Francisco Jesús Real Gómez: pescados y mariscos de Punta Umbría por toda España

Gente de aquí y allá

Hijo de una saga hostelera muy conocida del pueblo, Francisco Jesús Real ha hecho del pescado su oficio y su forma de vida, llevando los sabores de la costa onubense a toda España

Francisco Jesús Real Gómez.
Francisco Jesús Real Gómez.

Yo no sabía que Francis era hijo de José Antonio Real Romo hasta el otro día, que me lo dijo él mismo. Y su madre también es una persona muy conocida de Punta Umbría. Ambos se han dedicado siempre a la hostelería ¿Quién no conoció el restaurante “La Traíña” o el bar “La Ría”, que antiguamente estaba en el mercado de abastos y que tanto éxito tuvieron? Y de tal palo tal astilla, su hijo, conocido como Francis, se llama Francisco Jesús Real Gómez y nació el 1 de enero de 1973.

Francis, como muchos niños, empezó asistiendo a los mejores colegios porque sus padres deseaban para él una buena educación. Por eso lo llevaron al Entrepinos de Bellavista, en el vecino pueblo de Aljaraque; y también al Colegio Virgen del Carmen de Punta Umbría.

Pronto empezó a dedicarse a la venta del pescado, incluso se embarcaba en un barco de una persona muy querida en el pueblo, Currito, que empezó a llamarlo cada vez que le fallaba algún marinero. A él le gustaba mucho y, además de trabajar, se lo pasaba muy bien porque a bordo iba gente muy simpática y se gastaban unas bromas que recuerdan toda la vida y si no, decidle a Francis que os cuente alguna. Fue una experiencia para él que no se le puede olvidar a alguien que, después, en su vida, se iba a dedicar a estar entre la pesca diaria en el mercado de abastos de Punta Umbría y que iba a coger mucha fama como “pescadero” por tener el mejor “material” de nuestros mares.

Se casó con Roció Díaz Rodríguez, una persona muy simpática y dinámica y que también entiende de pescado, casi tanto como él, aunque es a ella a la que he visto comprar en la lonja, señal de sus buenos conocimientos sobre estos frutos del mar.

El matrimonio tiene dos hijos, la niña mayor, a la que le pusieron de nombre Flavia, nombre romano que le ponían a las niñas con el cabello rubio y dorado en la antigua Roma; y el niño Hugo, que quiere decir que es una persona muy inteligente; y resalto el significado del nombre de sus hijos porque no son habituales aquí en Punta Umbría.

Da gusto ir al mercado y asomarse a los puestos que tiene la familia. Aparte de ir a menudo a comprar, es una gozada ver el espectáculo de tantos peces saltando. Me gusta llevar a amigos de tierra adentro que disfrutan viendo y comprando. Especialmente tengo un buen amigo madrileño que desde la capital de España llama a Francis y este le envía pescados y mariscos directamente a su casa. Y me consta que Francis tiene muy buenos clientes repartidos por toda España que reciben sus manjares, es decir, los pescados de nuestra Punta Umbría.

Él suele hacer unos vídeos muy simpáticos contando el material que tiene cada día, enseñándolos y contando sus excelencias y su precio y nos lo manda a todos sus clientes con un gran desparpajo.

Pero no todo va a ser trabajar. Los domingos y los lunes descansa y se va a pasear por la playa tan maravillosa, amplia y larga que tenemos aquí. Además, también le gusta leer, especialmente libros del mar y de los piratas que asolaban nuestras costas y robaban a nuestros pescadores toda su mercancía. Una historia que es real y que a Francis le gusta mucho es la del célebre pirata Papasoli, que tanto temor le tenía a las ballenas y fue por eso que el Almirante Garrocho ideó una estrategia para poder capturarlo, pintando la proa de una vieja embarcación con un monstruo marino y vararla en nuestra orilla, lo que sirvió para que se asustara y así Garrocho lo pudo coger prisionero.

Francis disfruta mucho con su trabajo, no hay nada más que verlo en el mercado, entre sus pescados y mariscos, cómo los trata y cómo nos transmite a sus clientes sus excelencias. Te felicito, amigo, por ser tan feliz y hacérnoslo llegar a todos.

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