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El cerco retrasa la captura de la sardina por la escasez de la cuota

  • Los pescadores esperarán hasta la temporada estival, cuando se produce mayor demanda y el producto está más cotizado

  • Los barcos centran la actividad en el boquerón

Los rederos reparan las mallas antes de que los barcos del puerto de Punta Umbría salgan a faenar. Los rederos reparan las mallas antes de que los barcos del puerto de Punta Umbría salgan a faenar.

Los rederos reparan las mallas antes de que los barcos del puerto de Punta Umbría salgan a faenar. / h. información

El sector del cerco reserva la cuota de captura de la sardina para el verano, periodo por excelencia para el consumo de este pescado. A pesar de que la flota onubense que faena en el Golfo de Cádiz puede capturarla desde el pasado 1 de mayo, tras el fin de la parada, apenas si ha agotado unas cuantas toneladas.

El grueso de la captura lo acumula para los próximos meses debido a la escasa cuota asignada para el caladero por el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, a través de una disposición sobre la ordenación de la pesquería de la sardina.

El sector considera insuficiente la cantidad asignada y demanda un estudio separado

Los barcos están preparados de nuevo para pescar el recurso y las lonjas para la llegada de sardina de nuevo, sin embargo el escaso tope establecido y el bajo precio hacen que el sector evite su captura.

Según indicó a este periódico el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Punta Umbría, Manuel Fernández, la flota de este puerto hasta el momento apenas si ha capturado 20 toneladas de las 260 asignadas inicialmente.

La intención es dejar buena parte del cupo para la época estival, cuando se produce una mayor demanda de este pescado y su valor alcanza unos precios más altos. La idea de la flota puntuambrieña es comenzar a pescar sardina a partir de San Juan (24 de junio), coincidiendo con el inicio del estío y la llegada de los veraneantes. Mientras tanto, los barcos se afanan en la captura del boquerón.

Los mismos parámetros sostienen desde el puerto de Isla Cristina, cuya flota del cerco guarda parte de la asignación de sardina para los meses venideros, según indicó el patrón mayor de la cofradía de pescadores, Mariano García. La pesca del boquerón centra también su actividad en estos momentos.

Con esta tesitura, la oferta de sardina en los mercados onubenses es prácticamente inexistente y la poca que puede verse en los mostradores procede de otros puntos de la Península, en concreto de Galicia, en el norte, o de Málaga, en el sur. Su precio además alcanza los diez euros.

La pesquería del Golfo de Cádiz, con un total de 83 embarcaciones, tiene asignado un cupo de captura hasta finales de julio de 953 toneladas, según establece la Orden de Pesca.

El cerco que faena en el Golfo de Cádiz depende de la sardina y el boquerón, por lo que es una especie fundamental para la viabilidad de esta actividad. El cerco considera que la cuota asignada es claramente insuficiente, y entiende que es preciso que el CEIM (Consejo Internacional para la Exploración del Mar) realice un estudio individualizado en el caladero andaluz, ya que la situación es distinta a la del conjunto del caladero hispano portugués. Según el sector, el stock de sardina de la pesquería andaluza es estable y difiere de la situación de Portugal o del caladero gallego y cantábrico.

La flota del cerco puede pescar sardina hasta el 1 de noviembre, pero con ciertos condicionantes, tras la resolución con los requisitos de la temporada para los buques de cerco del Golfo de Cádiz y del Cantábrico noroeste, así como para los navíos de artes menores.

Este año la captura ha comenzado dos meses más tarde, tras múltiples gestiones de España y de Portugal ante Bruselas para frenar un informe del Consejo Internacional a favor de cerrar el caladero por su situación preocupante.

El plan hispano-portugués establece que el límite de capturas anuales será de 14.600 toneladas para los barcos de los dos países, lo que supone una reducción de más de 2.400 toneladas respecto a las del año pasado, de las que un tercio corresponde a España y dos para Portugal. También incluye una "nueva regla de explotación" con un tope de pesca hasta el 31 de julio.

La flota española puede capturar 2.445 toneladas hasta julio y, a partir de entonces, "y a la luz del resultado de las campañas de primavera, se determinará la cantidad adicional a sumar a estas toneladas" y que se podrán extraer hasta el fin de la temporada.

La resolución establece que el nivel de capturas máximo para los pescadores de los dos países hasta el 31 de julio es de 7.300 toneladas. La regulación de la sardina incluye un programa de observadores científicos a bordo en las mareas dirigidas a las sardina ibérica. El plan incluye medidas como el establecimiento de vedas temporales para la recuperación de juveniles, moratorias, tallas mínimas, limitaciones de desembarques y refuerzo de controles, así como medidas de investigación científica para la evaluación y seguimiento de las medidas propuestas.

A través de este plan de gestión, cuya vigencia va desde 2018 a 2023, se fija una regla de explotación para este stock, cuya aplicación permitirá un incremento mínimo el 10% de la biomasa anual.

Un informe elaborado en 2017 por el CEIM sobre el stock de la sardina en las aguas atlánticas ibéricas concluía que los índices de biomasa y reclutamientos eran bajos, lo que ponía de manifiesto una preocupante situación biológica de las reservas, por lo que sugería el cierre de la pesquería para garantizar su recuperación.

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