Golfo de Cádiz

El cerco teme que la vuelta a Marruecos provoque la caída del precio de la sardina

  • Los pescadores onubenses aseguran que no supone ningún alivio, ya que los barcos que pesquen en el país vecino mantienen su cuota en el caladero andaluz y no la reparte

Clasificación de sardinas en el puerto pesquero de la provincia onubense. Clasificación de sardinas en el puerto pesquero de la provincia onubense.

Clasificación de sardinas en el puerto pesquero de la provincia onubense. / H.I. (Huelva)

El regreso de los barcos de cerco al caladero de Marruecos no será ningún alivio para la flota onubense que faena en el Golfo de Cádiz. Las embarcaciones andaluzas, al igual que otras de España, pueden pescar desde ayer en la aguas territoriales del país norteafricano tras el acuerdo de pesca alcanzado con la Unión Europea.

De un total de 138 licencias, a España (Andalucía, Canarias y Galicia) le corresponden al menos 92 en las modalidades de cerco, palangre de fondo y arrastre, además de la flota dirigida a túnidos con cerco y cañas.

De ellas, medio centenar serán para embarcaciones de la flota andaluza, sobre todo para la modalidad de cerco de los puertos de Cádiz, como Barbate, Conil y Algeciras.

Fuentes del sector del cerco de Huelva han informado a este periódico de que ningún barco de los puertos onubenses va a solicitar la licencia de pesca, al igual que ocurrió con el anterior convenio pesquero con Marruecos.

Así, las embarcaciones onubenses continuarán pescando en el Golfo de Cádiz, donde en la actualidad capturan principalmente sardina.

El traslado a aguas marroquíes no supondrá ningún alivio para el grueso de los barcos andaluces, ya que las embarcaciones gaditanas que pesquen en Marruecos podrán hacerlo también en el Golfo de Cádiz por lo que la carga no se verá reducida.

Es decir, en el caso de la sardina los barcos gaditanos podrán capturar su cuota asignada en el caladero andaluz y además pescar en las aguas del país norteafricano sin límite alguno de capturas.

La flota de cerco andaluza (84 barcos) tiene asignada una cuota de algo más de 1.000 toneladas para este año para toda la flota, lo que supone una media de unas 12 toneladas por barco. La resolución por la que se establece la ordenación de la pesquería de la sardina en aguas ibéricas determina el nivel máximo de capturas a realizar por las flotas de España y Portugal y lo fija en 10.799 toneladas para 2019.

El cerco lleva tiempo reclamando el aumento de las cuotas de pesca para poder garantizar la viabilidad de la actividad y aunque desde las administraciones competentes se ha aumentado en algunas toneladas la tara de captura (inicialmente era de 10,3 toneladas), los pescadores aseguran que no es suficiente.

Éstos sostienen que el punto de partida debía ser de 15.425 toneladas y ello debido a criterios basados en informes científicos oficiales.

Ante esta tesitura, las embarcaciones onubenses han decidido concentrar las capturas de sardina en los meses de verano de julio y agosto, que es cuando más valor alcanza. El caladero se cierra el 30 de septiembre.

La escasa cuota de sardina asignada a España se ha cobrado ya la primera víctima. La flota de cerco asturiana ya no puede pescar más sardina, después de que la Dirección General de Ordenación Pesquera y Acuicultura ordenara a principios de la pasada semana el cierre de la pesquería de sardina ibérica.

Según los pescadores onubenses, la escasez del volumen de pesca permitida se está viendo compensada en parte por los precios que, “aunque no son excesivamente elevados y fluctúan casi día a día”, están salvando el inicio del grueso de la temporada.

Con la vuelta al caladero marroquí el escenario ha cambiado. La posibilidad de que los barcos pueden realizar cuantas capturas quieran puede provocar una saturación de sardina en los mercados y con ello el desplome de los precios. Ese el temor de los pescadores onubenses, que entienden que de producirse sería la ruina para el sector.

“No hemos salido a pescar sardina en mayo y junio para dejar el grueso para los meses de julio y agosto y ahora si se colapsa el mercado será un desastre”, asegura un armador.

“Hasta ahora, los precios nos están salvando, pero si no se mantienen en los niveles actuales será difícil salir a faenar. De hecho, solo lo hacemos dos o tres días a la semana para intentar prolongar más la actividad”señala.

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