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Tranquilidad en la frontera de Ayamonte en el primer día de cierre perimetral de Andalucía

  • Los únicos controles policiales que en la mañana de este viernes pudieron verse en el puesto fronterizo hispanoluso situado entre Ayamonte y Castro Marim fueron desplegados por la Guardia Nacional Republicana portuguesa, y fueron "esporádicos y aleatorios"

Dos agentes de la GNR controlan la entrada de vehículos en Portugal, esta mañana en el puesto fronterizo entre Ayamonte y Castro Marim Dos agentes de la GNR controlan la entrada de vehículos en Portugal, esta mañana en el puesto fronterizo entre Ayamonte y Castro Marim

Dos agentes de la GNR controlan la entrada de vehículos en Portugal, esta mañana en el puesto fronterizo entre Ayamonte y Castro Marim / Jordi Landero (Ayamonte)

Apenas han transcurrido cuatro meses desde que el pasado 1 de julio, representantes políticos regionales de uno y otro lado de la Raya entre España y Portugal celebraban por todo lo alto la reapertura de dicha frontera. Hasta con naranjas obsequiaron entonces las autoridades lusas de la región del Algarve a los primeros turistas españoles en cruzar el puesto fronterizo entre Ayamonte y Castro Marim después de varios meses de cierre como consecuencia de la crisis sanitaria del coronavirus.

Ahora, tras un verano en no ha habido limitaciones en dicha frontera con el principal objetivo de salvar la campaña turística estival en ambos países, la segunda ola de la pandemia que azota estos días fuertemente toda Europa, ha obligado a adoptar nuevas medidas de restricción de movimiento que nuevamente afectan a la frontera. Por una parte por el cierre perimetral de toda Andalucía decretado por el gobierno de la Junta. Y por otra por el cierre de los municipios -concelhos en Portugal- adoptado por el Gobierno luso para el presente puente festivo de Tosantos.

Ayer fue el primer día de cierre, y la más absoluta tranquilidad marcó las primeras horas de aplicación de las restricciones en el puesto fronterizo hispanoluso ubicado entre Ayamonte y Castro Marim, donde al margen del escaso volumen de vehículos, destacó la ausencia de controles policiales, al menos como los que desplegaron ambos gobiernos cuando España y Portugal acordaron cerrar las fronteras la pasada primavera en el marco del primer estado de alarma por la pandemia del coronavirus.

Los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil con los que en dicho punto pudo hablar a primera hora de la mañana de ayer Huelva Información, confirmaron este extremo afirmando que, por el momento, no hay previsto ningún operativo encaminado al despliegue de controles, al tiempo que apelaron a la "responsabilidad ciudadana" para el cumplimiento de las restricciones a la movilidad en relación al cierre perimetral de Andalucía decretado por la Junta.

El único control junto al puente internacional fue desplegado durante la mañana de ayer en dirección a Portugal y por parte de la Guardia Nacional Republicana (GNR), cuyos agentes confirmaron a esta redacción que, por el momento, se trata de controles "esporádicos y aleatorios" de vehículos, en los que se está comprobando la entrada justificada de sus ocupantes en el país vecino.

Consultadas por esta cuestión, fuentes de la Delegación del Gobierno de la Junta en Huelva indicaron también ayer viernes a este periódico que, al tratarse de una frontera internacional, las competencias son de la Subdelegación del Gobierno de España en Huelva, que a su vez indicó a este rotativo que actualmente España "no tiene cerradas las fronteras, pero sí Portugal excepto para causas justificadas", a lo que añadió que "por el momento no hay previsto el establecimiento de controles a corto plazo, salvo que se produzcan cambios en las próximas horas".

Control de la GNR en el puesto fronterizo de Ayamonte, ayer viernes Control de la GNR en el puesto fronterizo de Ayamonte, ayer viernes

Control de la GNR en el puesto fronterizo de Ayamonte, ayer viernes / Jordi Landero (Ayamonte)

Regresan de esta forma tiempos difíciles para las más de 1.445 empresas censadas en Ayamonte, la mayoría de ellas pequeños comercios y muchas de las cuales viven gracias a la intensa actividad comercial que tradicionalmente se produce entre los habitantes de ambos lados de la frontera. El mismo problema tienen las empresas portuguesas en municipios como Castro Marim o Vila Real de Santo António, especialmente en un puente otoñal donde habitualmente dicho intercambio comercial se ve intensificado.

El anterior cierre de fronteras supuso para estos establecimientos comerciales, según destacó entonces la Cámara de Comercio de Ayamonte, pérdidas que oscilaron entre el 30 y casi el 100 por cien de sus ventas, según el tipo de negocio.

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