El Portil y Nuevo Portil Playas que juegan al escondite con el mar

  • Esta belleza natural vertebra de este a oeste el Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido 

  • La pleamar y la bajamar descubre dos escenario diferentes

Panorámica de la playa del Nuevo Portil. Panorámica de la playa del Nuevo Portil.

Panorámica de la playa del Nuevo Portil. / Jordi Landero

A resguardo del último tramo de la manga de arena de 14 kilómetros que de este a oeste vertebra el Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido, las playas de El Portil (Punta Umbría) y Nuevo Portil (Cartaya) parecen estar continuamente jugando al escondite con el mar. Un juego sin fin y a merced de las mareas.

Con la pleamar la manga de arena se sumerge y ambas playas muestran su cara directamente al océano Atlántico. Por el contrario la bajamar aflora los bancos arenosos y, tanto El Portil, como Nuevo Portil, quedan de nuevo a su abrigo. Así una y otra vez cada ciclo de mareas. Cada doce horas. Todos los días. Los 365 días del año.

Un hecho que permite a estas dos playas onubenses ser fluviales la mitad del tiempo, y abiertas al mar la otra mitad. Tener oleaje durante doce horas diarias, para convertirse en un espejo las otras doce… En definitiva, tener dos playas muy distintas que se alternan unas con otras cada día.

La playa de El Portil es la que se encuentra geográficamente más alejada del casco urbano puntaumbrieño. A caballo entre las playas fluviales del río Piedras y las oceánicas del resto del término municipal, esta zona de baño podría considerarse en parte urbana, a tenor de su actual grado de urbanización en su parte más occidental, y prácticamente virgen más a levante, donde las edificaciones dejan paso a extensas dunas, pinares y parajes naturales protegidos como la Reserva Natural de la Laguna del Portil, el Paraje Natural de Enebrales de Punta Umbría y el Parque Natural de las Marismas de Odiel un poco más alejado hacia el norte.

Es una playa de arenas doradas y aguas tranquilas, como lo son en general las del resto del término municipal de Punta Umbría, aunque esta ofrece un ambiente acogedor y muy familiar en sus 900 metros de frente litoral, con 40 metros de anchura media. También cuenta con unas condiciones de baño muy tranquilas.

Una mujer disfruta en la orilla de las vistas en la playa de El Portil. Una mujer disfruta en la orilla de las vistas en la playa de El Portil.

Una mujer disfruta en la orilla de las vistas en la playa de El Portil. / Jordi Landero

A poniente limita con la playa de Nuevo Portil, en el término de Cartaya, justo donde vierte sus aguas al océano Atlántico el río Piedras, mientras que a levante está la playa también puntaumbrieña de La Bota.Por otra parte la vecina playa de Nuevo Portil se asoma al mar desde uno de los miradores más hermosos de la Costa de la Luz onubense. Con una extensión aproximada de 1,5 kilómetros, que se elevan hasta cinco si se le suman las playas fluviales que paralelas a la ría del Piedras se extienden hasta el mismo pueblo marinero de El Rompido, y una anchura media de 40 metros de arenal, esta zona de baño se encuentra prácticamente en toda su totalidad rodeada de pinos y enebros, siendo el ocio activo y la naturaleza sus mayores valores.

Al igual que la de El Portil, esta playa cuenta con todo tipo de equipamientos e instalaciones de carácter náutico deportivo, a las que se suman cuatro modernos puertos deportivos repartidos por toda la ría del Piedras: Asociación Deportiva Náutica Nuevo Portil, Asociación Deportiva Náutica San Miguel, Club Náutico Río Piedras y Marina El Rompido. A ello se suman varios puntos desde los que parten excursiones y ferris que trasladan al viajero por las plácidas aguas del Piedras a lugares tan especiales como playas vírgenes y marismas de alto valor ecológico del Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido.El reconocimiento a su privilegiado entorno natural viene determinado por estar flanqueada a sur y poniente por la zona protegida del Paraje Natural Marismas del Río Piedras y Flecha de El Rompido, y a levante por la playa de El Portil.

Se trata igualmente de una playa semiurbana, contando con accesos fáciles a pie y con varias bolsas de aparcamiento muy cercanas al arenal. Es una playa de arena dorada y fina, y las condiciones de baño suelen ser bastante tranquilas, aunque con algunas corrientes por eso de estar ubicada justamente en la desembocadura del río Piedras.

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