Agustín Franco Gómez: 'El Porras'

Gente de aquí y de allá

Él se hizo socio del club cuando llegó de entrenador Joaquín Caparrós, que fue quien le devolvió a la afición la alegría, y desde entonces toda la familia, su encantadora esposa Ana y sus hijos Agustín y Daniela, es recreativista

Agustín Franco, con su familia.
Agustín Franco, con su familia. / M.G.

Miembro de la Academia Iberoamericana de La Rábida

Huelva, 09 de febrero 2026 - 05:00

El pasado fin de semana fui con mi esposa a visitar el bonito pueblo de Osuna y, más concretamente, las monumentales canteras, que me dejaron impresionado. Allí conocí a un hombre que, al decirle que veníamos desde Punta Umbría, me contó que él había visitado nuestro pueblo el pasado año con el Imserso y que todos los días se tomaba una cervecita con unas gambas en el bar El Escaparate, ya que hizo mucha amistad con su dueño, Agustín. Y me dijo que la próxima vez que venga, volverá a visitarlo porque le trató siempre muy bien y con mucho cariño. A esto le llamo yo “hacer pueblo”, porque de esta manera hablan muy bien de nosotros nuestros visitantes.

Agustín Franco pertenece a una familia muy conocida de Punta Umbría que tiene un apodo que viene de muy antiguo, “los Porras”. Él nació en el Hospital Manuel Lois el 22 de junio de 1982, hijo de Agustín Franco Maestre y María del Carmen Gómez Braz, que nacieron en Punta Umbría y tuvieron puestos de frutas en el mercado de abastos y luego pusieron un supermercado, del que yo fui cliente. Más tarde, el padre se dedicó a ejercer de promotor y constructor de viviendas.

Agustín tiene 3 hermanos más, la mayor es María del Mar, que tiene una oficina de seguros en la Avenida de Andalucía; el segundo es el propio Agustín, que regenta el famoso bar El Escaparate y tiene dos hijos; la tercera es María de las Nieves que, junto al bar de su hermano tiene un negocio de pollos al carbón y que, dicho sea de paso, los hacen muy bien y están riquísimos; y por último, el menor, que se llama Víctor Manuel y que vive desde hace unos 10 años en Escocia, concretamente en la bonita ciudad de  Edimburgo.

Agustín empezó su época escolar en el Colegio Caracola y después pasó al Colegio Virgen del Carmen. Cuando se sacó el graduado escolar y ya no quiso seguir estudiando y montó una agencia inmobiliaria con su hermana, hasta que se decidió por instalar un bar al que llamó El Escaparate, ya que está muy bien situado, con unas magníficas cristaleras, y empezó a tener éxito. Es curioso que allí mismo tiene su parada el microbús que trae desde los hoteles a los visitantes, a los que yo veo llegar, y allí está Agustín esperando a que se bajen todos los turistas y les ofrece pasar a su bar a tomar unas gambitas blancas de Huelva y jamón de Jabugo. Y lo hace de forma tan peculiar y con tanta simpatía, diciéndole a la gente que vayan a conocer el pueblo e indicándoles qué cosas pueden visitar y a la vuelta, mientras llega el microbús, que se tomen la copita. Como él cae tan bien, la gente pasa al bar, donde son atendidos muy bien, como ya me contaba el otro día el señor que conocí en Osuna.

Él les habla del Recre, que es el equipo de sus amores, y lo define diciéndoles que es el club número uno de España. Y por cierto, una vez un señor le dijo que si se estaba refiriendo al Real Madrid y Agustín, muy educadamente, le contestó que no y le explicó por qué el Real Club Recreativo de Huelva es el primero del país.

Él se hizo socio del club cuando llegó de entrenador Joaquín Caparrós, que fue quien le devolvió a la afición la alegría, y desde entonces toda la familia, su encantadora esposa Ana y sus hijos Agustín y Daniela, es recreativista.

De momento Agustín es muy feliz en su negocio y eso se le nota por la forma en que atiende a sus clientes, siempre con mucho cariño, simpatía, buen gusto y de muy buenas formas, lo que hace que su clientela se amplie día a día.

Además de su afición por el fútbol, también es un buen aficionado a la caza menor, algo que le inculcó su padre, y pertenece a la Sociedad de Cazadores de Punta Umbría. También es un gran rociero y pertenece a la Hermandad del Rocío de aquí del pueblo.

Es una alegría tener aquí a un buen empresario como es Agustín, que hace que se hable bien de él, de su negocio y, por tanto, de nuestro pueblo. Enhorabuena, querido amigo, y gracias por ser así.

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