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El 70% de los coquineros renuncia a la licencia y abandona la actividad

  • Los mariscadores reclaman poder faenar en la zona de Doñana reservada para unos "privilegiados"

  • En cuatro meses han trabajado quince días por las vedas y cierres por DSP

Mariscadores faenando coquina en los bajos de la flecha de El Rompido. Mariscadores faenando coquina en los bajos de la flecha de El Rompido.

Mariscadores faenando coquina en los bajos de la flecha de El Rompido. / h. información

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Los coquineros de a pie han tirado la toalla. Después de tres años de continuos problemas para poder mariscar, muchos de ellos han decidido abandonar la actividad. Unos porque han perdido la licencia por no cumplir los requisitos para estar en posesión de la misma y no renovarla, y otros porque han dejado de pagar el sello de la seguridad social por carecer de solvencia económica. Los datos son más que significativos. De cerca de 300 licencias concedidas por la Junta de Andalucía para mariscar coquina con rastrillo, tan solo 80 están operativas, es decir trabajando, al margen de los permisos especiales concedidos para faenar en la zona restringida del Parque Nacional de Doñana.

El cierre intermitente de los caladeros por toxina DSP, las paradas biológicas, el furtivismo, la discriminación respecto a los de Doñana, la permisibilidad de la administración hacia los bañistas, el marisqueo ilegal de embarcaciones, la escasez de recursos por el caladero esquilmado y la poca rentabilidad de las capturas han motivado la renuncia de buena parte de los coquineros de seguir faenando, según el presidente de la Asociación de Mariscadores Nueva Umbría, Emilio Jaldón.

El colectivo de la Costa onubense solicita que se regularice el caladero de "una vez por todas"

Como botón de muestra de lo que viene sucediendo desde hace tiempo, Jaldón asegura que los últimos cuatro meses sólo han podido mariscar apenas quince días, debido en buena parte al cierre de los caladeros por DSP, una medida de la Junta que en numerosas ocasiones los coquineros consideran arbitraria y desaprueban.

Los meses de veda sin cobrar y sin llevar un jornal a casa han hecho mella en la economía familiar de los coquineros que faenan en las seis zonas que hay desde Isla Canela a Matalascañas.

Frente a ello se encuentran los "privilegiados" que faenan en la zona de producción de Doñana, a la que tienen acceso solo mariscadores de Almonte, Hinojos, Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), Villamanrique, Pilas y Carrión (Sevilla), lo que provoca la protesta del resto.

Los permisos de Doñana son motivo de controversia desde hace años y han provocado el enfrentamiento entre los coquineros en numerosas ocasiones, de hecho aún lo están.

Un vez más, el colectivo onubense demanda a la Administración andaluza acabar con los agravios comparativos que sufre y que se le permita mariscar en el "coto", donde se concentra gran parte de la cría y engorde de la coquina, "porque hay sitio para todos con una pesca sostenible" y que regularice de una vez por todas el marisqueo para salvaguardar todo el caladero onubense. Más teniendo en cuenta que cuando está cerrada la zona o escasean los bilvalvos, los coquineros de Doñana se desplazan a otros puntos del litoral, principalmente a Matalascañas, que tienen al lado, provocando una acumulación de mariscadores que inciden negativamente en la zona.

La normativa permite a los coquineros del Espacio Natural mariscar en todo el litoral onubense, mientras que el resto pueden hacerlo en todas las zonas menos en la del Parque. La reinvindicación viene de lejos y así se lo han planteado en repetidas ocasiones a la Delegación Territorial del ramo, sin resultado alguno hasta el momento.

Para que todos puedan faenar en Doñana, la propuesta pasa por una tara más reducida, en el actualidad de 25 kilos, y redistribuirla entre el conjunto de los mariscadores, así como establecer medidas de vigilancia y control para evitar que se sobrepase.

La Dirección General de Pesca de la Junta y los responsables del Espacio Natural de Doñana están estudiando la posibilidad de hacer realidad la petición de los mariscadores de la coquina de Huelva de poder faenar este molusco bivalvo en la playa de Doñana al menos durante el periodo que el litoral onubense esté cerrado por la presencia de la biotoxina DSP.

Según ha podido saber este periódico, la pasada semana, responsables de la Junta mantuvieron una reunión con la dirección del Parque Nacional para abordar esta cuestión pero hasta el momento no ha trascendido ningún resultado de la misma y los coquineros de la Costa Occidental siguen de brazos cruzados.

Jaldón insistió en que la situación económica del colectivo de coquineros es complicada, porque tienen que hacer frente a muchos pagos sin haber podido salir a faenar prácticamente durante los últimos meses, ya que tras los dos meses de veda, en mayo y junio, cuando han vuelto a la costa sólo se les ha permitido capturar bivalvos muy pocos días al cerrarse la mayoría de las zonas. Además, detalla que Matalascañas, la única que permanece abierta (con independencia de Doñana) no puede con toda la carga, ya que se encuentra bastante esquilmada.

Para Jaldón, aunque la actividad está regulada, el descontrol está a la orden del día y cada vez más peligra la captura de la coquina por el método artesanal. La ley sólo contempla la captura profesional de la coquina, por lo que su recogida sin carné profesional está tipificada como una infracción de carácter grave.

No obstante, los mariscadores han desafiado en varias ocasiones a la Administración y han faenado incluso durante la parada biológica y sin licencia tras dejar de abonarla para llamar la atención sobre la situación que padecen. La directora general de Pesca y Acuicultura, Margarita Pérez, anunció hace ahora un año la intención de estudiar una nueva regularización y la posibilidad de aumentar el número de licencia para la coquina. Lejos de ello la política de su departamento no ha hecho sino invitar a buena parte de los coquineros a dejar la actividad, aseguran.

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