales criados en libertad y acostumbrados al pasto natural, lo que dificulta su adaptación a espacios reducidos o a sistemas intensivos de alimentación.
Chavero destacó que la conservación de estas razas no responde únicamente a una actividad económica, sino a un compromiso heredado de generaciones anteriores. Tanto la asociación como el Ayuntamiento coincidieron en subrayar que el ganado marismeño y quienes lo mantienen, no solo preservan una raza única e histórica, sino que forman parte del equilibrio tradicional de la marisma y de la propia historia de Doñana, con una presencia ligada al territorio desde generaciones. Una realidad que, según se trasladó, debe tenerse en cuenta a la hora de adoptar decisiones en un contexto de especial dificultad.
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