Provincia

La comunidad rumana celebra el Martisor

  • Trabajadoras de la finca de Agromartín festejan la próxima llegada de la primavera

  • El cónsul en Andalucía se despide de sus compatriotas

El cónsul rumano en Andalucía acudió a la celebración en las instalaciones de Agromartín. El cónsul rumano en Andalucía acudió a la celebración en las instalaciones de Agromartín.

El cónsul rumano en Andalucía acudió a la celebración en las instalaciones de Agromartín. / Jordi Landero (Lepe)

La primavera derrota al invierno en Lepe. Y es que las trabajadoras rumanas de la explotación agrícola del empresario lepero José Antonio Martín (Agromartín), junto con la Asociación de Rumanos de la Costa de Huelva (Arcoh), vivieron por todo lo alto el Martisor (o Martisorul, diminutivo de Martie o marzo), una fiesta típica en varios países de Europa del Este como Moldavia, Rumanía o Bulgaria, que se celebra coincidiendo con el día 1 de marzo y con la que se da la bienvenida a la primavera y se celebra la derrota del invierno por la estación de la frescura y la alegría.

La fiesta arrancó a primera hora de la tarde y a la misma fueron invitados todos los trabajadores de la finca, indistintamente de sus países de procedencia. En la misma todas las mujeres recibieron pequeños regalos en forma de objetos decorativos –martisoare– atados con un hilo blanco y rojo, como amuletos que atraen fortuna y bienestar, y que lucen en la solapa o muñeca hasta unas dos semanas más tarde. Posteriormente se cuelgan de un árbol en crecimiento, cuya vida se asociará a la de la persona que llevaba el amuleto. Según la tradición, la mujer es la principal protagonista de esta celebración, donde el rojo es considerado el color del amor y la fuerza, y el blanco el de la pureza. No faltó a la cita la gastronomía típica de Rumanía, especialmente los dulces.

La fiesta también sirvió para despedir al cónsul general de Rumanía en Andalucía, Radu Catalin Mardare, cuyo mandato concluye próximamente y quien se acercó a Lepe a vivirla junto a sus compatriotas, algunas de las cuales incluso lucieron trajes típicos rumanos. La presidenta de la Asociación de Rumanos de la Costa de Huelva (Arcoh Lepe), Micaela Ciliciu, explicó que el cónsul regresa a Lepe cinco años después, porque fue en esta localidad donde realizó su primer acto oficial en el cargo.

Los lazos rojos y blancos simbolizan la buena suerte. Los lazos rojos y blancos simbolizan la buena suerte.

Los lazos rojos y blancos simbolizan la buena suerte. / Jordi Landero (Lepe)

La fiesta también ha tenido por objeto dar a conocer algunas de las más interesantes tradiciones rumanas, lo que favoreció de esta forma el conocimiento mutuo de las culturas que conviven en la localidad de Lepe. En este sentido Mihaela Ciliciu destacó la importancia de que “se potencie la cultura de los países de las personas que vienen a Huelva y viven como unos vecinos más durante mucho tiempo”.

La fiesta del Martisor tiene una historia milenaria y las primeras pruebas arqueológicas datan del período de los getas. Los orígenes de la costumbre se pueden encontrar también en las fiestas romanas en honor a Marte, dios de la fertilidad y la vegetación, o en las fiestas en honor a su equivalente tracio, Marsyas Silen. Las mujeres dacias se adornaban con monedas o piedrecitas preciosas asociadas con hilos de lana rojos y blancos para tener buena suerte y un año productivo.

Etiquetas

,

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios