Provincia

El agua se abre paso entre los restos mineros del Andévalo

  • Una de las comarcas más deprimidas de la provincia se transforma con los regadíos

  • La Comunidad de Regantes Andévalo Minero, a punto de recoger los frutos de 15 años de trabajo

El Andévalo Minero resurge de la crisis minera gracias al regadío. El Andévalo Minero resurge de la crisis minera gracias al regadío.

El Andévalo Minero resurge de la crisis minera gracias al regadío. / Jordi Landero

Del ocre de la mina al verde de los cultivos. Del viejo rojizo de los arroyos al azul del agua de riego. A base de colores podría resumirse la transformación que, traducida en reconversión económica, está experimentando actualmente una de las comarcas más deprimidas de la provincia de Huelva desde que el mineral dejó de ser fuente de riqueza hace ya varias décadas.

Se trata del Andévalo Minero, un vasto y árido territorio ubicado en la zona central de la geografía onubense, sobre la Faja Pirítica Ibérica, que incluye los municipios de El Cerro de Andévalo, La Zarza-Perrunal y Calañas, y que gracias a la implantación del regadío pretende convertirse a muy corto plazo en un auténtico vergel gracias al que, sobre todo, se fije población en el territorio generando empleo y riqueza.

Conseguirlo no queda lejos. De hecho, el intenso trabajo que desde hace ya quince años realiza la Comunidad de Regantes Andévalo Minero –CRAM– ya ha empezado a dar sus primeros frutos –y nunca mejor dicho– con la reciente puesta en riego de las primeras hectáreas de terreno ya transformadas. Ya pueden apreciarse en la comarca extensas plantaciones de olivos cultivados en sistema súper-intensivo, naranjos y mandarinos, almendros, nogales y hasta aguacates (éstos últimos en prueba), que hacen visible la realidad de este ambicioso proyecto de transformación agrícola que se vale del agua del Embalse de Olivargas.

Las primeras plantaciones en la zona ya son una realidad. Las primeras plantaciones en la zona ya son una realidad.

Las primeras plantaciones en la zona ya son una realidad. / Jordi Landero

La CRAM nació en el año 2005 y, según su presidente, Pedro Romero, su principal objetivo fue sacar de la “catastrófica situación, que ha ido empeorando con el paso de los años”, en que quedó sumida esta comarca onubense como consecuencia de la “grave crisis de la actividad minera de la década de los ochenta del siglo pasado”.Ello ha derivado en la “alarmante despoblación” de la que han sido objeto a lo largo de las últimas décadas los pueblos que integran esta extensa superficie de terreno.

Dicha situación hizo que se buscase una reconversión de la zona, “con el regadío como primera opción”, según señala Romero. Los primeros pasos importantes para ello se dieron en 2003, cuando la Junta de Andalucía declaró de Interés General la transformación a regadíos de buena parte del Andévalo, incluida la zona donde se asientan los municipios de Calañas, El Cerro de Andévalo y La Zarza-Perrunal.

La zona ha sido víctima de un proceso de despoblación durante las últimas décadas

En 2005 se constituyó para este área concreta la Comunidad de Regantes Andévalo Minero. Y en 2010 se dio otro importante impulso al proyecto con la elaboración del nuevo Plan de Transformación de El Andévalo: Comunidad de Regantes Andévalo Minero.

Ahora, quince años después, el proyecto es casi una realidad, especialmente teniendo en cuenta que las importantes obras hidráulicas necesarias para ello están prácticamente concluidas, que ya hay algunas hectáreas en riego y que importantes empresas agrícolas de ámbito nacional preparan en estos momentos sus fincas con el objeto de proceder a su plantación antes de que concluya el presente año.

La inversión total de la obra que la CRAM lleva a cabo en la comarca asciende a nueve millones de euros, financiada al cien por cien con capital privado mediante el sistema de repercusión de costes a los propios regantes. A ello habría que añadir la inversión de los agricultores para la transformación de sus fincas, en algunas de las cuales ya se ha iniciado el riego de los cultivos, cuya cifra asciende a otros 45 millones de euros.

Las principales obras hidráulicas están prácticamente concluidas. Las principales obras hidráulicas están prácticamente concluidas.

Las principales obras hidráulicas están prácticamente concluidas. / Jordi Landero

Las obras del proyecto de infraestructuras necesarias para la instalación de regadíos arrancaron en abril de 2019 y están ejecutadas actualmente en un 80%. Su conclusión está prevista para diciembre de este año y permitirán la puesta en riego de un total de 2.883,50 hectáreas de terreno.

El proyecto consta de 20,6 kilómetros de tubería adscrita a la red primaria de distribución de agua, así como de otros 32 kilómetros de red secundaria. Igualmente incluye tres balsas de regulación: Balsa La Zarza, Balsa la Murtosa y Balsa El Cerro.

Dado que en estos momentos la Comunidad de Regantes Andévalo Minero ya cuenta con la Balsa La Zarza y 16 kilómetros de tubería primaria completamente finalizadas y en servicio, recientemente se ha comenzado a suministrar agua para el riego de un total de 1.035 hectáreas.

La Comunidad ha comenzado a suministrar agua para el riego de 1.035 hectáreas

La toma de agua para riego se realiza desde el Embalse de Olivargas, aprovechando un palafito ya existente y originario de las antiguas instalaciones mineras de la zona, que ha sido completamente remozado y en el que se han instalado seis bombas sumergibles.

Según subraya en este sentido Pedro Romero, la CRAM es la única Comunidad de Regantes de la provincia de Huelva que, por su ubicación, aprovecha el agua de Olivargas, un embalse “totalmente independiente y desvinculado del sistema Andévalo –Chanza– Piedras”.

El Embalse de Olivargas tiene capacidad para almacenar 29 hectómetros cúbicos de agua y dispone de una cuenca receptora de 168 kilómetros cuadrados. Cuenta asimismo con una aportación media de 42,5 hectómetros cúbicos anuales. Además, su único aprovechamiento de uso agrícola son los riegos de la Comunidad de Regantes Andévalo Minero.

La CRAM da empleo directo actualmente a ocho personas. La CRAM da empleo directo actualmente a ocho personas.

La CRAM da empleo directo actualmente a ocho personas. / Jordi Landero

Todo esto conlleva que cada año esta presa alivie una gran cantidad de agua durante varios meses y que el embalse se encuentre prácticamente siempre al cien por cien de su capacidad. Sin ir más lejos, el pasado invierno estuvo desembalsando agua entre el 20 de diciembre y el 13 de junio, según datos aportados por la propia CRAM.

En relación a esta infraestructura hídrica, y de forma paralela al proyecto de la CRAM, la Junta de Andalucía realiza actualmente en el Embalse de Olivargas obras por valor de 4.891.822 euros, destinadas a la optimización y modernización de la propia infraestructura, así como para su adaptación al Reglamento Técnico sobre Seguridad de Presas y Embalses (RTSPE). La conclusión de estos trabajos está prevista para el otoño de este mismo año.

Actualmente la CRAM cuenta con una concesión de aguas de 5,98 hectómetros cúbicos desde Olivargas y el horizonte para la optimización de este importante proyecto está situado en el riego de un total de 2.883 hectáreas. Para ello es necesario que se aumente la concesión total hasta alcanzar los 9,76 hectómetros cúbicos solicitados mediante la correspondiente modificación de características de la actual concesión.

La CRAM da empleo actualmente de forma directa a un total de ocho personas, que trabajan en la gestión y el mantenimiento de la propia Comunidad, a las que habría que sumar la treintena de trabajadores vinculados a la obra.

Finalmente, según el presidente de la entidad, se prevé que el proyecto pueda generar unos 800 empleos durante casi todo el año en las distintas fincas de los comuneros que integran la CRAM una vez éstas inicien el riego de sus plantaciones, a las que habría que sumar el importante número de recolectores-temporeros necesarios durante cada campaña agrícola.

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